El Mundial 2026 sumó una nueva polémica fuera de las canchas. Luego de horas de especulaciones, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconoció públicamente que pidió a Gianni Infantino, presidente de la FIFA, revisar la expulsión del delantero estadounidense Folarin Balogun en los dieciseisavos de final. Infantino reconoció haber tenido comunicación con Trump, pero negó que ésta fuera factor para que finalmente las autoridades deportivas levantaran la restricción al delantero. La situación dio pie a un debate sobre la independencia de los organismos deportivos.
La controversia por la presunta intervención de Trump a favor de Estados Unidos en el Mundial
La controversia por la presunta intervención de Trump a favor de Estados Unidos en el Mundial
La controversia comenzó después del partido entre Estados Unidos y Bosnia en los dieciseisavos de final, en el que Balogun fue expulsado por el árbitro brasileño Raphael Claus. De acuerdo con el reglamento de la FIFA, la tarjeta roja implicaba una suspensión automática para el siguiente encuentro, en el que la selección estadounidense enfrentaría a Bélgica por un lugar en los cuartos de final.
Sin embargo, horas antes del partido, la FIFA anunció que la sanción de un encuentro quedó "suspendida durante un período de prueba de un año", lo que permitirá al atacante jugar en el partido de este lunes.
Poco después, surgió la versión de que Trump había intercedido para que las autoridades reconsideran la decisión. Este lunes, el mismo presidente de Estados Unidos confirmó que había solicitado personalmente a Infantino revisar el caso: "Pedí una revisión porque no pensé que fuera falta", declaró este lunes desde la Casa Blanca.
El mandatario aseguró que desconocía que una tarjeta roja implicara automáticamente la suspensión para el siguiente partido y calificó esa regla como "muy injusta". Incluso cuestionó la actuación del silbante brasileño: "Entiendo muy bien de deportes", afirmó Trump, antes de señalar que Raphael Claus le parecía "un poco sospechoso si revisan su pasado".
Las declaraciones del presidente estadounidense provocaron una inmediata reacción internacional. A través de un comunicado, Gianni Infantino aseguró que durante su conversación con Trump dejó claro que las decisiones disciplinarias corresponden a órganos independientes dentro de la FIFA. "Durante nuestra conversación le expliqué que un procedimiento jurídico estaba en curso implicando a las instancias judiciales independientes de la FIFA", señaló el dirigente.
La explicación no frenó las críticas desde Europa. La UEFA calificó la decisión como "inédita, incomprensible e injustificable" y aseguró que con este episodio "se ha cruzado una línea roja" respecto a la autonomía de las instituciones deportivas.
En la misma línea se pronunció el comisionado europeo de Deportes, Glenn Micallef, quien recordó que las decisiones relacionadas con las competiciones deben recaer exclusivamente en los organismos deportivos y no en los gobiernos.
Mientras la polémica acapara titulares, el Mundial continúa su actividad con los octavos de final. Estados Unidos enfrentará hoy a Bélgica con la posibilidad de contar nuevamente con Balogu.