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Aislinn Derbez y Mauricio Ochmann posan juntos y no descartan reconciliación: 'Nunca digas nunca'

Entrevistamos en exclusiva a Aislinn Derbez y Mauricio Ochmann sobre su próxima película juntos 'Hasta el fin del mundo'; ante la evidente química la pregunta era innegable: Regresarán
mar 02 junio 2026 01:55 PM
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Aislinn Derbez y Mauricio Ochmann (Santiago Ruiseñor)

Llegaron juntos. No como expareja que se tolera por compromiso, ni como dos actores coordinados por un publicista, ni con esa tensión invisible que a veces delata lo que las palabras quieren ocultar. Llegaron como lo que son: dos personas que se conocen de memoria, que se hacen reír sin esfuerzo, que se terminan las frases, que se cuidan sin hacerlo obvio, y que en el fondo siguen siendo el equipo que fueron siempre. Solo que ahora, desde otro lugar.

Aislinn Derbez y Mauricio Ochmann entraron a esta entrevista con esa complicidad tranquila que solo se construye con años de trabajo personal, de honestidad brutal, de soltar sin abandonar. Llevan seis años separados y, sin embargo, lo que se siente a su lado no es distancia sino algo más raro y más bonito: una cercanía elegida, una familia redefinida, un amor que mutó de forma pero que, claramente, no desapareció.

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Son papás de Kailani, a quien crían con una coordinación y un respeto que muchas parejas unidas envidiarían. Son exes, son amigos, se recomiendan terapeutas, se pasan libros, se desean genuinamente lo mejor. Y son, ahora, coprotagonistas de Hasta el fin del mundo, la película que llevan más de diez años esperando estrenar y que, como todo lo grande en la vida, llegó exactamente cuando tenía que llegar.

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Aislinn Derbez y Mauricio Ochmann (Santiago Ruiseñor)

Porque este proyecto no es solo un drama romántico filmado en España. Es algo mucho más extraño y más personal que eso. Es el resultado de dos personas que leyeron un guión juntas en un avión, todavía de la mano, y sintieron algo que ninguno de los dos supo explicar del todo en ese momento. Una mezcla de nostalgia, de amor, de un peso en el cuerpo que Aislinn describió como agridulce, como si su intuición ya supiera lo que su cabeza todavía no podía ver: que se iban a separar, que iban a crecer por caminos distintos, que iban a sanar. Y que después, desde ese lugar nuevo y más libre, iban a volver a encontrarse frente a una cámara para contar precisamente esa historia: la de los amores que no terminan donde uno cree que van a terminar.

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Aislinn Derbez y Mauricio Ochmann (Santiago Ruiseñor)

Han pasado siete, ocho años desde aquel avión. Han pasado por lo más bonito y por lo más doloroso. Han visto el lado oscuro del otro y han elegido quedarse, no como pareja, sino como algo que quizás no tiene nombre todavía pero que se siente claramente cuando los ves juntos en una sala.

Aislinn Derbez y Mauricio Ochmann en Hasta el fin de mundo

Mauricio lo recuerda con esa precisión de quien sabe que una historia merece ser bien contada. Hace muchos años tenían una productora juntos. El guión llegó a través de Emiliano Castro (el director de la cinta), a quien les presentó una amiga. Lo leyeron y los dos dijeron lo mismo: hay que hacer esta película.

Pero la vida pasó, la productora se disolvió, los proyectos se dividieron, y Aislinn se quedó con Hasta el fin del mundo.

“Va”, le dijo Mauricio, “pero el día que la hagas, si necesitas actor, me llamas". Ella se rió. “N’hombre, ¿cómo crees?” Ahí quedó.

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Aislinn Derbez y Mauricio Ochmann (Santiago Ruiseñor)

Pasaron un par de años. Mauricio preguntó qué había pasado con ese guión. Nada. Más tiempo. Hasta que Aislinn empezó a desarrollarlo en serio y se enfrentó a la pregunta inevitable: ¿quién iba a ser el protagonista? Nadie le convencía. Nadie terminaba de encajar.

Hasta que el productor le preguntó directamente qué hacían, y ella, casi con vergüenza, dijo lo que ya sabía: “Mira, Mau siempre ha insistido y tiene muchas ganas de hacerlo. Estaría un poco extraño, pero...”. El productor se emocionó de inmediato. “Obviamente sí, hay que hacerlo con Mau".

La llamada llegó. Mauricio contestó. Y dijo que sí sin dudarlo.

“Aparte tú y yo juntos va a ser increíble”, le dijo. “Y para Kailani está padrísimo, ¿no? Ver a sus papás en esta película". Aislinn sonrió. “Que va a ver después, porque todavía no la puede ver"-.

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Aislinn Derbez y Mauricio Ochmann (Santiago Ruiseñor)

EL GUIÓN QUE LO SABÍA TODO

Hay algo en esta historia que va más allá de la coincidencia. Aislinn lo cuenta y mientras habla se le nota todavía esa sensación en el cuerpo, como si el tiempo no hubiera borrado del todo lo que sintió aquella vez en el avión. Llevaban cuatro o cinco años juntos. Acababa de terminar de leer el guión.

“Me puse a llorar. No podía parar. No sabía qué me pasaba con ese guión. Le agarraba la mano y le decía: este guión me da algo, me da hasta miedo, pero siento que lo tenemos que hacer".

Una sensación agridulce. Como de nostalgia y dolor y amor al mismo tiempo. Como si su cuerpo supiera algo que su mente todavía no podía procesar.

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Aislinn Derbez y Mauricio Ochmann (Santiago Ruiseñor)

Lo que no sabía entonces es que tardaría años en entender por qué. Porque ese guión lo leyeron juntos, de la mano, cuando todavía eran pareja. Y después se separaron. Y después cada quien vivió su proceso. Y después volvieron a encontrarse, ya desde otro lugar, para filmarlo. Y ahora, en 2026, la película por fin sale al mundo.

“Esto fue hace siete, ocho años”, dice Aislinn. “Ve todo lo que pasó en ese lapso. Yo creo que eso era lo que mi cuerpo también sentía. Como de: se nos viene un salto al vacío fuerte".

Mauricio escucha y asiente. Se le nota que se pone sensible. No lo esconde.

“Es una película que lleva más de diez, doce años ahí. Y creo que ha representado cosas muy fuertes a nivel emocional para todos los que formamos parte de ella. Tiene una carga de mucha nostalgia, de mucho amor, de mucho drama. Ves la película y se siente. Desde que nos conocemos, siempre hemos sido equipo. Estando y no estando. Dentro y fuera".

MÁS VALE MALO POR CONOCIDO...

¿Es más fácil hacer escenas de romance e intimidad con alguien que conoces a la perfección, o más difícil?

La pregunta estaba en el aire desde que empezamos a hablar de la película, y cuando por fin llegó el momento de hacerla, Aislinn soltó una carcajada y fue directo al grano:

“Te pregunto por las escenas cuchi-cuchi". Mauricio no se inmutó. “Por eso, por las cuchi-cuchi, se sentía muy cómplice".

Pero Aislinn es directa: las escenas de sexo con gente que no conoces son una lata. “Si la gente piensa que estos güeyes seguro disfrutan ese tipo de escenas, no se disfrutan. Yo la paso mal. Es como de: uff, me toca escena de sexo, caray".

Con Mauricio, sin embargo, es distinto. Y lo fue desde la primera vez, cuando filmaron A la mala y todavía no se conocían bien.

(Obligatorio)
Aislinn Derbez y Mauricio Ochmann (Santiago Ruiseñor)

“Jamás en mi vida me hubiera imaginado sentir lo que sentí en esa escena. De repente fue como de: ¿qué raro se siente? Con esta persona se siente bien diferente. Ya se sentía como hogarcito".

Y cuando les decían “corten”, los dos se quedaban abrazados en silencio, sin decirse nada, sin querer que se terminara.

“¿Te acuerdas?”, le pregunta. Mauricio sonríe. Cuando lo cuento así, intervengo: “Más vale malo por conocido".

Mauricio voltea: “Ay, qué tal, ¡ella me dijo malo!”.

Y Aislinn aclara, entre risas, que es todo lo contrario: que precisamente porque se sentía tan bien, tan distinto, tan inesperadamente cómodo, fue como empezó a entender que había algo ahí.

En Hasta el fin del mundo, después de cuatro años de separación, volvieron a ese lugar. “Fue extraño volver a sentir eso”, admite Aislinn. “Pero está muy cómodo. Es como cozy".

Mauricio lo resume con naturalidad: “Fue como llegar y estar como pez en el agua. Desde los ensayos, desde las lecturas. Aparte estábamos los dos en Madrid, con Kailani, íbamos de los departamentos al set y con nuestra hija. Dentro y fuera de escena éramos muy cómplices, muy equipo.”

EL ARTE DEL COPARENTING SIN MANUAL

Kailani tiene dos papás que se llevan bien. No de dientes para afuera, no por obligación, sino de verdad. Y eso, en el mundo en que vivimos, es extraordinario.

No tienen un acuerdo rígido de una semana tú, una semana yo. El arreglo es mucho más orgánico que eso: fluye según los proyectos, los viajes, las necesidades. A veces un fin de semana, a veces un mes entero.

“¿Oye, tienes película? Yo me quedo con ella. ¿Tienes un proyecto en Europa? Yo me quedo".

Y curiosamente, nunca es un problema. “Ahí sí, siempre estamos de acuerdo”, dice Aislinn. “En la educación, en la escuela, en todo. Los roces pueden ser de otras cosas, pero no de Kai".

¿Y de qué son los roces, entonces? Mauricio lo piensa antes de responder, con cuidado.

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Aislinn Derbez y Mauricio Ochmann (Santiago Ruiseñor)

“Creo que tiene que ver con los momentos de vida donde hemos estado parados cada quien, o las necesidades. He trabajado mucho en el soltar y dejar. Hay un amor profundo y un respeto. Es la mamá de mi hija. Es mi familia. Y aprender a dejarla ser, a confiar en esa conexión que siempre hemos tenido... eso ha sido el trabajo".

Y no es solo con Aislinn. Mauricio tiene también a María José, su hija mayor, de una relación anterior. Y con la mamá de ella también se lleva extraordinariamente bien.

“No lo comparo, porque son relaciones distintas, dinámicas distintas, historias distintas. Pero las dos tienen una inteligencia emocional y una madurez y un amor por sus hijas que yo admiro profundamente. Y aparte yo hago la chamba que me corresponde y tenemos una súper relación. De repente veo todas esas historias de guerra de separaciones y digo: ¡qué bueno que no estamos ahí! La prioridad siempre es que las niñas estén bien, tanto con mamá como con papá. Y aparte, genuinamente nos llevamos bien. Hay una admiración y un respeto a pesar de las diferencias. La verdad es que me siento muy, muy afortunado".

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LO QUE LA SEPARACIÓN LES DIO

Hay una pregunta que muchos se hacen desde afuera: ¿cómo llegaron a este punto? ¿Cómo se hace para separarse y no destruirse? ¿Cuánto tiempo les tomó? ¿Siempre se llevaron así de bien?

Aislinn lo aclara: “Nunca nos peleamos. Ni cuando estábamos juntos ni cuando nos separamos. Más bien había malentendidos. Momentos donde decíamos: no nos estamos entendiendo. Pero peleas, no. Más bien nos dábamos muchos espacios. Llevamos seis años de muchos espacios".

Y en esos espacios, cada quien trabajó lo suyo. Terapia. Libros. Procesos. “De repente era: oye, conocí a esta terapeuta, te la recomiendo. O leí este libro, ¿ya lo leíste?". Así, desde siempre, ayudándose a crecer, aunque ya no estén juntos.

“No nos echamos la bolita”, dice Aislinn. “Si hay algo mal, ¿qué de eso es mío? Yo trabajo lo mío. En lugar de echarle la culpa al otro". Mauricio asiente. “Cada quien se hace responsable de lo suyo. Yo no me meto contigo, tú no te metes conmigo. Y eso ha hecho que evolucionemos bien".

Y lo que encontraron del otro lado del proceso los sorprendió a ambos.

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Aislinn Derbez y Mauricio Ochmann (Santiago Ruiseñor)

“Salió mi mejor versión”, dice Aislinn. “La mujer que yo siempre había anhelado ser por fin salió. Lo peor que yo pensaba que me podría pasar se convirtió en lo mejor. Conocí a la Ais que yo siempre había anhelado ser".

Mauricio llega al mismo lugar por otro camino: “Llegué a un lugar muy pleno, muy amoroso, de mucha paz. Creo que tocamos una libertad que nunca habíamos tocado en la vida".

Y ambos coinciden en algo más grande: que muchos de los constructos sobre el amor, el matrimonio y el divorcio están obsoletos. Que la idea de que si te separas entonces estás en guerra, que si tiene nueva pareja ya no puedes llevarte bien, que si ya no son pareja ya no son familia, todo eso está torcido.

“Deberíamos construirlo al revés”, dice Mauricio. “Desde el amor, desde la libertad, desde dejar de pensar que el otro te pertenece.”

Aislinn y Mauricio, ¿podrían reconciliarse?

La pregunta que nadie puede evitar hacer es si volverían. La que flota en el aire desde que llegaron. Se miran. Se ríen. “La moneda está en el aire”, dice Mauricio. “Nunca digas nunca”, repite Aislinn.

Y luego añade: “Pero también ya, si todo puede funcionar hermosamente así... Lo que sí siento es que hemos pasado por todo. Por las cosas más bonitas, las más dolorosas, las más fuertes. Hemos visto el lado oscuro de cada quien. Y aún así siempre regresamos al amor".

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Aislinn Derbez y Mauricio Ochmann (Santiago Ruiseñor)

Mauricio lo cierra con una frase que resume todo: “Eso es algo bien especial. Que creo que no es tan normal". “No”, confirma Aislinn sin dudar. “No es tan normal".

Hasta el fin del mundo se estrena el 23 de julio en cines. Pero la historia de estas dos personas lleva años escribiéndose sola, sin guión, sin director y sin red de seguridad. Y es, sin duda, la más interesante de todas.

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