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Entrevista: Lara Campos, la niña que ya es estrella

Con más de 15 millones de seguidores en redes sociales, sold outs en recintos nacionales e internacionales y un protagónico en Matilda, el musical, Lara Campos construye, paso a paso, una carrera imposible de ignorar.
jue 09 abril 2026 02:13 PM
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Lara Campos (Santiago Ruiseñor )

En México, la historia del entretenimiento también se ha escrito a través de voces que comenzaron siendo pequeñas y que han marcado a generaciones enteras. Hemos visto crecer, evolucionar y convertirse en figuras clave de la cultura pop a talentos como Lucero, Anahí, Danna o Belinda.

Hay una estrella que bien podría sumarse a esa lista. Lara Campos no le pide nada a aquellas niñas prodigio que hoy son grandes artistas; tiene carisma, disciplina y una conexión genuina con su audiencia. La diferencia es el punto de partida: su historia no comenzó en un foro de televisión, fue en el escenario más inmediato y poderoso de esta generación, las redes sociales. Ese alcance digital se convirtió en una carrera formal dentro de la música y el entretenimiento y actualmente es la estrella infantil por excelencia en nuestro país.

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La trayectoria de Lara Campos

El talento de Lara Campos no es casualidad, lo trae en la sangre. Hija de Kiko Campos, músico, productor y figura clave en la industria (ha trabajado con artistas como Timbiriche, Alejandro Fernández, Ricky Martin, Thalia, Natalia Lafourcade, Armando Manzanero, Gloria Trevi, Reik, Cristian Castro, Morat, Mon Laferte y Pandora). A eso se suma un linaje de hermanos igualmente creativos que confirman que en su familia el arte no es coincidencia.

Lara nos cita en el teatro horas antes de su presentación como Matilda; la acompañan Lorena Bach, su mamá (que también es su mánager), y su abuela. Afuera de su camerino esperan un par de fans poco más chicas que ella para tomarse una foto y entregarle unos recuerdos que ellas mismas crearon. Adentro, las cosas fluyen entre lo profesional y lo familiar. Tanto su mamá como su abuela están pendientes de ella en todo momento. Lorena nos comparte qué peinados le gustan y cuáles definitivamente no, se adelanta a revisar el vestuario y, entre pruebas y ajustes tienen una conversación típica de madre e hija sobre qué le queda mejor... aunque, como cualquier niña de 13 años, Lara no siempre esté de acuerdo.

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Lara Campos tiene Tiene más de 13 millones de suscriptores en su canal de YouTube. (Santigo Ruiseñor)

Antes de los escenarios, antes de las filas para conseguir un autógrafo y de los teatros llenos, estaba el juego. Una cámara, su casa y una niña que cantaba y creaba por puro gusto. “Siempre me ha divertido muchísimo cantar y todavía siento que lo hago un poco para jugar”, dice la más pequeña de los Campos. Y es justo ahí donde todo empezó, en la naturalidad de quien no busca fama. Esos videos comenzaron a conectar. Primero con unos cuantos que poco a poco se convirtieron en millones y, lo que parecía un juego, tomó forma cuando las invitaciones llegaron y los escenarios dejaron de ser en la mesa de su sala. “Comencé a cantar como invitada especial en algunos shows y siento que ese el momento en le que ya nos empezamos a tomar esto más en serio", recuerda.

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El punto de quiebre fue claro: un par de presentaciones en el emblemático Auditorio Nacional con sold outs totales. “Ahí pensé, tengo a 10 mil personas enfrente de mí que vinieron a verme”, dice aún con asombro. Pero incluso en medio de ese crecimiento, su forma de entender lo que hace sigue intacta. “Es algo que me hace muy feliz, poder llevar alegría a los niños”.

El fenómeno de crecer frente a millones podría parecer abrumador, pero ella lo vive con ligereza. Incluso el hate —inevitable en la era digital— lo procesa con una claridad poco común. “Estoy muy segura de lo que soy como persona y la gente, cuando habla de alguien, habla de lo que tienen en su corazón, porque no puedes externar nada más que lo que eres.”

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Lara es hija del productor Kiko Campos, quien ha trabajado con Timbiriche, Alejandro Fernández y Ricky Martin. (Santiago Ruiseñor )

En casa, la dinámica se mantiene firme. Su mamá organiza, su papá, guía la parte creativa, y entre todos construyen un equilibrio donde Lara artista y Lara hija conviven sin competir. “Siempre tratamos de tener espacios en los que seamos familia y no se hable de trabajo”, asegura.

Mientras la sesión de fotos avanza, hay cosas que se vuelven evidentes casi de inmediato. La cámara ha sido parte de su vida y Lara se mueve frente a ella con una naturalidad que no se aprende. Aunque apenas tiene 13 años, es una artista en toda la extensión de la palabra. Sigue indicaciones, propone, entiende ángulos y tiempos como alguien con mucha más experiencia. Hay oficio, hay disciplina, hay esa intuición que distingue a quienes crecieron dentro de la industria. Pero, al mismo tiempo, hay algo que no se pierde, sigue siendo una niña.

Su camerino lo confirma, ahí conviven juguetes, snacks como papitas y pequeños objetos que podrían estar en la habitación de cualquier adolescente. La diferencia está en el contexto: aquí, todo sucede dentro de un teatro, a pocas horas de salir a dar una función de casi tres horas.

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Sobre el escenario, sin embargo, todo cambia. Interpretar a Matilda ha sido uno de sus mayores retos. “Fue muchísima preparación... tanto de canto como de actuación y baile”, explica. Pero más allá de lo técnico, el desafío ha sido emocional: entender a un personaje completamente distinto a ella. “Entrar en una persona que tiene una situación de vida muy distinta a la mía ha sido de las cosas más difíciles”. Y, como suele pasar con los grandes personajes, algo se queda. “A veces Matilda se desconecta del mundo... y siento que yo también hago eso”, confiesa.

Para Lara, además, este proyecto representó un reencuentro con la actuación. Durante un tiempo, su enfoque había estado más en la música, pero Matilda la obligó a volver a ese terreno desde un lugar mucho más profundo. “Fue un poco reconectar con mi yo actriz”, admite, reconociendo que no ha sido un proceso sencillo.

En ese proceso, ha tenido la oportunidad de rodearse de figuras consolidadas de la industria. Compartir escena con actores como Jaime Camil —y con el resto de un elenco experimentado— ha sido, para ella, una especie de masterclass en tiempo real. “Me siento muy afortunada de compartir escenario con actores tan grandes, intento aprenderles todo lo que pueda”, dice.

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Lara viene deuna familia de artistas. Es la más chica de seis hermanos Sasha, Gloria Aura (actriz y cantante), Elías (creativo), Nath (creadora de contenido) y Pablo (cantante). (Santiago Ruiseñor )

Y, como suele pasar con los grandes personajes, algo inevitablemente se queda. “Matilda, por su situación de vida que ha sido bastante dura, está sumergida en sus libros y se desconecta del mundo; siento que a veces yo también hago eso. Por ejemplo, cuando estoy en los shows cantando, estoy en mi rollo y eso siento que comparto con Matilda”, confiesa. En ese cruce entre personaje y persona, también se descubre a sí misma desde otro ángulo.

A pesar de llenar auditorios, liderar proyectos y tener una comunidad sólida, Lara no pierde de vista algo esencial: es una niña. Y lo tiene claro. “Trato de vivir cada etapa a su tiempo porque nunca voy a volver a ser niña”, dice con una madurez que no se siente forzada, sino entendida.

“Estoy muy segura de lo que soy como persona. La gente, habla de lo que tienen en su corazón, porque no puedes externar nada más que lo que eres"
Lara Campos

Pensar en el futuro, para alguien que empezó tan joven, es inevitable. Pero ella lo aborda sin prisa. “La verdad no lo he decidido todavía... ahorita vivo el presente”, admite sobre hacia dónde quiere llevar su carrera. Lo único claro es el cariño por su público actual. “No hay público más hermoso que el que tengo ahorita, que son los niños”. Aun así, las posibilidades están abiertas: crecer con ellos o evolucionar hacia nuevas etapas. “A lo mejor me gustaría crecer con ellos... pero cuando llegue el momento lo decidiré”. Lo que sí tiene definido es el compromiso. Prepararse, mejorar, explorar. “Lo más importante para mí es prepararme muchísimo. Me veo como cantante, pero también como actriz”.

Por ahora, el camino sigue en ascenso: nuevas canciones, próximos shows en escenarios cada vez más grandes y proyectos que consolidan lo que ya es evidente. Lara Campos es un fenómeno que apenas empieza.

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