Nicki Minaj volvió a generar conversación luego de declararse públicamente como la “fan número uno” de Donald Trump. La frase, compartida en un evento y replicada en redes sociales, tomó por sorpresa a muchos de sus seguidores, especialmente porque contrasta con posturas que la rapera había expresado en años anteriores.
Las reacciones no se hicieron esperar y dividieron opiniones entre quienes defendieron su derecho a expresar afinidades políticas y quienes cuestionaron el impacto de sus palabras. El comentario reabrió el debate sobre la evolución de su discurso político y el lugar que hoy ocupa dentro de la conversación pública.