Chiara Ferragni, una de las influencers y empresarias más seguidas de Italia, rompió el silencio tras ser absoluta de los cargos de estafa agravada en el denominado "Pandoro-gate", un caso judicial que la tuvo en el centro de la polémica durante dos años.
Chiara Ferragni habla por primera vez tras ser declarada inocente en el caso de estafa que sacudió su carrera
Chiara Ferragni habla por primera vez tras ser declarada inocente en el caso de estafa que sacudió su carrera
El fallo, emitido por un tribunal en Milán, determinó que no existían elementos suficientes para sostener una acusación penal por fraude agravado, luego de que Chiara Ferragni fuera señalada por presuntamente engañar a los consumidores al presentar como benéficas campañas promocionales de productos navideños (entre ellos pandoros y huevos de Pascua), cuando las donaciones no estaban directamente vinculadas a las ventas, episodio que desató el llamado "Pandoro-gate".
Oggi a #Milano la sentenza sul “pandoro gate”: #ChiaraFerragni è accusata di truffa aggravata per aver fatto credere che una parte del ricavato del pandoro Pink Christmas e delle uova Dolci Preziosi andasse in beneficenza. La difesa nega ogni illecito. pic.twitter.com/hibNLLSrvS
— TorinoCronaca_Official (@Torino_Cronaca) January 14, 2026
A través de un mensaje publicado en su cuenta de Instagram, Chiara Ferragni se sinceró sobre la experiencia personal y profesional que significó este proceso.
“Estos dos años han sido todo menos sencillos… vivir bajo un juicio constante, sin poder responder, sin poder explicar, te pone a prueba”, escribió.
La influencer reconoció que hubo un error de comunicación en las campañas. “Siempre he asumido la responsabilidad por lo relacionado con la publicidad engañosa. Entendí que era un error y era correcto reconocerlo. Lo hice: pagué, lo corregí y me disculpé”, aceptó.
La influencer explicó que durante el auge de esas campañas ella se encontraba “en la cima de mi imagen y mi carrera” y que “no había ninguna razón económica ni de sentido común para engañar a nadie”.
Aclaró que sus honorarios eran fijos y no dependían de las ventas, un punto clave en su defensa legal.
La fiscalía había solicitado un año y ocho meses de prisión, alegando que las promociones vinculadas a productos (como el pandoro de edición especial vendido junto a Balocco) daban a entender que parte de las ganancias se destinaban a causas benéficas, cuando en realidad las donaciones habían sido hechas con anterioridad y no estaban condicionadas a las ventas.
Al salir del tribunal, Ferragni se mostró visiblemente emocionada y agradecida, señalando que el veredicto representó “el fin de una pesadilla” y una oportunidad para retomar su vida personal y profesional tras el largo proceso.
Pandoro-gate: el escándalo que sacudió el imperio de Chiara Ferragni
El llamado "Pandoro-gate" salió a la luz cuando autoridades italianas pusieron bajo la lupa una serie de campañas promocionales encabezadas por Chiara Ferragni, vinculadas a la venta de productos navideños como pandoros (dulce típico de italia) y huevos de Pascua.
Estas campañas habían sido presentadas públicamente como iniciativas solidarias, dando a entender que parte de las ganancias obtenidas por las ventas se destinarían a fines benéficos.
La polémica estalló cuando se determinó que las donaciones anunciadas no estaban directamente ligadas al volumen de ventas de los productos, sino que correspondían a aportes previamente establecidos y ajenos al desempeño comercial de la campaña. Esta discrepancia llevó a que consumidores y autoridades consideraran que la comunicación podía resultar engañosa.
Como consecuencia, Ferragni y las empresas involucradas en las campañas (entre ellas la firma alimentaria Balocco) fueron acusadas de prácticas comerciales engañosas.
El caso derivó primero en sanciones administrativas y multas millonarias, además de un fuerte impacto reputacional para la influencer, que vio afectadas colaboraciones comerciales y acuerdos con grandes marcas.
Posteriormente, el escándalo escaló al ámbito judicial, cuando la fiscalía de Milán abrió una investigación por presunto fraude agravado.
Sin embargo, tras el análisis del caso, un tribunal determinó que no existían elementos suficientes para sostener una acusación penal, lo que cerró el capítulo judicial.