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Nuestras Historias

A 20 años de su estreno, 10 lecciones de vida que nos dejó "Betty, la fea"

El melodrama de Beatriz Aurora Pinzón Solano se estrenó el 25 de octubre de 1999, y desde entonces no ha parado de romper récords en todo el mundo.
viernes 25 octubre 2019
Ana María Orozco y Jorge Enrique Abello, protagonistas de "Yo soy Betty, la fea".
Ana María Orozco y Jorge Enrique Abello, protagonistas de "Yo soy Betty, la fea".

Está en el Libro Guinness como la telenovela más exitosa de todos los tiempos, ha sido vista en más de 180 países, doblada a 25 idiomas y cuenta con por lo menos 28 adaptaciones alrededor del mundo. ¿La clave su éxito? La sencillez de su historia y la conexión casi inmediata con los personajes principales. Es por eso que a 20 años de su estreno, te compartimos 10 razones por las que hicimos click automático con la historia de la fea más querida de la televisión.

1. Ser godín también es cool. A pesar de sus múltiples estudios, Betty entró a Ecomoda como una modesta secretaria, pero con el tiempo se convirtió en uno de los empleados más valiosos y populares de la empresa. No fue fácil, pero, después de 169 episodios, lo logró.

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2. Las rubias también pueden ser pobres. Todos recordamos a Patricia Fernández usando el transporte público o remendando sus medias al no poder comprarse unas nuevas. La pobreza le pegó duro a la Peliteñida fifí, quien en más de una ocasión tuvo que pedir prestado.

3. Los baños son también un excelente salón de juntas. El cuartel de las feas se apoderó del baño de mujeres en más de una ocasión. En esas cuatro paredes, entre espejos y lavamanos, se compartieron los mejores chismes de Ecomoda.

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4. El movimiento drag latinoameriano es más viejo de lo que pensábamos. Armando, el galán de la historia, no tuvo problema con ponerse tacones, peluca y maquillaje al más puro estilo de las reinas gay. Se trató de una apuesta con el vengativo Hugo Lombardi, diseñador de la casa de modas. Sí, Armando fue una de las primeras drag queen en la televisión de América Latina ¡y no lo sabíamos!

5. Soñar no cuesta nada. El capítulo en el que Betty imagina su vida de millonaria es de los más divertidos de la telenovela (y uno de los generadores de memes más celebrados por los fans). En él se aprecia a una inocente Beatriz enfundada en Chanel y derrochando dinero en el club más exclusivo de Bogotá.

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6. Ser arrogante, con moderación, es también una arma de seducción. Armando Mendoza, el galán de la historia, trataba pésimo a Betty y era bastante gruñón en las juntas de trabajo. Aún así traía locas a las modelos, socias y empleadas de Ecomoda, incluyendo a Betty, quien suspiraba entre archiveros y cajas de cartón.

7. Las cartas en papel son anticuadas, peligrosas y totalmente old fashion. Betty se enteró de la traición de su "enamorado" al leer por accidente la carta que Mario Calderón le había dado a Armando con las instrucciones para hacerle creer que la amaba. Estábamos empezando el milenio, ¡¿Por qué el villano tenía que escribir ese plan macabro sobre papel cuando ya existían los correos electrónicos y los mensajes de texto?!

8. Trabajar con la familia no es siempre una buena idea. No la culpamos, pero cuando Marcela Valencia prefirió apoyar a Armando (su novio), por encima de Daniel, su hermano, quedó ante la junta de consejo como una traicionera. Danielito era un patán, pero la sangre es la sangre, ¿no?

9. Algunas segundas partes no deberían existir. Contrario a lo que se esperaba, Ecomoda, la secuela de Yo soy Betty la fea, no logró captar la atención de las audiencias. Tuvo sólo 26 capítulos y es considerada uno de los fracasos más grandes de RCN Colombia.

10. Un éxito abrumador no garantiza una carrera larga y exitosa. Ana María Orozco, alias Betty, no logró mantenerse como una estrella de la televisión. La colombiana ha tenido participaciones medianamente exitosas en su país, España y Argentina, pero ya pocos la recuerdan.

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