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Carlos, el de Soumy

La mujer que conquistó el corazón de Slim nació en México, era la mayor de cinco hermanos y estudió en el colegio Asunción.
La mujer que conquistó el corazón de Slim nació en México, era la mayor de cinco hermanos y estudió en el colegio Asunción.
Slim La mujer que conquistó el corazón de Slim nació en México, era la mayor de cinco hermanos y estudió en el colegio Asunción. (Foto: Cortesía)

Soumaya Domit Gemayel fue, indudablemente, su gran amor, su única esposa, con la que duró 33 años hasta que ella murió en marzo de 1999.

Slim no se ha vuelto a casar, y a pesar de las especulaciones, no piensa volver a hacerlo: "la familia que tengo es a todo dar, ¿para qué la voy a descomponer haciendo otra?"

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Soumy era hija de Antonio Domit --empresario dedicado al calzado-y Lili Gemayel, quienes conformaban una de las mejores familias de Líbano. Incluso su tío Amin Gemayel fue presidente de ese país entre 1982 y 1988.

La mujer que conquistó el corazón de Slim nació en México, era la mayor de cinco hermanos y estudió en el colegio Asunción, al igual que su hermana Lilo, mientras que Pedro, Antonio y Michel lo hicieron en el Cumbres. Algunas de sus ex compañeras la recuerdan como muy buena deportista, pues era delgada y muy ágil. Lilo Domit nos platica que cada año su hermana ganaba el premio en amabilidad "pues era muy linda".

Los Domit Gemayel y los Slim Helú se conocían por ser familias libanesas, además de vecinos en Polanco. Los primeros vivían en la calle de Emilio Cautelar, justo donde ahora es la casa Domit, separados de los segundos sólo por el parque Lincoln.

Carlos conoció a Soumaya un día que acompañó a su mamá a visitar a la mamá de ella. Soumy, que estudiaba prepa, pasó por alguno de los balcones que daban al hall, él la vio y le pareió guapísima. Desde ese momento supo que era el amor de su vida y empezó a inventar pretextos para ir a su casa a verla. Así la conquistó poco a poco e iniciaron una relación que pronto se convirtió en boda.

La pareja contrajo matrimonio a principios de 1966 en una ceremonia oficiada por el padre Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo. Ella tnía 17 años y él 26. La fiesta fue algo íntimo en casa de la mamá de Carlos, pues un mes antes había fallecido el papá de Soumy. Los amigos se preocuparon por tener detalles con ellos, como Ignacio Cobo, quien les decoró un Volkswagen con latas de recién casados.

Los recién casados se fueron de luna de miel a Europa y a su regreso comenzaron con su vida matrimonial en una casita en la calle de Alejandro Dumas. Soumy ya no terminó el último año de la prepa y al poco tiempo se cambiaron a un departamento en Bernard Shaw 38, en un edificio entonces propiedad de Slim y que él mismo construyó. Ocupaban el interior 901 y tenían como vecinos al mismo Nacho Cobo, Catalina Martínez de Velasco, Enrique y Ana María Doménech y a Rodrigo y Atenas Araya.

MUY JÓVENES. Se convirtieron en padres a poco menos de un año de casados Aquí cuando nació su hijo Carlos, en 1967.
MUY JÓVENES. Se convirtieron en padres a poco menos de un año de casados Aquí cuando nació su hijo Carlos, en 1967.


Su primer hijo, Carlos, nació poco menos de un año después. Y viviendo en ese mismo departamento nacieron los otros dos hombres de la pareja: Marco Antonio y Patrick.

Atenas recuerda muy bien a su amiga: "Soumy era un ángel, no hay palabras para describirla. Era como una reina, parecía como que flotaba. Se le notaba la clase en la sangre. Le hablaba a sus hijos con muchísima dulzura y paciencia. Carlitos era el más travieso de los tres y siempre andaba atrás de él".

Atenas le daba clases de cocinaa Soumy. Se hicieron muy buenas amigas. Cuenta que cuando alguien llegaba de visita a casa de los Slim Domit, la empleada doméstica ofrecía en bandeja de plata todo tipo de cigarros y de chocolates, asó como café turco.

Por su parte, Rodrigo Araya tiene clara la imagen de haber ido a visitar a Carlos en varias ocasiones y haberlo encontrado en una pequeña sala de estar con sus tres hijos alrededor, alguno trepado en sus hombros y otro sentado en sus piernas.

Las dos parejas llevaban muy buena relación y solían ir a comer los sábados al Loma Linda, donde Slim, solía pedir una jarra de clericot. "Él tomaba moderadísimamente; nunca lo ví tomarse una segunda copa. Era muy correcto, creo que tampoco lo escuché decir una mala palabra o un chiste subido de tono", platica Rodrigo, quien también hace memoria de las muchas veces que, como vecinos, se juntaban a jugar cartas, iban al box y de que Carlos manejaba un Mustang 65 a gran velocidad, sobre todo en carretera.

En una ocasión, entre los dos compraron un terreno al cual le ganaron bastante dinero gracias a la visión de Carlos. "Cuando me hablaba de un negocio me sorprendía cómo en el instante, como quien se toma un vaso de agua, sacaba unas cuentas sobre balances o estado de resultados: yo me iba todavía a mi casa tratando de entenderle".

Por esos años, Slim tenía su oficina en Isabel La Católica 38 -el mismo número de su casa coincididamente- y fundó Inversora Bursátil, donde trabajaba con Roberto Hernández, Onésimo Cepeda -ahora Obispo de Ecatepec- y su primo Alfredo Harp Helú. A la hora de la comida acostumbraban a ir a una cantina a jugar un rato dominó.

A Carlos y Soumaya también les gustaba ser anfitriones de tertulias en su casa. Una vez que los niños se dormían, no faltaba el invitado que se ponía a tocar guitarra.

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