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Lorena Ochoa está enamorada

La golfista número uno del mundo disfruta del romance de su vida con Andrés Conesa, director general de Aeroméxico, divorciado y 13 años mayor que ella.
La golfista número uno del mundo disfruta del romance de su vida con Andrés Conesa, director general de Aeroméxico, divorciado y 13 años mayor que ella.
Andrés Conesa La golfista número uno del mundo disfruta del romance de su vida con Andrés Conesa, director general de Aeroméxico, divorciado y 13 años mayor que ella. (Foto: Archivo Quién)
A Lorena la sorprendió el amor. Ella, que pasa largas horas en aviones, no esperaba que cupido le llegara por vía aérea y a través de un patrocinio, pero así fue.
A Lorena la sorprendió el amor. Ella, que pasa largas horas en aviones, no esperaba que cupido le llegara por vía aérea y a través de un patrocinio, pero así fue.


Andrés ya no juega golf como antes. Se acabaron los tiempos en que destinaba su hora de comida para echarse aunque fuera nueve hoyos; tampoco toma el campo de Avándaro cada fin de semana como solía hacerlo. Hoy tiene su cuota de golf satisfecha de otra manera. Su novia es nada menos que Lorena Ochoa Reyes, la jugadora número uno del mundo en este deporte, quien además ocupa el lugar 88 en la lista de celebridades más poderosas del mundo según Forbes. Se fijó en Andrés Conesa Labastida, el director general de Aeroméxico, una de las marcas a las que presta su imagen como orgullo del deporte nacional. Amor Clase Premier Por supuesto, el golf los unió. Andrés, tiene casi 20 años de afición a este deporte y, hace un par de años, en un torneo en la ciudad de de México, conoció a Lorena, la niña fenómeno, la mejor aportación que ha dado al mundo el Country Club de Guadalajara. Se cayeron bien y se vieron algunas veces por cuestiones de trabajo. Luego, la vida hizo lo suyo y se reencontraron el año pasado. El flechazo abosoluto se dio en Los Cabos, en otro torneo de golf patrocinado por Aeroméxico, en invierno de 2007. Andrés se había divorciado de Carla Ruilova, con quien duró 13 años de casado y tiene tres hijos: Andy, su mejor compañero, Isabel y Marinés. Lorena tiene 26 años y Andrés acaba de cumplir 39. Pero la diferencia de edades parece no notarse, pues ambos saben muy bien lo que quieren. Las agendas de una y otro no disponen de mucho tiempo libre, aunque sus ganas de verse y construir algo en serio se cuelan entre los torneos más importantes del mundo y las citas para pelear el precio de la turbosina.

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La portada de la revista Quién en donde se dio a concer el noviazgo se publicó en junio del 2008.
La portada de la revista Quién en donde se dio a concer el noviazgo se publicó en junio del 2008.


En las nubes Un día Lorena volaba a Europa con su familia e hicieron escala en el df. El galán no tardó en llegar al aeropuerto para darle a ella y su grupo un tour por el hangar de la aerolínea y luego comer juntos. La mayoría de las veces sus encuentros en México o en Guadalajara son breves, por eso están en constante comunicación, para tratar de cuadrar agendas y acompañarse en sus viajes. Andrés es un hombre muy detallista, de los que suelen mandar flores aduladoras. Como las que envió a la tapatía en su cumpleaños pasado. Hay ocasiones en que él toma un avión de ida y vuelta en el mismo día con tal de verla en algún punto. Así es como ha podido estar con ella en algunos de los recientes torneos donde ha defendido su liderazgo. Los papás de Lorena, Javier Ochoa y Marcela Reyes, y sus tres hermanos Javier, Alejandro y Daniela, ven con buenos ojos el noviazgo de su hija porque han visto en Andrés un interés genuino en ella y un respaldo total a su carrera y aspiraciones. Lo mismo del lado de Andrés. Si bien a sus hijos les ha costado un poco de trabajo asumir la nueva situación de sus papás, han aceptado que éstos pueden rehacer su vida. Hoy, el empresario y su ex mujer se llevan muy bien. La misma Carla reconoce que él es un ex marido generoso y un padre muy presente ya que procura ver a los niños al menos unas dos veces entre semana y se los lleva un fin de semana completo cada 15 días. Es también por esta razón que Andrés ha dejado de practicar su deporte favorito, y porque Lorena, cuando no trabaja, lo que menos quiere hacer es jugar golf. Entre Lorena y la que podría ser su suegra, Blanca Labastida Ochoa (hermana del ex candidato presidencial Francisco Labastida, con quien Conesa mantiene una relación sólo familiar) también hubo muy buena química desde el primer encuentro.

Talento que vuela Andrés Conesa Labastida nació el 15 de junio de 1969 en el seno de una familia tradicional mexicana. Lo suyo es la Economía. Estudió la licenciatura en el ITAM, es doctor en la materia por el MIT de Boston y ha ganado dos Premios Nacionales de Economía (en el 93 y el 97). Se dice de él que es buena persona, talentoso y muy inteligente. Algunos de sus conocidos y amigos lo definen como conservador (sus hijos van en colegios de Legionarios de Cristo) y nacionalista. Entre los cargos relevantes que destacan en su currículum están la dirección de Crédito Público en la Secretaría de Hacienda y la presidencia del consejo de Administración de cintra (la empresa controladora de Aeroméxico y Mexicana). Desde esa posición, fue el principal motor de la venta de Aeroméxico y Mexicana, después de varios años de intentos del Gobierno por realizar esta operación. Un futuro sin turbulencias Sí, la tapatía es la mejor golfista del Planeta. Al terminar la primera mitad de la temporada 2008 de la LPGA (Asociación Femenil de Golfistas profesionales, por sus siglas en inglés) se ratificó como la indiscutible vencedora. Pero ante todo, Lorena es una mujer enamorada. De ésas que esperan ansiosas las llamadas constantes del novio, de las que juntan fotos para armar el álbum cursi, de las que anhelan casarse y tener hijitos, como buena niña educada por las numerarias del Opus Dei. Ella ha expresado que en unos años más quiere retirarse y formar una familia. Su mentalidad vencedora lo tiene claro. ¿Alguien duda que vaya a cumplir su objetivo? Lorena conoce bien sus intenciones, y los 12 millones de dólares que cuenta en su fortuna están destinados a compartirse con sus papás y hermanos, a consolidar un patrimonio y a apoyar la educación académica, deportiva y cultural de los más desfavorecidos del país. Este verano Andrés y Lorena cumplen seis meses de haber formalizado su relación. Y, aunque ninguno tiene planes para cambiar de estado civil en un futuro cercano, ya están en lista de espera varias comidas y reuniones que Andrés quiere organizar para que su novia conozca al resto de su parientes y cuates.

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