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Madonna se da gusto con la comida mexicana

Durante su visita a México, la Reina del Pop no se pudo resistir a los "antojitos mexicanos".
Durante su visita a México, la Reina del Pop no se pudo resistir a los "antojitos mexicanos".
Madonna Durante su visita a México, la Reina del Pop no se pudo resistir a los "antojitos mexicanos". (Foto: AP)

La cantante americana, quien es famosa por ser muy rigurosa con su dieta de alimentos macrobióticos, dejó de lado ese régimen para probar arroz y agua de horchata, aunque con ciertas restricciones. Una fuente de su producción informó a Juan Carlos García que el arroz fue blanco y preparado al estilo poblano, con elote y rajas, y que el agua de horchata llevaba canela, pero no azúcar. "Uno de sus bailarines probó el arroz que estaba en la zona de comida del Foro Sol y le contó que estaba delicioso, ella no se resistió. Le llevaron el arroz y agua, y pidió mas. Eso fue el domingo, pero su chef sí supervisó el agua", señaló el informante. La estrella, quien vino a México con su chef personal, también comió una tostada con crema y pollo y ensalada de verduras al vapor condimentada con ajonjolí, jengibre y soya. En realidad, había muchas restricciones para acercarse a ella. Cuando pasaba, por ejemplo, siempre iba con la mirada hacia abajo. No interactuó con la gente ajena a su staff", contó. A su llegada al inmueble donde ofreció los shows el sábado y el domingo pasado, lo primero que hizo fue charlar con su mánager, Guy Oseary, y reunir a las cabezas de su equipo de producción, Chris Lamb, Frankie Enfield y Kevin Antunes, para afinar detalles. "De acuerdo con la guía de producción del show dedicó dos horas de cada día a entrenamiento personal. En el sitio de ejercicio que le montaron en el Foro Sol hizo preparativos físicos. Se le veía muy entusiasmada y preguntaba ''¿cómo está la gente allá afuera?'. "Su entrenador personal supervisó el calentamiento y quince minutos después de terminar, le dieron un masaje de casi media hora", contó la fuente. También vocalizó, añadió, y se escuchaba que gritaba y cantaba en su camerino, el cual solo dejó para ejercitarse. "Unos 30 minutos antes de los dos conciertos, se reunió con sus músicos y bailarines y oró con ellos", explicó. "Los trata como si fueran de su familia. A todos les preguntaba constantemente cómo se sentían, qué necesitaban, cómo estaban de ánimo", platicó. Algunos de los patrocinadores del espectáculo, la gerencia del hotel donde se alojó y ejecutivos de OCESA, la empresa que la trajo a México, le hicieron llegar obsequios por medio de su tour mánager como arreglos florales, grabados, una caja de madera tallada y dos platos gigantescos grabados.

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