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Nuestras Historias

Ponzanelli presume a su mejor creación

El pintor cuyos cuadros adornan las casas de figuras como Ricardo Salinas Pliego y Miguel de la Madrid, nos presentó a su primera hija, Isabella, de casi ocho meses.
viernes 07 diciembre 2007

La experiencia de ser padre le ha dado otro matiz a su vida. A sus 31 años dejó atrás la soltería para enfocarse en su familia. Fue Adriana Prado, de 33 años y quien trabajaba como gerente de patrocinios y relaciones comerciales de Grupo cie, la mujer que lo hizo sentar cabeza.

Se conocieron en un avión a mediados de 2006 cuando Daniel regresaba de Tijuana. El lugar juntoa él estaba desocupado y de pronto una mujer â??que según el pintor era su tipo idealâ?? le preguntó si podía sentarse ahí, a lo que él respondió de inmediato que sí. â??Apareció como caída del cieloâ?, dice entre risas. â??Ah, entonces fue plan con mañaâ?¦â?, le comentamos, a lo que él respondió con una sonrisa mientras encogía los hombros: â??Mejor que lo diga ella.â?

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Días después, ya en México, la invitó a cenar y la química fue tal, que la cita se alargó hasta las tres de la mañana. Tan sólo un año después llegó Isabella. La bebé fue sietemesina y nació en el Hospital abc, exactamente el 14 de abril de 2007. Pesó 2.200 kilogramos y midió 45 centímetros.

El parto fue natural y por supuesto que Daniel estuvo presente: â??Fue impresionante. Es lo que más me ha impactado en toda mi vida, por mucho. Es algo que te rebasa, no lo puedes creer.â?

Cuado el doctor les confirmó que serían padres, â??Adriana y yo nos abrazamos llorando de felicidadâ?, platica el pintor. Sin embargo, también reconoce que lo invadió una enorme responsabilidad. Lo primero que pensó fue en establecer formalmente un hogar, así que compró una casa en la zona del Desierto de los Leones. Al principio â??no sabía ni qué rollo, pero la verdad es que nunca había sentido una emoción tan fuerte y tan padre. Me entró un sentido distinto de la vida, como que dices â??ya sé qué hago aquí, para qué estoy aquíâ??. Cuando estás solo te vale todo; a fin de cuentas no pasa nada. Ahora ya no, te ubicas, tienes muchas emociones. Todo te cambia.

Es algo que no se puede explicar hasta que se vive. Un hijo te despierta mucha ternura, amor, sensibilidad... Antes pintaba por horas; ahora estoy trabajando y de repente ya me quiero ir a mi casaâ?. Y cuando llega, no hay nada mejor para él que jugar con su pequeña, platicar con su mujer y preparar la cena. Sí, le encanta cocinar. Daniel es un papá muy cooperador, â??y no por cumplir sino porque me gustaâ?. Se turna con su mujer para darle el biberón a Isabella, le cambia el pañal y bañan a la pequeña juntos. No se pierde ninguna cita con el pediatra.Adriana, por su parte, está dedicada de tiempo completo a su pequeña hija, aunque le gustaría regresar a trabajar más adelante.

Por el momento, la pareja aún no tiene planes de casarse. â??Estamos bien, tranquilos â??dice el artistaâ??, a ver más adelante.â?

Pintor de abolengoDaniel Ponzanelli proviene de una familia de larga tradición en el arte. Las primeras evidencias se remontan al año 1200, cuando su antepasado Valerio Ponzanelli pintó una catedral en Carrara, Italia.

Su bisabuelo, Adolfo Ponzanelli, fue quien puso el mármol de Bellas Artes y colaboró con Adamo Boari para hacer las esculturas que adornan el recinto. Además, varios de los majestuosos mausoleos de mármol del panteón Francés y del Español son obra de él, así como los leones y el niño que están en la base del Ángel de la Independencia.

Por otro lado, su abuelo, su padre, un tío, un primo y varios familiares más son escultores. à?l fue quien rompió la tradición de la escultura, que cambió por la pintura. A los 16 años (1992) expuso por primera vez en Media Craft Galleries, en Oregon. Vendió todos sus dibujos a lápiz, se dio cuenta de que podía vivir de eso y comenzó a estudiar con maestros particulares.Ese mismo año expuso en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y de ahí levantó el vuelo. Su obra se ha exhibido en lugares como el itam, La Tallera (la escuela-taller que fundó David Alfaro Siqueiros en Cuernavaca), el Senado de la República, el World Trade Center de Veracruz, en el Museo Centenario y el Metropolitano de Monterrey, en el Hipódromo de las Américas, el Fondo de Cultura Económica, el Claustro de Sor Juana, el Polyforum Siqueiros y en la galería Pedro Gerson, entre muchos espacios más.

En el 2000 se inició en el muralismo porque considera que esta técnica, tan importante en el país, se ha perdido y ya casi ningún pintor se interesa en ella. Ha vestido las paredes del Seguro Social de Puebla, Manzanillo y Tijuana, las del hotel Quinta Real en Villahermosa y actualmente se encuentra pintando dos murales en Los Ángeles y la cúpula de la iglesia de San Cayetano, en Atotonilco, Jalisco.

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