Cuando el silbatazo inicial de la Copa Mundial de la FIFA 2026 resuene en la Ciudad de México, el Estadio Azteca volverá a hacer historia. Será el primer recinto del planeta en albergar tres partidos inaugurales de una Copa del Mundo, un récord que lo confirma como uno de los escenarios deportivos más importantes de todos los tiempos. Sin embargo, detrás de esa hazaña existe una historia menos conocida: la del arquitecto mexicano que imaginó un estadio capaz de convertirse en un símbolo global.
Mucho antes de que Pelé levantara la Copa del Mundo en 1970 o de que Diego Armando Maradona protagonizara sus páginas más memorables en 1986, Pedro Ramírez Vázquez visualizó una obra monumental en el sur de la Ciudad de México. Reconocido como una de las figuras más influyentes de la arquitectura latinoamericana, el creador del Museo Nacional de Antropología entendía que los edificios podían trascender su función original para convertirse en emblemas culturales. El Azteca sería una de sus apuestas más ambiciosas.