Sebastian Gamba, contar la historia de “El monstruo de mil caras”
La serie ‘Marcial Maciel, el lobo de Dios’, ha despertado el oscuro pasado de la iglesia católica en nuestro país. conversamos con su productor sobre este proyecto.
En México, pocos nombres despiertan tanta sombra como el de Marcial Maciel. Durante décadas, el sacerdote fue presentado como un hombre carismático, fundador de una congregación poderosa y capaz de movilizar fortunas millonarias en nombre de la fe.
Pero detrás de esa fachada, latía una vida de abusos, manipulación y mentiras cuidadosamente tejidas. Su historia, que por años parecía increíble incluso para la ficción, hoy llega a la pantalla en la serie documental Marcial Maciel: El Lobo de Dios, dirigida por Matías Gueilburt y producida por Sebastián Gamba para HBO, con quien conversamos.
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Gamba recuerda que el proyecto no surgió de la nada. Desde hace más de veinte años, junto al director y la compañía Ánima Films, ha documentado episodios complejos de la historia mexicana. “La figura de Maciel siempre volvía —explica—. Al principio parecía un Doctor Jekyll y Mr. Hyde, pero con el tiempo entendimos que era un monstruo de mil caras: el abusador, el hombre que construyó un imperio financiero irregular, el adicto, el manipulador que incluso llevó dobles vidas como padre de familia. Todo estaba ahí”.
Marcial Maciel: El Lobo de Dios.(Cortesía HBO Max. )
Con esa convicción nació la serie, un recorrido de cuatro episodios que no se conforma con reconstruir hechos: busca exponer cómo funcionaron las redes de encubrimiento que sostuvieron al fundador de los Legionarios de Cristo durante décadas. La producción reúne testimonios inéditos y la voz de especialistas como Carmen Aristegui, Jason Berry y Emiliano Ruiz Parra, en un ejercicio que combina periodismo, sensibilidad y memoria colectiva.
Este documental también es un espacio para quienes se atrevieron a denunciar. Hombres que en su juventud fueron seminaristas y que cargaron con el silencio impuesto por el llamado “cuarto voto”, aquel que prohibía cuestionar al fundador. “Ellos han librado una lucha casi quijotesca durante más de treinta años —dice Gamba—. La serie permite entender no solo su dolor, sino también los mecanismos de control psicológico que Maciel ejercía sobre ellos”.
Fotograma de la serie Marcial Maciel: El Lobo de Dios.(Cortesía HBO Max. )
Historias como la de José Barba o Juan José Vaca, que pasaron de ser protegidos a prisioneros emocionales dentro de la Legión, se narran con tiempo y profundidad. La intención, en palabras del productor, no es solo denunciar, sino invitar a la reflexión: “No podemos evitar que este tipo de historias vuelvan a suceder, pero sí podemos generar conciencia para que no queden en la impunidad”.
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El caso del padre Maciel
Marcial Maciel Degollado fundó en 1941 a los Legionarios de Cristo, una congregación que creció con fuerza en México y el mundo. Durante décadas, su figura fue intocable: atrajo vocaciones, sumó benefactores millonarios y se ganó un lugar privilegiado dentro de la Iglesia. Sin embargo, en los años 90 comenzaron a surgir denuncias de abusos sexuales contra seminaristas menores de edad. A ello se sumaron acusaciones por manipulación psicológica, uso indebido de fondos y la existencia de dobles vidas con familias ocultas.
El Vaticano tardó en reaccionar. Fue hasta 2006 cuando el papa Benedicto XVI lo obligó a retirarse del ministerio, aunque nunca enfrentó un juicio penal. Tras su muerte en 2008, el rompecabezas de su vida secreta salió a la luz: identidades falsas, hijos no reconocidos y un sistema de poder sostenido en silencio y complicidades.
José Raúl González Lara pidió a los Legionarios de Cristo no exhibirse como víctimas porque él y su hermano fueron los perjudicados por los supuestos abusos sexuales del fundador de la congregación.(Archivo)
Quién es Sebastián Gamba
Sebastián Gamba es un productor argentino con amplia trayectoria en el cine documental. Junto con Matías Hailwood fundó Ánima Films, compañía con más de 20 años dedicada a contar historias de gran impacto social y cultural en México y América Latina. Sus trabajos han sido reconocidos por su rigor periodístico y su capacidad de acercar al público narrativas complejas con una mirada humana.
En Marcial Maciel: El Lobo de Dios, su compromiso es claro: que las historias de las víctimas no queden en el olvido y que el espectador reflexione sobre el poder, el silencio y la impunidad. “No podemos evitar que este tipo de historias sucedan —dice—, pero sí podemos crear conciencia para prevenirlas y evitar que la impunidad vuelva a triunfar”