Desde lo primero que hizo al llegar a Los Cabos hasta la persona a la que busca después de una victoria, platicamos con Santiago González sobre algunos detalles de su vida dentro y fuera de la cancha durante el torneo.
Platicamos con Santiago González en el marco del Mifel Tennis Open by Telcel Oppo
El mexicano llegó a Baja California Sur con un objetivo claro: disfrutar del tenis y, por supuesto, de la comida. Cuando le preguntamos qué fue lo primero que comió al aterrizar, respondió sin dudarlo: guacamole.
Santiago también se define como una persona puntual. Entre llegar temprano o al último, asegura que suele estar siempre a tiempo. Y aunque ha vivido grandes triunfos a lo largo de su carrera, hay una tradición que mantiene intacta después de cada victoria: celebrar y darle un beso a sus hijos.
La música también nos regaló uno de los momentos más divertidos de la conversación. Entre risas, admitió que le encantan las canciones del 90s Pop Tour, una confesión que seguramente despertará la nostalgia de más de uno.
Cuando le preguntamos por la compra más inútil que ha hecho este año, la respuesta estuvo relacionada con su faceta de papá. Según contó, sus hijos todo el tiempo le piden que les compre cosas que terminan siendo poco necesarias, así que buena parte de esas compras entran en esa categoría.
Fuera del tenis, Santiago asegura que tiene facilidad para los deportes en general. Además de destacar en la cancha, comenta que también disfruta y se desempeña bastante bien en disciplinas como el golf y el pádel.
La última película que vio fue The Devil Wears Prada 2, aunque confesó que no terminó de convencerlo.
Después de décadas compitiendo al más alto nivel, Santiago González sigue demostrando que, además de ser uno de los referentes del tenis mexicano, es un hombre profundamente conectado con su familia, sus pasiones y los pequeños momentos que hacen especial cada semana del tour.