Desde su gusto por los tacos hasta la canción infantil que escucha sin parar, platicamos con Jiri Lehecka sobre algunos datos curiosos de su vida dentro y fuera de la cancha durante su paso por Los Cabos.
Jiri Lehecka, el checo que llega a conquistar Cabo
El checo ya comenzó a disfrutar de su estancia en México. Cuando le preguntamos qué fue lo primero que comió al llegar, respondió sin dudarlo: tacos. Y para describir al país con un emoji eligió el cactus, uno de los símbolos más reconocibles de México (y de Los Cabos) alrededor del mundo.
A diferencia de los jugadores que viven obsesionados con la puntualidad, Lehecka reconoce que suele llegar un poco tarde. "Depende del día", admite, aunque si tuviera que elegir una respuesta, dice que se inclinaría por tarde.
Dentro de la cancha, entre una raqueta nueva y unos tenis nuevos, se queda con la raqueta. Pero fuera de ella, también aprovechamos para preguntarle sobre algunos mitos que existen alrededor de su personalidad. Según cuenta, muchas personas creen que no tiene sentido del humor, algo que considera completamente falso.
También nos reveló uno de sus hábitos más peculiares: suele quedarse despierto hasta muy tarde. Y cuando la conversación llegó a la música, dejó una de las respuestas más inesperadas de la entrevista. La canción que más le avergüenza admitir que le gusta es nada menos que "Baby Shark", una confesión que seguramente nadie veía venir.
Fuera del tenis, Lehecka tiene otra pasión: el cine. De hecho, la última película que vio fue Inception, el thriller de Christopher Nolan, considerada por muchos como una de las cintas más emblemáticas de las últimas décadas.
Para cerrar, le planteamos una pregunta hipotética: si pudiera intercambiar vidas con otro tenista por un día, ¿a quién elegiría? A diferencia de otros jugadores que suelen escoger a alguna leyenda o estrella del circuito, Lehecka respondió con una sonrisa que no lo haría. ¿La razón? Está feliz siendo quien es.
Y después de escucharlo hablar sobre tacos, cine y canciones infantiles, queda claro que el checo tiene una personalidad mucho más divertida de lo que muchos imaginan.