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Nuestras Historias

Seis momentos polémicos en la carrera del recién fallecido José Luis Cuevas

Considerado como un rebelde del arte mexicano, el artista dejó rastro de sus controversias, sello indudable de su identidad.
jose luis cuevas
jose luis cuevas El pintor falleció a los 93 años de edad. (Foto: Archivo Quién)

"Claro. Mira, las artes plásticas siempre han ido acompañadas de la polémica, definitivamente", respondía José Luis Cuevas en una de las múltiples entrevistas que ofreció a los medios de comunicación. Uno de los artistas más expuestos a la opinión pública, estuvo tan cerca de la controversia que en muchas ocasiones se apropio de ella.

El realizador nacido en la Ciudad de México en 1931, no sólo fue el detractor de la corriente artística nacionalista representada por los muralistas, también protagonizó episodios que determinarían la visión del arte en la mitad del siglo XX en los que el debate y la controversia estarían presentes como telón de fondo.

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El manifiesto: La cortina del nopal
A principios de la década de los 50, Cuevas publica el texto La cortina de nopal, en él expone sus desacuerdos con la política cultural y las corrientes nacionalistas que imperaban en la época encabezadas por Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros.

José Luis de 22 años, plantea este manifiesto a manera de cuento a través del hipotético caso de un joven artista de nombre Juan. En esta fábula se cimientan los principios de una corriente que se conocerá como La Ruptura y que buscaba la exploración e implementación de vanguardias artísticas más allá de las propuestas por la tradición mexicana. A este grupo pertenecieron artistas como Vicente Rojo, Manuel Felguérez y Alberto Gironella.

Mural efímero
"Allí están los grandes trazos de Cuevas, desafiando, incitando. La gente aguarda algo especial, música o discurso, la diversión que se prolongue. Cuevas permanece un instante más. Desaparece.” Así narra el gran cronista de la Ciudad de México, Carlos Monsivaís este episodio en la obra de José Luis Cuevas llamado Mural efímero.

La tarde del 8 de junio de 1967, el artista se volcó a la esquina de Génova y Londres en la Zona Rosa para ofrecer un espectáculo sin precedentes en la historia de la plástica en el país. Inspirado en la cinta Born Yesterday donde la protagonista interpretada por Judy Hollyday gasta todos sus ahorros en colgar un anuncio comercial con su imagen par conseguir la fama, Cuevas retoma esta idea y dicta a un pintor de brocha gorda un autorretrato que después de un mes de exhibición desaparecerá. Un desafío a una declaración de Siqueiros en la que planteaba que el arte mural aspiraba a la eternidad.

Tres décadas de retratos
Polaroids diarias, instantáneas que registraron el paso del tiempo en su fisonomía durante cerca de 30 años, fue un proyecto personal para el que contó con la complicidad de su esposa Bertha Riestra, madre de sus hijas Ximena, Maria José y Mariana Cuevas. En el año 2000 no hubo más fotografías, la muerte de su compañera de vida marcó el final de esta tarea. Hoy se desconoce el paradero de este material.

AGUSTIN PORTILLO
AGUSTIN PORTILLO

Una parte intima en París
En 1979, en una exposición en París, Cuevas exhibió su semen encapsulado. A este acto los críticos reaccionaron de forma negativa: la historiadora de arte Lelia Driben lo califica de “mal gusto”. Otros más como la crítica de arte Teresa del Conde consideran que no fue real.

La incómoda Figura obscena
Una de las glorietas principales que reciben a los visitantes a la capital del estado de Colima, fue el primer hogar de la escultura monumental Figura obscena, una de las piezas que José Luis Cuevas donó para los habitantes de la entidad. Una figura antropomorfa que sostiene su cuerpo al suelo con tres de sus extremidades mientras la cuarta se despega con una flexión, causo incomodidad en ciertos sectores de la población.

Habitantes de la ciudad pidieron su reubicación, argumentando no sentirse identificados con la obra y aseguraban que no representaban las raíces culturales de la entidad. En octubre de 2012 se develó una placa en el nuevo espacio destinado a la escultura en el Complejo Administrativo del Gobierno del Estado.

Color a cuatro manos
Casi toda la producción artística de José Luis Cuevas, estuvo marcada por la ausencia del color a excepción de la producción que coincide con su vida en compañía de la pintora Beatriz del Carmen, su segunda esposa con la que se caso 38 veces por diversos ritos.

En esta etapa, Cuevas se encargaba del trazo y del Carmen agregaba los colores en una especie de intervención artística, una característica que contrasta con sus creaciones anteriores en las que no permitía la colaboración de ningún creador.

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