La complicada relación entre Carrie Fisher y su madre Debbie Reynolds

La relación entre las dos actrices, madre e hija, fue muy complicada, al grado en el que no se hablaron durante 10 años.
Debbie Reynolds y Carrie Fisher en los Emmy 2011.
 Debbie Reynolds y Carrie Fisher en los Emmy 2011.  (Foto: Cortesía)

La fama, el amor por el cine y la actuación corrían por las venas de Carrie Fisher, ya que su mamá fue la actriz Debbie Reynolds, famosa por su actuación en Singin' in the Rain. Sin embargo, la admiración y el cariño no fueron suficientes para mantenerlas unidas. Fisher y Reynolds dejaron de hablarse durante 10 años, cuando Carrie era muy joven. Debbie siempre sostuvo que esto fue por decisión de su hija y fue un periodo que describió como “muy difícil y doloroso”. “Es muy difícil cuando tus hijos no quieren hablar contigo y tú si quieres hablar con ellos. Quieres estar con ellos y abrazarlos” dijo Reynolds en una reciente entrevista.

Una de las novelas de Fisher, Postcards from the Edge, prácticamente documenta la tormentosa relación y fue adaptada a una película con el mismo nombre en 1990. En ella, Meryl Streep interpreta a un personaje detalladamente parecido a Carrie, quien regresa a su casa después de haber estado en rehabilitación por abuso de drogas y alcohol.

Ambas dieron más detalles de su tortuosa relación en una entrevista con Oprah Winfrey. “Tuvimos una relación muy volátil en mis 20s. No quería estar alrededor de ella, no quería ser la hija de Debbie Reynolds” dijo Carrie. A su vez, en la misma entrevista, Debbie reconoció que, a pesar de adorar a sus hijos, las cosas giraban en torno a ella y su marido Eddie Fisher. “La familia estaba organizada alrededor de los papás, en lugar de alrededor de los niños”, recordó la actriz; cosa que de cierta manera causó que Fisher se descontrolara y por ende, se alejara.

En la misma entrevista, Reynolds habló de las veces que no sabía si iba a perder a su hija, quien desde los 13 comenzó a fumar marihuana y en sus 20s había perdido el control y consumía cocaína, heroína, calmantes y ácidos. A sus 28 años, Fisher colapsó en el set y fue llevada al hospital al borde de una sobredosis. Pero para su mamá, el momento más difícil fue cuando Carrie fue diagnosticada con trastorno bipolar. “Nuestro punto más bajo en la relación fue cuando Carrie fue diagnosticada con su enfermedad…pero me di cuenta que lo único que podía hacer por ella era amarla, y eso he hecho y haré por siempre” aseguró Debbie.

Las cosas mejoraron en los 30s de Carrie y desde entonces se mostraban más unidas, sobre todo en los últimos años. Inclusive, Fisher documentó la relación, junto con su madre, de una manera más cómica, en el libro, show de Broadway y documental de HBO, Wishful Drinking.

Justo a un día de la muerte de Carrie, Debbie Reynolds sufrió un accidente cerebral que le costó la vida en un hospital de Los Ángeles, donde fue ingresada.

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