El Papa oficia una misa en la Basílica de Guadalupe

El presidente Peña Nieto y otros políticos se encuentran en el ‘recinto de la Guadalupana’; por la mañana el pontífice visitó el Palacio Nacional y la Catedral Metropolitana.
El presidente Peña Nieto y otros políticos se encuentran en el ‘recinto de la Guadalupana’; por la mañana el pontífice visitó el Palacio Nacional y la Catedral Metropolitana.
 El presidente Peña Nieto y otros políticos se encuentran en el ‘recinto de la Guadalupana’; por la mañana el pontífice visitó el Palacio Nacional y la Catedral Metropolitana.  (Foto: Notimex)

CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) - El papa Francisco oficia una misa en la Basílica de Guadalupe, a donde llegó alrededor de las 16:50 horas. Así cierra el pontífice su primer día de actividades en la Ciudad de México. En la ceremonia están el presidente Enrique Peña Nieto, acompañado de su esposa Angélica Rivera y el resto de su familia, así como otros políticos mexicanos. El pontífice salió de la Nunciatura Apostólica a las 16:00 horas y durante su trayecto a la Basílica cientos de feligreses lo esperaban para verlo por unos instantes y expresarle su cariño mediante pancartas, cánticos y porras. Más temprano, a las 13:00 horas, el líder de la Iglesia católica regresó a la Nunciatura Apostólica (sur) luego de haber visitado la Catedral Metropolitana y el Palacio Nacional.

Notas relacionadas:

En la catedral, Francisco habló sobre el peligro que representa el narcotráfico para la sociedad mexicana y pidió a los obispos "no dormirse en sus laureles" ante las problemáticas que vive el país, en un mensaje emitido desde la catedral metropolitana.


La explanada de la Basílica se llenó con miles de fieles.
 La explanada de la Basílica se llenó con miles de fieles.  (Foto: Pablo Reinah)

Durante su intervención, el papa pidió a los pastores trabajar con otros sectores de la sociedad para erradicar la criminalidad y luchar "como los hombres, en la cara" ante las injusticias. "Conozco la larga y dolorosa historia que han atravesado, no sin derramar tanta sangre, no sin impetuosas y desgarradoras convulsiones, no sin violencia e incomprensiones", dijo el pontífice. Momentos antes de su mensaje, el jerarca católico recibió las llaves de la Ciudad de México de manos del jefe de gobierno capitalino, Miguel Ángel Mancera, así como el pergamino de huésped distinguido en una ceremonia muy breve.

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