¿Por qué amamos y vamos a extrañar tanto a Juan Gabriel?

Silvia Urquides, amiga de Juanga desde hace décadas, celebró hace dos años al cantante con este texto que escribió para nuestro especial de Quién 50.
Silvia Urquides, amiga de Juanga desde hace décadas, celebró hace dos años al cantante con este texto que escribió para nuestro especial de Quién 50.
 Silvia Urquides, amiga de Juanga desde hace décadas, celebró hace dos años al cantante con este texto que escribió para nuestro especial de Quién 50.

Hoy, tras la sorpresiva muerte de , vale la pena recordar este texto escrito por alguien que conoció no sólo al cantante, sino al ser humano que era el Divo de Juárez: Silvia Urquides, Presidenta de la Fundación Unidos por la Conservación de las Áreas Verdes A.C.

Aquí el texto íntegro de la edición de Quién50 de 2014:

Su música ha llegado prácticamente a todos los rincones del planeta y su voz ha llenado los más grandes recintos. Casi todos saben de sus orígenes humildes y admiran lo lejos que ha llegado como artista, pero somos pocos los que, más allá de conocer a , tenemos la fortuna de llamarnos amigos de Alberto Aguilera. ¿Cómo describirlo? Hay mil maneras, aunque cuando pienso en él, viene a mi mente su mirada tranquila, honesta, con el brillo de un niño y la sabiduría de un anciano. Así es el él.

Se han escrito todo tipo de cosas sobre su vida, su personalidad, sus relaciones, pero pocos saben de su preocupación por el desarrollo social de este país y cómo le apasiona la política. Tampoco saben que es un padre dedicado que siempre está al pendiente de su familia, amigo incondicional y melómano incansable que tras poner a bailar a miles de personas, encuentra la paz escuchando en su habitación música antigua y moderna de todos los países. No gusta de grandes fiestas pero es un anfitrión inigualable.

Algunos lo califican de inalcanzable pero ignoran que eventualmente va al supermercado como cualquiera de nosotros y recibe en su casa a fanáticos de todo el mundo que lo buscan con el único fin de estrechar su mano. Recuerdo que Lola Beltrán, quien nos presentó, celebró uno de sus últimos cumpleaños en su natal Rosario, Sinaloa, y Alberto quiso llegar de sorpresa. Ya eran más de las tres de la tarde y no llegaba. De pronto escuchamos una estampida. Apareció acompañado de todo el pueblo. Como no sabía llegar al lugar de la fiesta, tomó un taxi desde Mazatlán y se bajaba a pedir informes en alguna tiendita. Cuando lo reconocieron se corrió la voz y todos decidieron escoltarlo. Él les agradeció atendiéndolos uno por uno. De ese calibre es su sencillez.

Podría pasar horas enumerando las virtudes de este excepcional ser nacido en Michoacán; en resumen sólo diré que su aportación más grande a este país es acompañarnos con sus letras día a día... Ya es un inmortal de la música que ha tocado el corazón de tres generaciones y del que seguramente se hablará hoy, mañana y siempre.

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