Su infancia
por el mundo
Claudia Cantú
Martes 06 de abril de 2010 a las 13:50
Cuando el bebé dio su primer grito, el doctor bromeó diciendo que había heredado la portentosa voz del padre. No estaba nada equivocado.

Luis Miguel
A los pocos meses de nacido llegó a México junto a sus padres. (Foto: Especial)

Marcella empezó con las molestas contracciones el 16 de abril de 1970. Así que comenzaron a preparar la llegada del primogénito de los Gallego Basteri. Dos días después, se le rompió la placenta y en punto de las 11:30 de la noche nació el tan esperado retoño.

Luis Miguel -nombrado así en honor al torero Luis Miguel Dominguín, a quien Luisito tanto admiraba- nació el sábado 18 de abril mediante cesárea en el Hospital San Jorge de Santurce, Puerto Rico. El hermoso y sano bebé pesó 3.864 kilogramos y midió 53 centímetros.

Luis Miguel
Luis Miguel tuvo una infancia tranquila a pesar de tantos cambios de residencia. Aquí con sus padres. (Foto: AP)

Un día después, el pediatra Manuel Gómez Disdier revisó al pequeño y, al oírlo llorar, comentó a los felices padres que su hijo tenía una voz muy potente. En tono de broma les dijo que seguramente iba a ser cantante como Luisito. Y el tiempo se encargó de comprobar que su percepción no estaba nada fuera de la realidad.
El 9 de julio registraron a Micky en el Registro Demográfico del Estado Asociado de Puerto Rico. Cuando le preguntaron la fecha de nacimiento a Rey, dijo que había sido el 19 de abril y no el 18; al cabo, media hora de diferencia entre un día y otro no era gran cosa.

Días después, la familia decidió regresar a México y radicar ahí. La mudanza les llegó por barco a Veracruz. Por muchos años se aseguró que en ese puerto había nacido Luismi.

Su infancia

Micky pasó su primer cumpleaños, el 19 de abril de 1971, en la Ciudad de México. Luisito y Marcella le hicieron una pequeña reunión en el departamento de Xola con algunos amigos y la familia de Marco Antonio Muñiz. Hubo pastel, meriendita y regalos.

Luego de una breve estancia en Monterrey y en Nueva York, la familia se mudó a Cádiz, España, donde nació el segundo hijo de los Gallego Basteri: Alejandro, el 25 de agosto de 1972. Luismi aceptó de muy buena manera la llegada de su hermanito, quien se convertiría en su compañero de juegos.

La vida del futuro ídolo transcurrió entre España, Estados Unidos, Venezuela, Italia y México, entre otros países. Su papá cantaba y, al verlo, soñaba con ser como él. Era un niño muy despierto, carismático y educado; el único pequeño problema que les dio a sus padres era en lo que a materias escolares se refería. Sólo le gustaban las ciencias naturales y las asignaturas artísticas.

Luis Miguel
Luismi de pequeño con su mamá, Marcella. (Foto: Cortesía)

Primeros pininos

Desde pequeño, Micky dio muestras de que lo suyo era el escenario. En una ocasión, el intérprete Mario Rocco invitó a Luisito Rey a participar en un show en Costa Rica. En el momento en que tenía que cantar, el niño, que en ese entonces tenía cuatro años, corrió detrás de su papá adueñándose de la escena, lo cual arrebató la simpatía del público presente.

Otra de las cualidades que fueron notorias desde temprana edad, fue la que tenía para hacer bromas y travesuras. Mientras la familia vivía en Venezuela, Luismi ─tendría unos cinco años─  tomó un encendedor de su papá y se metió debajo de la cama a jugar, lo que ocasionó un incendio. El hecho no pasó de un buen susto. Luis Miguel siempre fue un niño feliz y hacía de su hermanito su mejor aliado; les encantaba jugar juntos y adoraban visitar el mar.

Desde aquella época, el mayor de los Gallego Basteri aseguraba que quería ser cantante. A los seis años, se subía en las mesas e imitaba a Elvis Presley, uno de sus ídolos, inventando las letras. Su talento y disposición ante el público resultó, desde siempre, algo notorio.

De aquí para allá

En 1976, después de ocho años de haber abandonado Italia para irse con Luisito Rey, Marcella se reencontró con su familia; sólo se había comunicado con ellos por carta. Luis Miguel y Alex conocieron a su abuelo Sergio Gallego.

Conocer a su abuelo hizo muy feliz a El Sol, y éste se convirtió en uno de sus seres más queridos. Solía decirle que era como Tarzán, porque era muy fuerte y le repetía constantemente que cantaba muy bien.

Los siguientes cuatro años vivieron en España. Se trataba de niños que eran como todos los demás y Marcella, su madre, siempre estaba al pendiente de ellos. Por la mañana iban al colegio del Sagrado Corazón y en la tarde jugaban con sus perritos pekineses Geisha (de Luismi) y Starsky (de Alex). En septiembre de 1980 regresaron a vivir a México para concretar un proyecto de Luisito Rey.
    
El niño cantante

Unos amigos de Luisito y Marcella los invitaron a pasar unos días en Cuernavaca. Mientras conversaban, escucharon a lo lejos una hermosa voz, entonar una canción. Era Luis Miguel. El niño tenía madera de cantante, pero hasta ahora no se habían dado cuenta. El suceso transformaría de manera significativa la infancia y la vida futura de Micky.


   
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