El príncipe William de Gales, futuro rey del Reino Unido, ha tenido que dejar uno de sus pasatiempos preferidos: pasear en su scooter eléctrico por los terrenos reales. Pero no por gusto, sino por las normas estrictas de su nuevo hogar Forest Lodge, ubicado en Windsor Great Park, donde no se permite el uso de medios de transporte motorizados como scooters o hoerboards por cuestiones de seguridad y manejo de tráfico dentro del territorio.
La prohibición que le hicieron al príncipe William en el Castillo de Windsor
El príncipe William renuncia a su scooter eléctrico por las reglas de su nueva residencia real
William, de 43 años, se hizo popular por su estilo poco convencional de transporte al escoger un scooter eléctrico para moverse alrededor del Castillo de Windsor y sus cercanías, un hábito que incluso fue capturado para la serie "The Reluctant Traveler" de Apple TV+ cuando se encontró con el actor Eugene Levy sobre una de estas unidades, convirtiéndolo en uno de sus sellos personales.
El uso que le daba a este scooter era más práctico que nada, pues le permitía trasladarse entre residencias y oficinas dentro del complejo de Windsor en cuestión de minutos, sin necesidad de escoltas, tráfico o protocolos excesivos para simples traslados.
Un detalle curioso que, sin pensarlo, retrata su vida cotidiana antes del gran cambio que implicó mudarse a una nueva residencia con Kate y sus hijos.
El nuevo hogar de William y Kate
La familia real se mudó recientemente de Adelaide Cottage, una residencia dentro del dominio del castillo donde sí estaba permitido el uso de scooters, al más amplio y tranquilo Forest Lodge, descrito como su "hogar para siempre". Aunque esta nueva casa ofrece mayor espacio verde y comodidad para criar a sus hijos el príncipe George, la princesa Charlotte y el príncipe Louis, también está sujeta a las reglas del extenso parque, que reservan vías para residentes y trabajadores sin permitir vehículos motorizados personales.
Debido a estas restricciones, William se ve obligado a dejar atrás uno de sus modos de transporte menos tradicionales, tomando la ruta larga caminando, en bicicleta o el uso del carro oficial para sus traslados. A pesar de su limitación, el príncipe está listo para cumplir con las normas del parque sin quejas.
Esto demuestra que incluso la realeza debe adaptarse a las normas locales cuando el entorno lo exige.