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Los memorables (y sonrojantes) deslices verbales del príncipe Felipe

A lo largo de su vida pública, el esposo de la reina Isabel metió la pata en innumerables ocasiones con sus comentarios. Aquí los más memorables y los que pusieron en aprietos a la monarquía
vie 09 abril 2021 09:08 AM
The Duke Of Edinburgh Attends The Captain General's Parade
El príncipe Felipe, duque de Edimburgo, también será recordado por sus inesperados comentarios.

Los comentarios público s, políticamente incorrectos, y a veces sonrojantes, realizados por el príncipe Felipe durante su larga vida dan para una gran antología de “metidas de pata” para el recuerdo.

Documentadas, las controvertidas e inesperadas observaciones que el duque de Edimburgo hizo a diestra y siniestro en todo tipo de actos durante décadas pusieron a veces en aprietos a la Monarquía, escrupulosa con los asuntos de protocolo, mientras la prensa sensacionalista se frotaba las manos.

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Ajeno a la sorpresa que generaban sus temidas salidas de tono, las “perlas” sin filtro que regalaba el consorte de Isabel II conseguían dejar sin habla a interlocutores anonadados a la vez que otros se mordían la lengua para no estallar en carcajadas.

The Transfer Of The Colonel-In-Chief Of The Rifles
El duque de Edimburgo hacía reír a la gente con sus mordaces comentarios.

Algo así le sucedió a un joven estudiante británico en China durante una distendida plática con el príncipe, entonces de visita en ese país en 1986: “Si te quedas aquí mucho más tiempo -le advirtió- te volverás a casa con los ojos entrecerrados”.

Diametralmente opuesto a la rectitud y discreción de la Reina, el duque tampoco se inmutó cuando, en 1967, confesó que “le encantaría ir a Rusia, pero -añadió- esos bastardos han asesinado a la mitad de mi familia”.

Las declaraciones del esposo de la soberana británica versaron muchas veces en torno a las diferencias culturales entre países, bordeando a menudo en lo socialmente inaceptable.

The Transfer Of The Colonel-In-Chief Of The Rifles
Felipe, duque de Edimburgo.

En 1998, preguntó a un viajero que hacía escalada en Papúa Nueva Guinea si se las había ingeniado para “que no lo devoraran” los lugareños -aludiendo a prácticas de canibalismo- y en otra ocasión se dirigió al líder de los aborígenes australianos, William Brin, en Queensland (Australia), para plantearle si “todavía se seguían lanzando jabalinas unos a otros”.

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¿SENTIDO DEL HUMOR PARTICULAR O FALTA DE TACTO?

Otras de sus ocurrencias se refirieron a personas con discapacidad: “¿Sordos? Si se ponen cerca de ahí (apuntando a una banda de música caribeña que tocaba el tambor), no me extraña que estén sordos”, soltó a bocajarro el marido de Isabel II en alusión a un grupo de niños con sordera.

(Obligatorio)
Durante su visita a Kenia también hizo de las suyas.

A un hombre que se desplazaba con una moto adaptada para personas minusválidas le preguntó en tono jocoso “a cuánta gente había atropellado esta mañana con esa cosa”.

Entre las frases impactantes figura su recordada afirmación de que “las mujeres británicas no saben cocinar” durante un acto celebrado, irónicamente, en el Instituto de la Mujer de Escocia. Pero además abordó a una ciudadana keniana para averiguar su género ante el pasmo de los presentes: “Tú eres una mujer, ¿verdad?”, le preguntó sin ningún pudor.

En el transcurso de un evento celebrado en el Reino Unido mientras admiraba una tela de tartán confeccionada para el Papa, se dirigió a la entonces líder del Partido Conservador escocés Annabel Goldie para preguntarle si “tenía pantaletas fabricadas con ese material”.

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NADIE SE SALVA

A los jóvenes los llamó “ignorantes”; llegó a sugerir a un adolescente de 13 años -que previamente le había confesado su deseo de convertirse en astronauta- que “perdiera peso” y bromeó en voz alta durante un encuentro con el Club juvenil de Bangladesh con que uno de sus miembros -un niño de 14 años- “tenía pinta de drogarse”.

Queen Elizabeth II Attends CHOGM - Day 1
El duque mantenía a todos en vilo por las cosas que pudiera comentar...

La lista de frases polémicas de Felipe de Edimburgo no tiene desperdicio y alcanza a sectores como el turismo, al opinar que el problema de Londres son los turistas: “Si pudiéramos parar el turismo, evitaríamos la congestión”, razonó en un acto en el ayuntamiento hace 19 años.

También quiso saber “de qué exótica parte del mundo procedía” un diputado tory, que le ofreció una inesperada respuesta: “Birmingham”.

En otra visita a un hospital caribeño, bromeó con una matrona a quien comentó que si ellos tenían que lidiar con los “mosquitos”, los británicos, a cambio, tenían a “la prensa”.

Memorables ejemplos se extraen, precisamente, de sus habituales encuentros con los medios de comunicación. En 2006, el duque tildó de “pregunta idiota” la intervención de una periodista de la cadena BBC que quiso saber si la Reina había disfrutado de una estancia en París.

También escandalizó en ocasiones al común de los mortales. “¿Son todos de la misma familia?”, les dijo a un grupo de danza multiétnico; y sobre una obra de arte etíope “primitivo” destacó que parecía una “manualidad” como las que le traía su hija de la escuela.

The Wedding Of Lady Gabriella Windsor And Mr Thomas Kingston
Nunca perdió el humor ácido que lo caracterizaba.

En su momento provocó estupor cuando, en 1992, confesó “con toda franqueza” que hubiera preferido haber continuado “en la Marina” (donde sirvió durante la II Guerra Mundial), al ser preguntado por su “papel” dentro de la familia real británica.

Pero sus incorrecciones públicas tampoco han tenido piedad con famosos o políticos. Sobre una actuación del veterano músico británico Elton John, el príncipe comentó, al parecer, que “ojalá le hubieran apagado el micrófono” y dejó a todos sin habla al abordar al presidente de Nigeria para comentarle que parecía que “estaba listo para irse a dormir” al referirse al atuendo tradicional que vestía entonces el político africano en un acto de 2003.

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