Tras años de encierro, la princesa Masako irá a acto oficial

Después de varios años de vivir encerrada en su palacio con una grave depresión, la "princesa triste”, Masako, decidió asistir a la investidura del Príncipe Guillermo de Holanda como rey.
Después de varios años de vivir encerrada en su palacio con una grave depresión, la "princesa triste”, Masako, decidió asistir a la investidura del Príncipe Guillermo de Holanda como rey.
 Después de varios años de vivir encerrada en su palacio con una grave depresión, la "princesa triste”, Masako, decidió asistir a la investidura del Príncipe Guillermo de Holanda como rey.  (Foto: Getty Images)
Los futuros emperadores de Japón.
 Los futuros emperadores de Japón.  (Foto: Getty Images)

Como se sabe desde hace mucho tiempo, la Princesa Masako de Japón sufre de graves problemas de salud mental. Hace unos meses, por medio de un comunicado, la princesa agradeció a toda la comunidad japonesa por su apoyo en su larga batalla de 10 años contra el trastorno de adaptación y depresión por estrés. Su enfermedad fue diagnosticada hace 11 años, cuando empezó a manifestar los síntomas. Algunos médicos afirman que esta enfermedad es tratable y se puede tener una vida estable en un lapso de seis meses, pero al parecer ésta se ha mantenido.

Antes de casarse con el príncipe, la princesa Masako era conocida por su inteligencia y sus logros profesionales. El matrimonio no estaba en sus planes, incluso rechazó en varias ocasiones la propuesta de matrimonio del príncipe, pero finalmente aceptó y desde entonces todo ha ido empeorando. Se asume que esta enfermedad se manifestó debido a que no pudo concebir un hijo varón, heredero al trono. Desde entonces la princesa ha limitado sus apariciones públicas y compromisos oficiales.

La princesa Masako no puede salir de palacio sin permiso, no tiene tarjeta de crédito, dispone de acceso limitado a las comunicaciones telefónicas y a los familiares directos, no cuenta con pasaporte personal, no tiene rutina propia. Sobresaliente y fluida en inglés, francés, ruso, alemán y español, pudo haber sido una excelente embajadora, pero en lugar de eso se hundió en un ambiente cerrado y lleno de tradición, en donde incluso tiene que caminar tres pasos por detrás de su marido, no hablar a menos que se le dirija la palabra, sonreír y saludar un poco.

Ni el cariño del esposo, el Príncipe, ni la alegría de su hija Aiko de 12 años, parecen ser suficiente para levantar el ánimo de una mujer agotada, cautiva de un sistema tan cerrado. Masako sigue recibiendo terapia y medicación y al parecer ha estado mejorando, según aseguró Kyoji Koamchi, funcionario de palacio.

La Princesa de 49 años ha reducido sus apariciones, y aunque sonreía ante las cámaras, su estado emocional sigue siendo un misterio. Según la agenda prevista, ambos partieron del aeropuerto de Haneda el pasado 28 de abril y regresarán de Ámsterdam el 3 de mayo. Se espera que el Príncipe Naruhito asista a todos los eventos y actividades de la ceremonia, aunque la presencia de la princesa se irá decidiendo sobre la marcha, dependiendo de su estado de salud. Esperemos que sea la primera de muchas veces que asista a los actos oficiales y que su salud comience a mejorar.

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