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Josefina Vázquez Mota: ante el dolor crónico, abraza la vida y comparte sus vivencias en el libro '¡Es lo que hay!'

Desde hace cinco años, Josefina Vázquez Mota vive con dolor crónico y, tras un extenuante proceso de aceptación y tratamientos médicos, narra su experiencia y un mensaje de aliento a través del libro '¡Es lo que hay!'.
mar 12 mayo 2026 07:39 PM
Josefina Vázquez Mota posa en exclusiva para Quién
Josefina Vázquez Mota: Ante el dolor, abraza la vida (Foto: Anylú Hinojosa-Peña)

Política, autora, conferencista, consultora, activista, esposa, madre, abuela. Hasta hace un tiempo, Josefina Vázquez Mota parecía tener cada faceta de su vida en perfecto equilibrio y, con una agenda siempre repleta de actividades, gozaba de una sensación de control que, sin embargo, un día terminó y la enfrentó al inicio de una nueva realidad.

En 2021, una pequeña molestia que atribuyó a un “tirón” o a un ejercicio mal hecho se convirtió en el principio de un dolor crónico, cuyo origen durante mucho tiempo fue un misterio, y que terminó por tenerla postrada en cama y casi inmovilizada, a mediados de ese año.

“Es un dolor que te inmoviliza, que te paraliza, que es un dictador y que se ocupa de ti por completo; no solamente de tu cuerpo, sino también se apropia de tu alma, porque no te da sosiego”, explicó en entrevista exclusiva para Quién.

En la actualidad, al tener consciencia de que padece una enfermedad de baja prevalencia, Josefina ha aceptado su nueva realidad y espera que su experiencia sirva a quien, como ella, tenga que enfrentar el dolor el resto de su vida.

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Josefina Vázquez Mota y la eutanasia: 'Si así va a ser el resto de mi vida, no quiero vivir así'

El primer diagnóstico de un médico apuntó entonces a que el origen podría estar en la cadera, lo que la llevó a tener una primera cirugía mayor que no sólo no calmó el dolor sino que lo empeoró. Ante esta situación, sucedió algo que hasta entonces le parecía inimaginable.

“Fui a tocar la puerta del director de un hospital para suplicarle que me ingresara y me ayudara a controlarlo”, recuerda Josefina. “Ese día era tan grande el dolor que ya no quise ni siquiera avisar a nadie de mi familia, y sólo les dije: ‘Ya estoy internada’”.

Josefina Vázquez Mota posa en exclusiva para Quién
Josefina Vázquez Mota: Ante el dolor, abraza la vida (Foto: Anylú Hinojosa-Peña)

Aquella estancia fue prolongada y, sin importar los esfuerzos del personal, no daban con el origen del padecimiento y ningún tratamiento dio resultado, lo que llevó a la ex congresista a explorar una opción extrema con el médico que era más cercano a ella.

“Le hice una petición que pensé que jamás haría porque siempre he amado la vida. Soy una mujer católica, tengo muchísima fe, y ya era tan fuerte el dolor y sobre todo la noticia de que no se sabía la causa ni la cura, que le dije: ‘Doctor, si así va a ser el resto de mi vida, no quiero vivir así. Me tienes que ayudar para que parezca que este dolor provocó un ataque cardíaco o que algo pasó; yo ya no puedo más’”, confesó la autora. “La verdad estoy súper agradecida de que no me haya hecho caso”.

Mujer de fe y respetuosa de la religiosidad de todas las personas, en aquel momento Josefina Vázquez Mota se abrió a una posibilidad que ha sido motivo de debate durante décadas pero que, vista desde esta nueva circunstancia, la hizo verla libre de prejuicios.

Josefina Vázquez Mota posa en exclusiva para Quién
Josefina Vázquez Mota: Ante el dolor, abraza la vida (Foto: Anylú Hinojosa-Peña)

“Hoy tengo una enorme comprensión, compasión el mejor de los sentidos, y cero juicio para pacientes que viven situaciones muy difíciles y que piden, en algún momento de su vida, que se dé otra circunstancia”, aseguró.

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Síndrome de Sudeck, la enfermedad que padece Josefina Vázquez Mota y que produce dolor crónico

Ya en 2022, tras meses en el hospital sin que los médicos pudieran dar con la causa de su dolor, la política y autora méxico-estadounidense Rosario Marín, amiga de Josefina Vázque Mota, la contactó y viajó desde Los Ángeles para ayudarla a dar un siguiente y decisivo paso.

“Mira, Josefina, solo hay dos caminos”, le dijo Rosario tras escucharla. “El primero es que lo debes aceptar totalmente y, como ambas somos mujeres que tenemos la misma fe, ve y habla con Dios, y dile y suplícale que si te va a dejar así, te da la fuerza de resistir y, si no vas a tener la fuerza para resistir, que mejor te ayude a que tu vida se acabe”. Y así lo hizo.

“Saliendo de este diálogo, me acuerdo perfecto que recibí una llamada de un amigo mío, Enrique Cano que vive en Chihuahua, que me dijo: ‘No soportamos en mi familia esto que estás pasando, y me acaban de decir que hay un doctor buenísimo en México, el ginecólogo de mis hijas, no lo conozco, pero me dicen que te puede ayudar’”, recordó.

Josefina Vázquez Mota posa en exclusiva para Quién
Josefina Vázquez Mota: Ante el dolor, abraza la vida (Foto: Anylú Hinojosa-Peña)

“Para ese entonces, ya eran muchísimos médicos, todas y todos extraordinarios, muy humanos, muy solidarios, pero nadie encontraba la causa”, cuenta Josefina. “Así que pedí esa cita con el doctor Plancarte que me la dio de inmediato y fui a verlo”.

El médico, a quien describe como “un maestro, un sabio” la sorprendió porque, después de todas las pruebas sofisticadas por las que había pasado, la analizó en el consultorio con una lupa gigante.

“Y entonces me dijo: ‘Voy a revisar una pierna, voy a revisar otra pierna. A ver, deme su mano’”, indicó el doctor. “Tocó la pierna izquierda y dijo: ‘¿Cómo siente la temperatura?’ (caliente). ‘Ahora, ¿cómo siente la temperatura de la pierna derecha?’ (fría). Y dijo: ‘Ya sé lo que tiene’”.

Josefina Vázquez Mota posa en exclusiva para Quién
Josefina Vázquez Mota: Ante el dolor, abraza la vida (Foto: Anylú Hinojosa-Peña)

“Iba yo acompañada por mi segunda hija, que es neonatóloga, y recuerdo que lo primero que hice fue llorar y lloramos juntas porque era la primera consulta donde nos decían ‘Ya sé qué hay’”, explicó.

“Lo que usted tiene es una enfermedad rara o de baja prevalencia que se llama síndrome de Sudeck”, dijo el especialista.

Se trata de una condición crónica y dolorosa que afecta las extremidades y cuya intensidad puede superar seis o siete veces el dolor que implica la amputación de una pierna o un brazo.

El diagnóstico finalmente llegó, pero el proceso de hacer frente a la enfermedad seguía en curso.

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Dolor crónico: conciencia y aceptación

Aunque ahora ha cerrado su ciclo político electoral, Josefina Vázquez Mota todavía era legisladora cuando el uso de silla de ruedas se volvió obligatorio y cotidiano.

“Cuando tuve que transitar algún periodo del Senado en silla de ruedas, siempre encontré mucha solidaridad de todos mis compañeros, de todos los grupos parlamentarios”, afirmó.

Josefina Vázquez Mota
Josefina fue candidata a la presidencia en 2012 (ALFREDO ESTRELLA/AFP)

Acostumbrada al deporte extremo que significa ser y hacer política en México, además de ser ella misma una mujer físicamente activa, que corría medias maratones, disfruta de cargar a sus nietas y durante mucho tiempo anduvo “en la bola”, en mítines y encuentros con sus correligionarios, ahora Josefina sorteaba una nueva pista de obstáculos.

Desde aquel primer encuentro con su nueva realidad hasta ahora, se ha sometido a más de 100 diferentes procedimientos para calmar el dolor, entre operaciones, infiltraciones, el uso de opiáceos, morfina, anestesia local, sedaciones y veneno de alacrán.

Josefina Vázquez Mota
En el sexenio de Vicente Fox (Moisés Pablo Nava)

Todos con mayor o menor efecto, con mayor o menor duración; pero con la conciencia de que el dolor volverá. “Es lo que hay”, subrayó la autora y por ello este nuevo texto lleva ese título.

“Acepto que soy paciente de una enfermedad rara. Acepto que médicamente nadie sabe la causa y, por lo tanto, (tampoco) la cura de este dolor al cien por ciento. Acepto que vamos a vivir juntos y acepto que lo que puedo controlar que es muy poco o muchísimo menos de lo que me imaginaba que podía controlar”, dijo.

Y en sus palabras, insiste en que no hay resignación, sino gratitud; no romantiza sus circunstancias, sino que las nombra y las abraza.

Josefina Vázquez Mota
Josefina Vázquez Mota junto a su familia (Cuartoscuro)

“Elijo ser feliz, elijo seguir adelante, elijo no rendirme, elijo disfrutar cada instante de mi vida como un milagro y acepto también que esta es una segunda oportunidad de vivir porque es lo que hay”, insistió.

En este sentido, un primer consejo para quienes vivan una situación similiar, es un ejercicio de conciencia que se vuelve necesario.

“Los invito a que abracemos el presente. De pronto nos quedamos muy atrapados en un pasado que ya pasó. Nos ponemos demasiado ansiosos y angustiados por un futuro del que no tenemos la menor idea de qué va a suceder. No estoy diciendo que no construyamos futuro; yo intento construir el mejor futuro todos los días y trabajo muy duro para eso”, enfatizó.

“Pero no me agobio nunca. Llevo años sin pensar si mañana me va a doler o no. Al contrario, solo me concentro en que hoy, qué bueno que no me duele o me duele muy poco; y mañana, como eso no depende de mí, pues como para qué me ocupo en eso y gasto mis energías. Esa es la invitación de ¡Es lo que hay!”, concluyó.

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