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Nuestras Historias

Luis Donaldo Colosio soy yo

La política mexicana tiene otro Colosio, parecido en algunas cosas, pero distinto al ex candidato a la presidencia, asesinado el 23 de marzo de 1994 y que este año cumpliría 70.
martes 24 marzo 2020

Dicen los expertos en política que el nombre de Luis Donaldo Colosio ha sido “manoseado” de forma indiscriminada por los medios de comunicación y los partidos políticos. Series, películas, documentales, libros y no pocos discursos y especiales de televisión han abordado el caso a profundidad. Hoy la política mexicana tiene otro Colosio, parecido en algunas cosas, pero distinto al ex candidato a la presidencia, asesinado el 23 de marzo de 1994 y que este año cumpliría 70.

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Aunque nació en Sonora, como su padre, la vida de Luis Donaldo Colosio Riojas está en Monterrey. Ahí conoció a su esposa, se graduó como abogado y nacieron sus hijos. Fue ahí también donde hace menos de dos años empezó su carrera en la política.

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Luis Donaldo Colosio y su esposa Luz García Luna

Lo entrevistamos en su oficina en el Congreso de Nuevo León, a donde llegó después de que varios partidos, grandes y pequeños, se le acercaron para convencerlo de entrarle al servicio público. Su primer oferta llegó cuando tenía 21 años. Le ofrecieron ser diputado federal plurinominal, de esos puestos en los que basta un simple “sí” para pertenecer a la élite política nacional. “Tenía un año o dos de haber iniciado la universidad. Me pareció una falta de respeto y algo muy irresponsable porque se trataba de un escuincle de 21 que no estaba listo para esto”, recuerda Colosio.

Movimiento Ciudadano fue el partido que lo convenció. La oferta incluía empezar desde abajo como diputado local y regresar el nombre Luis Donaldo Colosio a las boletas electorales, ésta vez como candidato por el distrito IV de Nuevo León. Ganó con casi el 35 % de los votos, barriendo a candidatos de partidos de tradición como Acción Nacional y el Revolucionario Institucional, el de su padre.

El proceso electoral que vivió, dice, le recordó el servicio público que hizo Colosio Murrieta hasta el último día de su vida. “El propósito más noble de todo esto es el servir y eso era algo que la gente percibía de mi papá y que se refleja en el arropo de la gente. Eso es algo que también aprendí a mi mamá”, dice Colosio.

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Beisbol no, fútbol sí

En Nuevo León se habla de él como un posible candidato a la gubernatura del estado e incluso con aspiraciones presidenciales, pero por ahora prefiere enfocarse en sus labores como servidor local, aunque no descarta seguir los pasos de su padre e irse por la silla grande. “Yo estoy en un nuevo capítulo de la historia del país que estoy compartiendo con mis contemporáneos. Luis Donaldo Colosio soy yo, y mi hijo, porque también se llama así”.

Le gusta que le digan que su padre era un buen hombre y que iba a cambiar al país, pero es consciente de que eso no pudo ser. Ahora escribe otra historia en un partido joven y con un estilo político desenfado que incluye tenis, jeans y camisas con mangas arremangadas, como se le ve en eventos públicos y en las redes sociales.

“Llevo una vida casi como cualquiera”, afirma Luis Donaldo, quien se describe como un hombre terco y perseverante, como le enseñaron sus “cuatro padres”, refiriéndose también a sus tíos, Elisa Riojas y Fernando Cantú, quienes se hicieron cargo de él y su hermana Mariana, después de que Diana Laura Riojas falleciera ochos meses después del asesinato de su esposo.

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Luis Donaldo Colosio Riojas y María de la Luz García Luna y sus hijos Luis Donaldo y María Emilia Colosio García

Los recuerda muy bien y sabe que ambos buscaron siempre lo mejor para ellos. “Mi apá quería que yo fuera del norte, que fuera sonorense, pero yo más bien soy norteño de Monterrey. No juego beisbol como se muestra en la serie de streaming sobre mi padre, aunque sí le tengo que ir a un equipo, estoy más con los Sultanes de Nuevo León que con los Naranjeros de Hermosillo. Lo único bueno de esa serie llena de libertades dramáticas es que ahora me invitan a todos los partidos de beis”, afirma entre risas.

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Le gusta el fútbol. Su equipo son los Rayados, pero reconoce que no es tan bueno en la cancha y que su posición es la de “estorbo” porque “nomás no da una”. Admite que hay algunas botas vaqueras y sombreros en su closet, pero no un cinturón piteado típico de Sonora y Sinaloa. De preparar carne asada prefiere no hablar, pero dice que las hamburguesas en el asador no le quedan mal.

Es de la idea de que el servidor público debe llevar una vida normal como la de cualquier ciudadano, pero que su trabajo debe estar en la calle, con el pueblo, demostrando humildad, honestidad y esfuerzo, algo que, dice, le hace falta a su gobernador, Jaime Rodríguez “El Bronco”, a quien describe como arrogante, irrespetuoso y poco preparado.

A AMLO lo percibe como una persona honesta y con buenas intenciones, pero también como a alguien quien a veces le falta humildad y autocrítica. “La 4T es un proyecto ambicioso. Como concepto idealista está bien intencionado, pero paupérrimamente ejecutado”, finaliza el político de 34 años.

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