Hay algo especialmente atractivo en despertarte, abrir las cortinas y descubrir que estás frente a una costa completamente distinta a la del día anterior. Y si a eso le sumas una suite con terraza privada, un gran restaurante, spa y un nivel de servicio digno de algunos de los mejores hoteles del mundo, la idea de viajar en barco empieza a sentirse muy diferente.
Algunas de las firmas de hospitalidad más importantes del mundo están trasladando su manera de entender el lujo a alta mar. Ritz-Carlton, Four Seasons, Orient Express y Aman forman parte de una nueva generación de yates donde hay menos huéspedes, más espacio y, sobre todo, mucha más privacidad.