Entre Italia y el norte de México: así es Tosco, la nueva apuesta gastronómica de la colonia Juárez
En la colonia Juárez, Tosco mezcla técnica italiana y carácter norteño en platos como la pizza de cabrito y el linguini con trufa, en un espacio pensado para quedarse.
En la esquina de Londres y Nápoles, en plena colonia Juárez, un restaurante decidió que no tenía que elegir entre dos tradiciones culinarias. Tosco nació de cruzar la cocina de Il Bel Paese, pasta fresca, pizza, respeto por el producto, con la del norte de México: cortes a las brasas, cabrito, aguachiles y carne seca.
El resultado no es una fusión forzada, sino una cocina que se construyó desde cero, a partir de años de viajes, pruebas y errores de sus creadores.
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Una esquina que se volvió punto de encuentro
Tosco se ubica en la esquina de Londres y Nápoles, en la colonia Juárez, a pocos pasos de avenidas como Insurgentes y Reforma. No es casualidad que haya elegido esa zona: Juárez vive un momento de transformación notable, con cada vez más opciones para comer, beber y salir de compras, lo que la ha convertido en una de las colonias más dinámicas de la Ciudad de México en los últimos años.
El corazón de la propuesta está en no obligar a ninguna de las dos tradiciones a esconderse. En Tosco conviven quesos, masa madre, pasta y albahaca con carne seca, cabrito y frijoles con veneno, sin que una cocina intente disfrazar a la otra.
Tosco(Cortesía)
Una de sus especialidades es el Aguachile Martini, que lleva la tradición norteña al lenguaje de la coctelería, o el Risotto al Azafrán con Tuétano Ahumado, donde la técnica italiana se encuentra con un ingrediente típico de la cocina norteña.
La pasta, siempre hecha a mano, tiene en el Linguini a la Tartufata, con trufa italiana, mantequilla y parmesano, uno de sus platos más pedidos, junto con dos versiones de Pappardelle: una con berenjena tatemada y burrata, y otra Frutti di Mare con mariscos en vino blanco.
Si hay un elemento que resume el carácter de Tosco es la parrilla. Los cortes y preparaciones a las brasas y a la leña ocupan un lugar central en el menú, con platos como el Rib Eye de Sonora marinado en jerez durante 48 horas o el Pollo Carretero Norteño, inspirado en la comida de carretera del norte del país.
Tosco(Cortesía)
A eso se suma una selección de cinco pizzas de fermentación lenta, desde la clásica Margarita hasta una versión blanca con chilaca tatemada.
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Los postres imperdibles de Tosco
La carta de postres cierra la experiencia con el Flan de Gloria, bañado en cajeta y nuez tostada, y la Pavlova Cítrica, entre merengue, cítricos y namelaka de kéfir. En la barra, la coctelería retoma esa misma lógica de mezcla entre culturas, mientras que el diseño del lugar, en un edificio art déco, combina materiales cálidos, referencias a la Italia de los setenta y piezas de arte como un espejo que perteneció a Porfirio Díaz y obras de Pedro Friedeberg.
Tosco también abre temprano: su carta de desayunos, con pancakes, burritos norteños y French toast en versión tiramisú, lo ha convertido en un punto de encuentro de fin de semana para la zona.
Tosco(Cortesía)
Más que un restaurante, Tosco se piensa como un espacio para permanecer: para una comida de trabajo, una cita o una sobremesa que se estire sin prisa. Su llegada confirma algo que ya se percibe en la zona —una colonia que atraviesa un momento de auge gastronómico, con una oferta que mejora mes con mes— y posiciona a Tosco como una de las propuestas a seguir dentro del creciente mapa de comida de autor en la Ciudad de México