El Caribe como debería ser: dentro de Hilton Cancún, An All-Inclusive Resort
Hay un punto exacto en la costa maya donde Cancún deja atrás su zona hotelera, lo comercial y lo crowded, y en donde Puerto Morelos todavía no despierta del todo.
Hay un punto exacto en la costa maya donde Cancún deja atrás su zona hotelera, lo comercial y los crowds, y en donde Puerto Morelos todavía no despierta del todo.(Cortesía)
Daniela Brugger
Ahí, escondido entre hectáreas de manglar virgen y con el mar Caribe como vecino, vive Hilton Cancún, An All-Inclusive Resort, uno de esos lugares que logran algo poco común, hacer que el todo incluido se sienta, por fin, completo y elevado, nada de lo "cheap" y con el mínimo esfuerzo.
No es solo un hotel grande. Es un ecosistema pensado para que nadie en el grupo tenga que negociar sus vacaciones. Familias, parejas, quienes buscan fiesta y quienes buscan silencio, todos encuentran su versión del descanso sin salir de la propiedad.
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Habitaciones con vista a todo
Con 715 habitaciones y suites (incluidas las de luna de miel y las Enclave, prácticamente sobre el mar), el resort apuesta por espacio, luz y una terraza o balcón privado en cada cuarto. Nada de ventanitas simbólicas. Aquí el mar se ve, se escucha y se respira desde la cama.
Con 715 habitaciones y suites (incluidas las de luna de miel y las Enclave, prácticamente sobre el mar), el resort apuesta por espacio, luz y una terraza o balcón privado en cada cuarto.(Cortesía)
La tecnología también hace lo suyo, aunque sin protagonismo forzado. Una pulsera inteligente sustituye la llave de siempre y un directorio digital, disponible desde el celular, permite pedir room service, revisar actividades o explorar el menú del día sin moverse del camastro.
Doce razones para no querer salir a comer afuera
Si algo distingue a este resort es su oferta gastronómica, que parece pensada para viajeros que ya vieron mundo y quieren seguir viéndolo, ahora con salsa. Doce espacios de comida, cinco de ellos de especialidad, recorren estilos y continentes: la trattoria La Luce y su horno de leña conviven con Auma, dedicado al fuego abierto, y con propuestas de cocina mexicana regional que le rinden honor al país.
Doce espacios de comida, cinco de ellos de especialidad, recorren estilos y continentes, la trattoria La Luce y su horno de leña conviven con Auma, dedicado al fuego abierto, y con propuestas de cocina mexicana regional que le rinden honor al país.(Cortesía)
Detrás de esa diversidad está el Chef Ejecutivo Rubén Ruelas Gómez, oaxaqueño de origen y de sazón, que mezcla lo mexicano con toques mediterráneos y asiáticos en cada plato. Y para quien prefiere picar entre comidas, hay food carts, heladería y churrería sin límite, más un mercado de snacks abierto de día y de noche. El mensaje es claro: aquí “todo incluido” no es una frase, es una promesa que se cumple en cada rincón.
El mensaje es claro: aquí “todo incluido” no es una frase, es una promesa que se cumple en cada rincón.(Cortesía)
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Pausa, familia y ese silencio que solo da el mar
Entre tanta oferta culinaria, el resort también sabe cuándo bajar el volumen. Las albercas, el spa y el acceso directo a playa funcionan como una especie de exhalación colectiva, el momento del día donde no hay que decidir nada más que si nadar o simplemente no hacerlo. Mientras tanto, el kids club y las actividades familiares mantienen entretenidos a los más pequeños, liberando a los adultos para que también tengan su propio tiempo de desconexión.
Las albercas, el spa y el acceso directo a playa funcionan como una especie de exhalación colectiva, el momento del día donde no hay que decidir nada más que si nadar o simplemente no hacerlo(Cortesía)
Hilton Cancún, An All-Inclusive Resort logra algo que pocos hoteles todo incluido consiguen y es sentirse generoso sin perder sofisticación, y relajado sin perder el detalle. Es gastronomía de autor, diseño costero y hospitalidad tecnológica trabajando juntos, con el Caribe mexicano como telón de fondo.
Mientras tanto, el kids club y las actividades familiares mantienen entretenidos a los más pequeños, liberando a los adultos para que también tengan su propio tiempo de desconexión.(Cortesía)
Al final, la propuesta es un lugar donde no hay que elegir entre descansar bien y comer mejor. Aquí, ambas cosas pasan al mismo tiempo.