La Bóveda, el mejor lugar para comer si vas a Puerto Escondido
Hablamos del restaurante con reconocimiento Michelin que está reescribiendo las reglas del comer en la costa. Es un spot perfecto si tienes algo especial que celebrar ya sea con amigos o en pareja.
La Bóveda, es un must en tu siguiente visita a Puerto Escondido(MARCO RAKURAI/Marco Rakurai Photography)
Daniela Brugger
Hay restaurantes que sirven comida y hay restaurantes que cuentan una historia. La Bóveda by Casona Sforza, ubicado en Puerto Escondido, Oaxaca, es de la segunda categoría, y tiene una guía Michelin para demostrarlo.
Su propuesta es tan sencilla como ambiciosa: cocinar honestamente, con lo que la región tiene para dar.
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La carta nace del entorno con ingredientes de temporada, proveedores locales, granjas y cosechas cercanas a la costa oaxaqueña. Nada de importaciones innecesarias ni artificios de moda.
Aquí el producto manda, y lo que llega al plato sabe exactamente a lo que es (o mejor). Ellos mismos lo describen: "Cocina basada en el producto, preparada como en casa, con ingredientes de temporada de la región o de proveedores locales."
La carta nace del entorno: ingredientes de temporada, proveedores locales, granjas y cosechas cercanas a la costa oaxaqueña.(MARCO RAKURAI/Marco Rakurai Photography)
El menú juega con una idea que suena a contradicción pero en el plato tiene todo el sentido, son recetas cotidianas ejecutadas con técnicas francesas. El resultado es una tortilla con hoja de santa y quesillo para empezar el día, o la pesca del día con mejillones, pasta fresca y ensalada de huerto para cerrarlo. Lo familiar, elevado con precisión.
Aquí el producto manda, y lo que llega al plato sabe exactamente a lo que es.
Para el postre, la pastelera Vanessa Franco firma frutas de temporada, helados caseros y chocolate Tabasco que ya son, por sí solos, razón suficiente para hacer la reservación. El menú también incluye opciones veganas y keto, sin sacrificar ni un gramo de placer.
Para el postre, la pastelera Vanessa Franco firma frutas de temporada, helados caseros y chocolate Tabasco que ya son, por sí solos, razón suficiente para hacer la reservación.(MARCO RAKURAI/Marco Rakurai Photography)
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Lo que hace único a La Bóveda no termina en la cocina. El restaurante forma parte de un ecosistema más amplio: Pueblo del Sol, su proyecto hermano en las montañas de Oaxaca, provee miel, vainilla y café cultivados ahí mismo. No es un claim de marketing, es una cadena de origen trazable. "Esto fortalece nuestra conexión y compromiso con la Madre Tierra", señalan desde el restaurante.
Lo que hace único a La Bóveda no termina en la cocina. El restaurante forma parte de un ecosistema más amplio: Pueblo del Sol, su proyecto hermano en las montañas de Oaxaca, provee miel, vainilla y café cultivados ahí mismo.(MARCO RAKURAI/Marco Rakurai Photography)
La propuesta de bebidas no se queda atrás. Una carta de vinos nacionales e internacionales seleccionados por perfil acompaña cada servicio. En mixología, el clásico Negroni se reinterpreta con Antica, un vermut suave de alta calidad que prueba que los básicos también pueden sorprender.
Detrás de cada plato hay dos venezolanos que encontraron en México, y específicamente en Oaxaca, su hogar definitivo. Andrés Trujillo y Vanessa Franco se conocieron en la Ciudad de México y llevan más de cinco años cocinando juntos.
Trujillo, originario de Caracas, descubrió su pasión por la cocina de la mano de su abuela y pasó por restaurantes en Venezuela, Londres y México antes de definir su estilo en el Valle de Guadalupe y la CDMX. Franco, nacida en Maracaibo, construyó una carrera sólida como pastelera en Venezuela, Colombia y Argentina, antes de dejar huella en Guadalajara y el Valle de Guadalupe. La suma de sus trayectorias da como resultado un menú completo, coherente y muy bien balanceado.
Andrés Trujillo y Vanessa Franco se conocieron en la Ciudad de México y llevan más de cinco años cocinando juntos.(Cortesía)
La Bóveda es, en pocas palabras, el tipo de restaurante que recuerdas. No por el lujo, sino por la coherencia: cada elemento, ingrediente, técnica, el origen y la copa apuntan en la misma dirección. Y esa dirección tiene vista al mar.