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Japón en primavera: el recorrido más bonito y menos turístico para ver cherry blossoms

Ir a Japón en primavera es la mejor época, no solo escoges un destino sino que vives la floración de los cherry blossoms. Lo llaman sakura zensen, es una experiencia que vale la pena vivir.
mié 18 marzo 2026 03:14 PM
Cherry blossom flowers and sunshine
Te tenemos el recorrido más bonito y menos obvio por Japón para ver los cherry blossoms. (serts/Getty Images)

Porque no, los cerezos no florecen todos al mismo tiempo ni desaparecen rápido como muchas veces se cree. La primavera en Japón avanza como una ola que empieza en el sur y sube poco a poco hacia el norte. Y ahí está el secreto, viajar siguiendo ese ritmo.

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El recorrido empieza en un lugar tranquilo como Kawazu, donde los primeros cerezos aparecen desde finales de febrero. Aquí, la floración es más lenta y los árboles forman túneles rosas a lo largo del río y, cuando se cruzan con las flores amarillas de la colza, el paisaje es un espectáculo que vale la pena ver.

Sakura at Kawazu
En Kawazu, la floración es más lenta y los árboles forman túneles rosas a lo largo del río y, cuando se cruzan con las flores amarillas de la colza, el paisaje es un espectáculo que vale la pena ver. (Kelvin Lau/Getty Images)

A mediados de marzo, la primavera se vuelve protagonista en Kyushu. Lugares como el Castillo de Kumamoto mezclan historia y naturaleza con una estética que se siente poderosa y delicada al mismo tiempo. Es el momento en que Japón empieza a vibrar, más luz, más gente en las calles y más vida.

Hacia finales de marzo, la experiencia se vuelve más contemplativa en regiones como Setouchi. En espacios como el Jardín Korakuen, los cerezos no son el centro, sino parte de un todo. Todo está diseñado para que la primavera se sienta, no solo se vea.

Cherry Blossom with Torii during the spring in Tomonoura.
Hacia finales de marzo, la experiencia se vuelve más contemplativa en regiones como Setouchi. (YUSHENG HSU/Getty Images)

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Y entonces llega la imagen que todos tenemos en la cabeza. Tokio en plena floración. Parques como Parque Ueno o los canales de Chidorigafuchi se llenan de pétalos, picnics y ese mood colectivo de celebrar lo efímero. Es bonito, sí, pero también es intenso.

cherry blossom sakura at Sensoji (Senso-ji) temple in Asakusa, Tokyo, Japan
Y entonces llega la imagen que todos tenemos en la cabeza. Tokio en plena floración de los cherry blossoms. (Eloi_Omella/Getty Images)

Para quienes buscan algo más espiritual, el Monte Yoshino ofrece una experiencia distinta. Gracias a su altitud, los árboles florecen por capas. Es uno de esos lugares que no solo se visitan, se sienten.

Y cuando parece que todo terminó, la primavera sigue su camino hacia el norte. En Tohoku y hasta Hokkaido, el cierre es más sereno, más introspectivo. En sitios como el Castillo de Hirosaki, los pétalos caen y literal se forma una alfombra rosa sobre el agua.

Silhouette of tourist on Shunyo bridge in Hirosaki park
En Tohoku y hasta Hokkaido, el cierre es más sereno, más introspectivo. (Calvin Chan Wai Meng/Getty Images)

Al final, seguir la floración de los cherry blossoms no es solo ver flores. Es entender cómo cambia un país entero en cuestión de semanas. Es conectar con el clima, la historia y la forma en que cada región vive la primavera.

En 2026, la invitación es clara y es viajar sin prisa. Apostar por el slow travel y dejar que Japón te marque el ritmo. Porque a veces, el mejor plan no es llegar a un lugar, sino seguir algo que está en constante movimiento.

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