OPINIÓN: Un tiempo de Príncipes sin Cenicienta

En una era de soltería, neosoltería, quedados, quedadas y aterrados del compromiso, la zapatilla de cristal no le hubiera garantizado una relación a la Cenicienta. Y nuestro escritor invitado lo sabe.
En una era de soltería, neosoltería, quedados, quedadas y aterrados del compromiso, la zapatilla de cristal no le hubiera garantizado una relación a la Cenicienta. Y nuestro escritor invitado lo sabe.
 En una era de soltería, neosoltería, quedados, quedadas y aterrados del compromiso, la zapatilla de cristal no le hubiera garantizado una relación a la Cenicienta. Y nuestro escritor invitado lo sabe.  (Foto: Getty Images)

NOTA DEL EDITOR: Chumel Torres es uno de los twitteros más influyentes de la red, su particular humor lo ha hecho uno de los comediantes en 140 caracteres favoritos en México, mismo humor que utiliza para derrochar críticas a la política mexicana en su noticiero semanal 'El Pulso de la República' que se sube cada lunes en su canal de YouTube (y lo recomendamos ampliamente). Aprovechando nuestro especial Solteros en la Mira le pedimos que nos diera su opinión sobre el cómo vive un hombre la soltería hoy en día.Y éste es el resultado.

Entonces la princesa dejó la zapatilla en la escalera, el príncipe bajó a toda prisa y al verla la levantó y dijo "mhh, ps ni modo". La dejó allí y regresó a la fiesta a divertirse.

Así terminaría la historia de La Cenicienta si Disney la hubiese producido en el 2014. ¿Por qué? Porque el hermoso cuento de los Hermanos Grimm de 1812 ¡fue escrito en 1812! El sistema de valores de aquel entonces dista mucho de las cosas que estamos viviendo en estas épocas.

Y es que pongámonos en el contexto del príncipe: Eres guapo, joven, millonario, miembro de la realeza (y heterosexual, al parecer, uno nunca sabe) ¿para qué diablos te quieres casar con la primera fulana que te topas en un fiesta? Y peor aún ¿qué se fue a su casa A LAS DOCE DE LA NOCHE? ¿Ni siquiera se va a quedar al after?

Mi analogía comienza de esta manera porque quiero exponer un caso del tema de este especial: "la soltería". Las generaciones pasadas tienen esta concepción de que hay determinadas fechas de caducidad amorosas que no hay que dejar vencer o si no "ya te quedaste". Pero las nuevas generaciones formulan la interesante pregunta... "¿Quedarse? ¿Quedarse a qué?".

Actualmente la soltería dejó de ser un tabú para convertirse en algo más parecido a una fortaleza que a una debilidad. En otros tiempos la falta de una pareja estable o de un "para siempre" supondría una discapacidad de relacionarse con el sexo opuesto, ahora, tal vez indique todo lo contrario.

Echarse la soga al cuello en la juventud temprana deja de ser para las generaciones actuales un símbolo de triunfo o indicador de madurez emocional, por el contrario, muchas personas en la actualidad son de la opinión que para poder llevar una relación en la que se esté dispuesto a ser feliz primero se debe ser feliz solo.


Cómo ser feliz solo, antes de ser feliz en pareja
 Cómo ser feliz solo, antes de ser feliz en pareja  (Foto: Getty Images)

Recargar los problemas emocionales en otro puede llevar a un divorcio seguro, no por nada en México una de cada dos parejas que se casan, se separan en menos de 10 años. ¿Para siempre? Sí, claro.

Provengo de una familia conservadora (muy... mucho muy), de los que creen que el matrimonio es para siempre, y por eso mismo soy de los que piensan que se tiene que elegir con cuidado, que hay que hacerlo cuando uno de veras lo siente, sin presiones de ninguna clase (esta es la parte donde todas piensan que soy un cuero).

Últimamente se nos ha traído mucho a las redes y las conversaciones la idea de los "neosolteros", gente que se autodefine como "profesionales muy calificados, desenvueltos, competentes, seguros de sí mismos, con un alto nivel cultural." Inserte un "ayyy no m...". Exacto.

No pienso ahondar ni un poco en este término, prefiero tomar la postura de Paula Schargorodsky y su delicioso documental "35 and single" en el cual relata la caducidad de la libertad que algunas mujeres sufren (o más bien les hacen sufrir) cuando las ven sin pareja, contada con una gracia y una elegancia que dan ganas de tomar un avión a Argentina e irle a proponer matrimono. Y este es justo mi punto. La gente que ha sabido aceptarse feliz con o sin pareja, es la gente que sabe que su éxito profesional, amigos, plática, ideas, estilo de vida, gustos, aficiones, hobbies, talentos personales, etc son ingredientes que solamente hacen más deliciosa a una persona.

La soltería tiene justo el efecto opuesto: nadie quiere salir con la novia loca que busca casarse a toda costa (créanme, eso se nota) al contrario, las personas buscamos gente interesante, con ese je ne sais quoi que los hace distintos, y eso tiene un nombre, se llama (redobles, por favor): Amor Propio.

Sip, es así de simple, alguien que está contento con sus circunstancias refleja eso en cada movimiento y tal vez sea por eso que a las personas que siguen solteras les cuesta tanto compartir lo que tienen. En otras palabras: el problema de encontrar a la chica ideal, es que ella está buscando al príncipe azul. Porque se lo merece. Y lo sabe.

Así es que cuando en las reuniones familiares te volteen a ver con cara de "¿Y la novia, mijo?" respóndeles "¿Y el esposo flojo, borracho panzón, tía?", no falla.

No le tengan miedo a la soltería, pero tampoco le tengan miedo al amor. Los mejores hombres que conozco adoran a sus esposas y esas esposas encontraron en ese calvito, no muy deportista, flacucho, gordo, alto, chaparro, ojón, ojeroso, callado o gruñón a su príncipe azul. Y no vivirán en un cuento de hadas, ¿pero a quién le importa un cuento de hadas si ya se encontró la felicidad?

Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Chumel Torres. (@ChumelTorres).

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