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Te amo, brother con Paul Rudd

Peter Klaven, a punto de casarse, busca desesperadamente a un amigo que la haga de "best man" en su boda.
jueves 23 abril 2009
Peter Klaven, a punto de casarse, busca desesperadamente a un amigo que la haga de "best man" en su boda.
I LOVE YOU MAN Peter Klaven, a punto de casarse, busca desesperadamente a un amigo que la haga de "best man" en su boda. (Foto: Cortesía)

Peter Klaven (el encantador Paul Rudd) es un agente de bienes raíces a un punto de casarse que se enfrenta a un pequeño gran problema: no tiene un best friend o mejor amigo que lo “entregue” en su boda. Así empieza su desesperada e hilarante serie de citas a ciegas, organizada por su madre y hermano con hombres de todo tipo, desde los más rudos con los que no tiene nada en común hasta los que terminan por enamorarse de él.


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La cinta sigue paso a paso la fórmula de la comedia romántica, sólo que en este caso todo está al revés. Zoey, la prometida es su sancho panza, y el objeto del deseo es una figura masculina que al parecer es casi imposible de encontrar. Peter siempre ha tenido suerte con las mujeres, de hecho se las ha arreglado para pasar de una relación a otra; justo por eso no conoce los códigos de conducta de los cuates, hasta que aparece Sydney (Jason Segel) un tipo sin pelos en la lengua, con un espíritu libre, el amigo con el que nunca soñó. Y aunque la verdad es mejor no tratar de buscarle la parte profunda a la película para realmente disfrutarla, sí tiene una moraleja que no por simple menos real: los amigos son la sal de la vida. Punto. Alguien con quien compartir los chistes sin chiste y con quien uno pueda jugar al payaso, si es necesario. Sidney tiene su propia “cueva masculina” llena de juguetes para adultos: una batería, bajos, guitarras, una serie de televisiones, juegos de Nintendo, pósters de grupos de rock (sobre todo de Rush, ni hablar de la maravilla de oír a la mitad de la película su entusiasta Tom Sawyer) y por qué no, incluso su propio sillón masturbatorio. Pero lo más increíble de la película es que Jason Segel, con todo el talento que demuestra en esta cinta, se las haya apañado para pasar absolutamente desapercibido en sus anteriores películas Knocked Up y otras películas. El pretexto perfecto para llevar al novio al cine y pagar por todas las chick flicks que seguro lo hemos arrastrado a ver.

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