Durante mucho tiempo, comer solo parecía algo que debía justificarse. Entrar a un restaurante sin compañía podía sentirse extraño, como si todos estuvieran pensando qué es de tu vida y por qué estás solo.
Pero algo ha cambiado, la gente empezó a apreciar su tiempo solo que, hoy, pedir una mesa para uno se ha convertido en un acto de independencia. De acuerdo con OpenTable, las reservaciones individuales han aumentado especialmente entre la generación Z y los millennials.
Quizá se deba a que todos vivimos rodeados de ruido. Entre multiples mensajes, pendientes y planes, encontrar una hora completamente tuya se ha vuelto un lujo. Comer solo te da justamente eso, una pausa en la que nadie necesita nada de ti.