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Por qué comer solo se convirtió en un pequeño lujo y dónde puedes hacerlo

Pedir una mesa para uno dejó de sentirse triste. Ahora es una forma de recuperar tu tiempo, elegir sin negociar y disfrutar de tu propia compañía.
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Hugo (Cortesía )

Durante mucho tiempo, comer solo parecía algo que debía justificarse. Entrar a un restaurante sin compañía podía sentirse extraño, como si todos estuvieran pensando qué es de tu vida y por qué estás solo.

Pero algo ha cambiado, la gente empezó a apreciar su tiempo solo que, hoy, pedir una mesa para uno se ha convertido en un acto de independencia. De acuerdo con OpenTable, las reservaciones individuales han aumentado especialmente entre la generación Z y los millennials.

Quizá se deba a que todos vivimos rodeados de ruido. Entre multiples mensajes, pendientes y planes, encontrar una hora completamente tuya se ha vuelto un lujo. Comer solo te da justamente eso, una pausa en la que nadie necesita nada de ti.

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Una mesa en la que no tienes que negociar

La libertad comienza desde el momento de elegir el lugar. No tienes que comparar horarios, ponerte de acuerdo con alguien ni debatir entre qué postre pedir. Puedes probar el restaurante que llevas semanas guardando, pedir exactamente lo que quieres y quedarte todo el tiempo que necesites.

Sin una conversación, también comienzas a notar detalles que normalmente pasan desapercibidos, la música del lugar, analizas los platos y hasta analizas las pequeñas escenas que pasan en las mesas que te rodean.

(Obligatorio)
Mesa para una persona en restaurante (andresr/Getty Images)

Las primeras veces claro que pueden sentirse incómodas y quizá también tengas el impulso de ver el celular para parecer ocupada. Sin embargo, después de algunos minutos, comer sola se vuelve algo íntimo, se convierte en una oportunidad para poder ordenar tus pensamientos y recordar que no todas las experiencias necesitan compañía para ser especiales.

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Restaurantes en CDMX para comer solo

Hugo El Wine Bar

La barra de Hugo es perfecta para pedir una copa de vino natural, probar algunos platos y observar el movimiento de la Roma Norte. Su ambiente es sofisticado, pero relajado, hace que llegar sola se sienta completamente natural.

Dónde: Avenida Veracruz 38, Roma Norte.

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Hugo Wine Bar (Cortesía)

Supérette

Con luz natural, una barra cómoda y un menú de galettes francesas, Supérette es una buena opción para comenzar. Lleva un libro, pide una sidra y disfruta de una comida sin prisas.

Dónde: Michoacán 181, Condesa.

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Rokai

El espacio íntimo de Rokai permite observar la preparación de cada plato desde la barra. Puedes pedir nigiris, ramen o dejar la elección en manos del chef.

Dónde: Río Ebro 87, Cuauhtémoc.

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Rokai (Alejandro Catala Sicilia )

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Loup Bar

La combinación de vinos naturales, buena música y platos de temporada convierte a Loup Bar en uno de esos espacios donde puedes llegar sola y sentirte parte de la escena.

Dónde: Tonalá 23, Roma Norte.

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Vinos en Loup (Cortesía)

Chima Café

Si todavía no te animas a reservar una cena para una, comienza con un café. Chima combina libros, bebidas y una atmósfera tranquila en pleno Chimalistac.

Dónde: Miguel Ángel de Quevedo 140, Chimalistac.

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El nuevo significado del lujo

Comer sola no significa dejar de disfrutar las sobremesas con amigas o las cenas familiares. Simplemente se trata de no esperar a que alguien más tenga tiempo, ganas o el mismo antojo que tú para hacer un plan que deseas.

Al final, el verdadero lujo no está en lo que pediste, sino en regalarte una hora que no está organizada alrededor de otra persona. Quizá la independencia también comienza diciendo “Una mesa para una, por favor”.

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