Respirar siempre lo hemos hecho. Hacerlo con intención es otra cosa. Te contamos por qué cada vez más personas están cambiando la meditación por el breathwork, y qué es lo que lo hace tan especial.
Breathwork, el hábito de 5 minutos que está reemplazando a la meditación
No necesitas una app, un cojín zen ni 30 minutos libres. Solo tu respiración
Hay quienes llevan años intentando meditar y nunca lo logran del todo. La mente vuela, el cuerpo se vuelve impaciente, y al final la app de meditación queda olvidada entre los posts de Instagram. El breathwork o el trabajo de respiración consciente promete algo muy distinto, resultados en cinco minutos.
La práctica no es nueva. Las tradiciones de yoga y medicina china llevan milenios usando la respiración como herramienta de regulación emocional y física. Lo que sí es nuevo es su popularidad masiva, hoy el breathwork aparece en la lista de los creadores de Silicon Valley, atletas de alto rendimiento y incluso terapeutas que lo integran como un complemento en sus consultas, y en su día a día.
La diferencia que tiene el breathwork de otras tendencias de bienestar es que desde la primera sesión, la mayoría de las personas notan un cambio en su estado físico y mental, y especialmente en situaciones de ansiedad sienten el cambio. Esto, en un mundo de estímulos instantáneos, lo convierte en una propuesta difícil de ignorar.
Famosos que usan el breathwork
El breathwork ya no es exclusivo de los estudios de yoga. LeBron James lo usa como parte de su rutina de recuperación, y varios equipos de la NBA han incorporado sesiones guiadas antes de los partidos. En el atletismo de élite, la capacidad de autorregularse bajo presión vale lo mismo que la condición física, y la respiración es una de las herramientas más rápidas para lograrlo.
En el mundo corporativo, empresas como Google, Nike y Apple ofrecen talleres de breathwork a sus empleados dentro de sus programas de bienestar. Figuras como Oprah Winfrey y el empresario Tim Ferriss han hablado públicamente de cómo integraron la práctica a su vida diaria. Para ellos, no es una moda, es una herramienta de rendimiento.
Pero el perfil de quien practica breathwork se ha diversificado enormemente en los últimos años. Hoy lo mismo lo encuentras en un retiro de lujo en Tulum, en una sesión gratuita de YouTube a las seis de la mañana. Madres, adolescentes, terapeutas, y hasta contadores.
Beneficios comprobados del breathwork más allá de la relajación
Cuando estamos estresados, nuestra respiración se vuelve corta y superficial, lo que activa el sistema nervioso. Al cambiar el patrón respiratorio de forma deliberada, enviamos señales al cerebro de que no hay peligro, y el sistema nervioso tranquilo es el que toma el control. Es biología básica, pero sus efectos son profundos.
La lógica es más simple de lo que parece, el cuerpo humano no sabe distinguir entre un peligro real y el estrés que vives en el trabajo. Pero sí sabe responder a la respiración. Respirar lento le manda una señal muy clara de que todo está bien, y el cuerpo le cree. Eso es exactamente lo que pasa en una sesión de breathwork.
¿Cómo empezar? Tu primer ejercicio de cinco minutos
No se necesita ningún equipo ni suscripción para poder lograr esto. El ejercicio más sencillo para comenzar es la respiración coherente: inhala durante 5 segundos y exhala durante 5 segundos, de forma continua, durante 5 minutos. Esto lleva la frecuencia respiratoria a 6 respiraciones por minuto, el ritmo que la investigación asocia con la mayor activación del nervio vago.
(I stock)
Puedes hacerlo sentado en tu escritorio, en el tráfico o antes de dormir. El único requisito es la consistencia, como cualquier hábito, sus beneficios se acumulan con la práctica regular. Cinco minutos al día son los suficientes para poder empezar a notar cambios en dos o tres semanas.
Si quieres ir más lejos, aplicaciones como Calm, Headspace, ofrecen sesiones guiadas de distintos niveles e intenciones. Pero para empezar, no hace falta más que un reloj y las ganas de respirar diferente.