"Ayer toqué en un evento hasta las cuatro de la mañana", nos dice Julio García con una sonrisa al legar al shoot, y después de ver nuestra sorpresa dice: "Ya estoy acostumbrado a vivir asi". Y es que para él, las noches largas y la adrenalina son parte de una vida construida alrededor de su mayor pasión: la música.
Julio García: el DJ favorito
Lo que empezó como un hobby, poco a poco fue tomando forma hasta convertirse en un proyecto de vida. "La primera vez que me avente a tocar fue en una fiesta de la hermana de un amigo cuando tenía 16 años", recuerda. Hoy, es el DJ más codiciado que no falta en las bodas más espectaculares, asi como en las fiestas de marcas como Montblanc, y que lo vuelan a eventos a Nueva York o Turquía para siempre poner el mejor ambiente.
Más que imponer un estilo, Julio busca mimetizarse con cada pareja o cliente.
"Me importa ponerme en sus zapatos y reflejar lo que ellos quieren expresar con su fiesta", explica. "Entender su energía, su entorno social, si son más extrovertidos o discretos, es clave para que la música sea parte de la experiencia". Esto lo ve como una gran responsabilidad. "Estoy en algunos de los dias más importantes de la vida de la gente, y eso me hace muy feliz", reflexiona.
Aunque su vida pueda parecer glamurosa, Julio es claro: no es fácil. El desgaste fisico y el estrés que siente anter de cada evento forman parte del día a día, pero todo cambia cuando suena la primera canción.
"Empiezo a relajarme hasta llegar a un punto de éxtasis. Puedo tocar 12 horas seguidas sin cansarme". Además de su faceta como DJ, Julio también produce su propia música. A largo plazo, ve la producción como un camino que le permitirá seguir ligado a la música por muchos años más. Aun así, reconoce que la energía del escenario es irreemplazable. Definitivamente, es un ejemplo de que la música se vive y se comparte.