¿La fórmula? Nostalgia, show en vivo y mucha personalidad. El lugar está inspirado en la Época de Oro del cine mexicano, ese momento entre los años 30 y 50 cuando México dominaba la pantalla grande en español y figuras como Pedro Infante y María Félix se volvieron íconos absolutos, como documenta la Cineteca Nacional en sus archivos históricos. Esa estética glamorosa, dramática y elegante es justo la vibra que retoma Salón Camarena, pero llevada al 2026.
Salón Camarena es el nuevo hotspot que quiere conquistar la nightlife de la CDMX
La apertura fue privada, pero nada discreta. Entre celebs y amigos cercanos de los socios, la noche fluyó entre brindis, fotos y mucha música. Uno de los momentos más comentados fue el show de bailarines al ritmo de clásicos de Juan Gabriel, ícono absoluto de la música popular mexicana con más de mil ochocientas canciones registradas ante la Sociedad de Autores y Compositores de México. La energía fue inmediata, todos cantando, todos grabando, todos conectados.
Y cuando parecía que la noche ya estaba en su punto más alto, llegó la sorpresa. Aleks Syntek apareció sin previo aviso y encendió el salón con “Duele el Amor”, “Intocable” y “Sexo, Pudor y Lágrimas”. La última, además, forma parte de la banda sonora de la película que marcó a toda una generación a finales de los noventa, convirtiéndose en un referente del cine mexicano contemporáneo según reportes de taquilla y crítica de la época. Fue ese momento en el que la nostalgia se volvió colectiva.
Aquí no se trata solo de ir a tomar algo. Se trata de vivir un mini espectáculo, desde bailarines con coreografías que conectan con clásicos que todos sabemos cantar, hasta música en vivo, el plan no es solo salir… es sentir algo.
Y eso es clave. Porque hoy la vida nocturna en la CDMX es competitiva. La Ciudad de México es una de las capitales más vibrantes de Latinoamérica en oferta nocturna. Restaurantes, rooftops, clubes privados, antros, speakeasies… opciones sobran. Lo difícil es diferenciarse.
Salón Camarena apuesta por el mood, por la experiencia completa y por ese tipo de noche que no solo subes a stories, sino que comentas al día siguiente en el brunch.
¿Promete convertirse en el nuevo hotspot? Todo apunta a que sí. Tiene concepto, respaldo de socios fuertes y, sobre todo, entiende algo básico pero poderoso, la gente no solo quiere fiesta, quiere historia, quiere nostalgia, quiere sentirse parte de algo.
En una ciudad que nunca deja de reinventarse, eso puede ser justo lo que lo coloque en el centro de la vida nocturna de la Ciudad de México.