Unos mezcales con Christian Chávez

Citamos al ex RBD en una mezcalaría, perfecto escenario para que se abriera sobre su familia, su difícil camino a la fama y los amigos que dejó atrás.
 Citamos al ex RBD en una mezcalaría, perfecto escenario para que se abriera sobre su familia, su difícil camino a la fama y los amigos que dejó atrás.  (Foto: Foto: Angélica Chema Sierra)
Christian Chávez se prepara para tomar unos mezcales con Quién.com
 Christian Chávez se prepara para tomar unos mezcales con Quién.com  (Foto: Foto: Angélica Chema Sierra)

No hay nada más honesto que una mezcalería, una cantina. Un lugar al que arribas sin pretenciones, en busca de pasar un buen rato y dejando las máscaras en la puerta. No por nada Tatiana Vela, reportera de sociales de Quién, describe el mezcal como "la bebida que vio nacer a México" (su artículo, junto con las entrevistas a los emprendedores más importantes de esta bebida la pueden encontrar en la revista Quién que ya está en circulación), y es la razón primordial por la que, cuando me entero que Christian Chávez está en México -ocasión que, ahora que vive en Los Ángeles, no resulta del todo usual- decido citarlo para platicar con él en El Bonito, en el corazón de la Condesa.

Chris llega al Bonito, usando una playera a rayas, jeans y tennis grises, un look completamente distinto (y muy bajado de tono) al que solíamos verle en sus tiempos de RBD. Por supuesto, el pelo ahora lo trae de su color castaño natural: no más naranjas, no más amarillos y no más azules. Y si le preguntan a Christian si ese look podría volver, contesta que no lo sabe, "Soy una persona que cambia constantemente." Por ahora, la imagen orgánica que maneja se apega al mood de su nuevo disco, un unplugged que busca el regreso a los orígenes, y junto con su música, su estilo también muta. "No puedes vestirte de agua si eres aceite", me dice, riendo segundos después al darse cuenta de lo poco claro de su metáfora, "¡Bueno, tú me entiendes!"

Éste es el Christian Chávez que entra a la mezcalería, uno risueño, platicador, uno que al minuto de conocerte te está dando manotazos en el brazo acompañados de juguetones regaños, especialmente luego de que pongo sobre la mesa el tema de la puesta en escena "Spring Awakening", en cuyo elenco esperaba verlo, y que al comentarlo provoco una reacción que no esperaba: "¡¿Por qué no les dijiste?!" me reprende, de ilusa manera, tomando en cuenta que mis posibilidades de haber hecho algo para que él pudiera ser parte del musical son de cero a nulas.

Aparentemente he tocado una fibra sensible. Resulta que "Spring Awakening" es uno de sus musicales favoritos, tanto que lo fue a ver a Nueva York con el elenco original que incluía a Lea Michele, mucho antes de que Rachel Berry la volviera famosa en televisión. "Yo podría hacer el papel del de los pelos paraditos", "Moritz", le digo yo. "Sí, o incluso el del novio", me dice refiriéndose al rol que en la puesta en Broadway realizó Jonathan Groff, también ahora conocido por "Glee". Chris se confiesa todo un amante de los musicales, además de haber participado aquí en México en "Hoy No Me Puedo Levantar" y "Avenida Q", cuenta entre sus obras favoritas "Rent", "Billy Elliot" y "Evita". "Justo yo lo decía a Ricky (Martin) que siempre he querido interpretar al Che", me platica en cuanto el tema Broadway sale a relucir. Otra de sus obras favoritas es "Los Miserables", y curiosamente es muy posible que próximamente tenga la oportunidad de darle vida a Maurice, una vez que Morris Gilbert la traiga de regreso a México.

"¡Ya me sé todas las canciones, sólo me tendrían que decir cómo van en español y ya!", me reclama retomando el tema de "Spring Awakening", justo antes de ponerse a cantar There's a moment you know..., fragmento de "Totally F*cked", una de las canciones más emblemáticas del musical. Resulta irónico que segundos después, en cuanto empieza a hablar de su adolescencia y su camino al éxito, un fragmento de ésta sea lo primero que viene a mi mente: Disappear - yeah, well, you wanna try. Wanna bundle up into some big ass lie. Long enough for them to all just quit. Long enough for you to get out of it.

"Fue un tiempo difícil para mí", comienza serio, antes de bromear, "¡Pásenme los kleenex!" La historia de cómo inició su camino a la música y la actuación, comienza curiosamente con una carrera de arquitectura y una beca para estudiar en Cambridge. "Tenía mucha facilidad para el dibujo y el dibujo técnico", explica. Pero su pasión siempre se encontró en el ámbito artístico. Ésa fue básicamente la razón por la cual Chris decidió probar suerte en el casting del CEA, pese a saber que sus padres no estarían de acuerdo con su decisión. En secreto y enfrentándose a miles de aspirantes en busca de un lugar en la escuela de Televisa, Christian pasó los filtros y rechazó la oportunidad de estudiar en la Gran Bretaña. Al instante perdió el apoyo de su padre, quien lo cortó de todo suministro económico, tarjetas de crédito y coche incluídos, y de sus amigos de la prepa, los cuales al elegir cada cual una universidad en la cual estudiar, vieron con total apatía su decisión. "No voy a decir nombres, pero uno incluso me dijo, ‘Mis papás me dijeron que ya no me juntara contigo'".

Pero más allá del rechazó, el verdadero balde de agua fría bañó a Chris durante un casting ya dentro del CEA. Luego de probar ser alumno de excelencia y escuchar a sus maestros decir que seguramente se llevaría el protagónico en la puesta que montarían en la escuela (a manera de examen), el anuncio de los papeles probó ser una de sus más grandes decepciones. "Me dieron el papel de Ricardo, que era un papel chiquitito que salía segundos." De acuerdo a lo que después le explicaron, la razón por la que perdió el estelar fue porque su imagen no se ajustaba al prototipo de galán de Televisa, "No eres el guapo güero de nariz perfecta y ojos azules. Lo más que vas a conseguir en este negocio es que te den el papel del capataz."

"¿Te imaginas?", me dice alarmado. "¡Yo había dejado todo!" Esa misma tarde regresó a su casa llorando (y caminando, dado que sus papás no le habían regresado el coche) sintiéndose perdido. "No sé si ubicas esta sensación...", me comenta antes de hacer la mímica de viento en su cara y lágrimas corriéndole por las mejillas. "Me detuve en la banqueta y le dije a Dios, ‘Por favor, dame una señal'". No sé si es el mood que ha cambiado por completo en nuestra plática, pero cuando me recuenta esta parte de su historia, tengo la ligera sensación de que la voz le ha comenzado a temblar un poco.

"En un momento en que tus papás y tus amigos te habían dejado de hablar, ¿entonces quién fue tu consuelo?", le pregunto. "Mi hermana. Y yo mismo." Volviendo a ser el Chris de siempre, bromea recordándome que de origen está acostumbrado a ser fuerte: "Yo soy del norte y sé cómo aguantar", describe, agregando que el sostenerse de una fuerza externa, ajena por así decirlo, es también parte del secreto de no dejarse decaer. "Siempre hay que tener fe. Fe en algo, lo que sea, puedes tener fe en la Vírgen de Guadalupe, en ti mismo, en Marilyn Menson si quieres." Lejos de derrotarse y luego de sufrir un pequeño break down, Chris volvió a ponerse de pie. "Como yo lo veía, tenía de dos opciones. O me dejaba caer o seguía adelante a ver cómo le hacía..."

Fue poco después de este suceso que Pedro Damián, en otro casting completamente no relacionado, lo eligió como Fercho para la novela "Clase 406".Y ahí su historia comenzó a cambiar. "¿Y tus papás en algún momento tuvieron la epifanía de decir ‘Nos equivocamos'?" le cuestionó. "Sí, todavía a veces lloran y me dicen ‘Perdón por no haberte apoyado', pero yo les digo que no se preocupen, que me hicieron fuerte."

"Siempre voy a ser RBD", me comenta orgulloso cuando la plática da un giro de 180 grados a sus tiempos al lado de Poncho, Anahí, Maite, Christopher y Dulce María. Una boda, un divorcio y dos años viviendo en el extranjero después, Chris aún siente que de su primer novela para acá ha pasado un cerrar de ojos, siendo que son 11 los años que han transcurrido desde que inició su carrera de manera profesional. Y tampoco él se explica del todo cómo es que "Rebelde" tuvo el éxito que consiguió y la forma en la que ninguna otra telenovela juvenil (o grupo musical nacido de ellas) ha logrado imponerse en la cultura de la forma en que la que su segundo trabajo para la pantalla chica hizo a mediados de los 2000. "Hay frases de esa telenovela que se siguen usando hoy en día", le digo e inmediatamente nos ponemos a hacer el recuento: "Y así...que difícil es ser yo...tipo como....pollitas."

Christian adjudica el éxito conseguido con RBD a un atinado debut en un tiempo en el que OV7 había dejado de existir y el otro grupo pop juvenil, Kabah, había claudicado del mundo musical; además de la forma en la que "Rebelde" ofrecía una variedad de personajes e historias con los que muchas personas se podían relacionar, a diferencia de otras producciones dirigidas a un sector más específico de la población. Yo aún no estoy del todo convencido. "No que te quiera comparar con las Kardashian, pero me parece que ustedes vivieron un fenómeno televisivo parecido en cuanto a que se convirtieron en un mounstro que probablemente nadie vio venir." El símil le da risa, pero aprovecha para contarme una anécdota sobre los reality's estilo K. "Yo tengo una amiga obsesionada con ese tipo de programas, y un día le dije ‘¿Por qué te gustan?' y me dijo, ‘No lo sé, tal vez el hecho de que a personas tan ricas también les vaya mal y se peleen y les pongan el cuerno, me hace sentir mejor con mi vida.'" A Chris la comparación le parece triste, pero la entiende.


Christian Chávez desde las escaleras del Bonito, caballito en mano
 Christian Chávez desde las escaleras del Bonito, caballito en mano  (Foto: Foto: Angélica Chema Sierra)

Después de que la prensa rosa lo sacara del clóset con fotos de su boda, ahora Christian está seguro de no querer ocultar una relación, aunque cuando se lo menciono únicamente sonríe y me pega en el hombro, "¡Ya sé para dónde vas, desgraciado!". "El amor te puede llegar por cualquier lado", me explica, refiriéndose a que tu siguiente crush puede ser alguien mayor, puede ser alguien casado, puede ser alguien de otra raza, de otra religión; y es esa misma comprensión la que lo ha llevado a escribir la canción "Sacrilegio", su sencillo más reciente. El nuevo sonido de su disco "Esencial", es uno muy diferente al que le hemos escuchado antes, uno más estudiado y más centrado en la identidad que poco a poco y a través de los años ha ido encontrando. "No sabía exactamente qué era lo que quería darle a la gente, lo que la gente también quería de mí. Me puse a encontrar lo diferente que hace Christian a los demás." "¿Y qué encontraste?", le pregunto. "Mi tono de voz, encontré mi color, mi forma, mi estilo. Me encontré en el escenario."

"A mí me gusta tu primer disco solista", le comento, notando que él habla de "Esencial" como el verdadero sonido de Christian Chávez, uno que empieza, pero no que continúa, y tal cual como me lo esperaba, responde entre risas, "A mí la verdad es que no me gusta tanto. Para serte sincero fue un disco muy tropezado. Fue muy rápido y realmente no hubo una preparación. Todavía no me había encontrado fuera de RBD." Ahora hasta en inglés, portugués e indonés canta (literal) y con una preparación musical que lo ha llevado incluso a tomar clases de piano -instrumento que, confiesa, todavía no está preparado para tocar en vivo.

"Yo ya así forevereando, pero ni modo es de mezcalería, de netas", me dice sabiendo lo mucho que se apasiona al momento de hablar de su nuevo trabajo. "Yo creo que estamos en un momento en que necesitamos regresar a nuestros orígenes", y ésa es precisamente la razón detrás del unplugged que le tomó un año y medio de preparación y fue grabado completamente en vivo (dvd y álbum). Mismo trabajo que lo llevó a vivir en Los Ángeles, lejos completamente de su gente, lo que me lleva a preguntarle, "¿No extrañas?". Christian contesta con un dato wikipediesco que en el momento parece no tener relación alguna, "¿Sabías que el 40% de Los Ángeles son mexicanos?"-- Interrumpo, "Sí, pero no TUS mexicanos." "Muchos sí son MIS mexicanos", responde seguro antes de enlistar la cantidad de gente que lo reconoce en la calle y le obsequia regalos, incluso le ha tocado comer gratis, luego de que la cuenta vaya por la casa cuando los dueños se dan cuenta quién es el comensal.

Estoy por preguntarle si siente nostalgia, si cambiaría algo de su historia, si no se muere por regresar, pero veo que es innecesario. El hombre que tengo frente a mí es uno que se nota satisfecho, uno que transmite un sentimiento de realización y tranquilidad que sólo el transcurrir de una historia que ha pasado por baches y pavimentos grumosos puede otorgar a la persona que un día se despierta y se dá cuenta, "Sí, ésta es mi esencia." Otra letra de "Spring Awakening" viene a mi cabeza, Through the darkness comes the laughter. Me despido y lo dejo subirse a la camioneta en la que su papá ya lo está esperando.

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