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Ana Serradilla De la timidez al éxito

Está a punto de estrenar dos películas. A sus 30 años recién cumplidos está donde quiere estar y sabe a dónde quiere ir.
Está a punto de estrenar dos películas. A sus 30 años recién cumplidos está donde quiere estar y sabe a dónde quiere ir.
Ana Serradilla Está a punto de estrenar dos películas. A sus 30 años recién cumplidos está donde quiere estar y sabe a dónde quiere ir. (Foto: Uriel Santana)
Vestido en satén de seda, Tommy Hilfiger. Aretes, Berger Joyeros. Anillo, H. Stern. Zapatos en piel, Stewart Weitzman.
Vestido en satén de seda, Tommy Hilfiger. Aretes, Berger Joyeros. Anillo, H. Stern. Zapatos en piel, Stewart Weitzman.


Nadie dijo que tener éxito era fácil y Ana Serradilla lo tiene presente. Viene de la sesión de fotos que empezó a las ocho de la mañana, en un helipuerto, y se alargó hasta pasadas las cuatro de la tarde (y que incluyó enfrentar su miedo a las alturas: “Sí, tengo vértigo, heredado por mi padre, pero desde niña he tratado de luchar contra éste”).

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Y aún después de muchos cambios de ropa, maquillaje y retoques, Ana se ve serena, fresca, como si hubiera salido de una clase de yoga. También parece hambrienta. Llega a la entrevista, en el restaurante Solea del hotel W de la Ciudad de México, con una chamarra negra de Mango y unas botas de motociclista, la cara limpia –salvo por el rímel en sus largas pestañas–, y las uñas pintadas de morado, su color favorito.

A cierta distancia se percibe su madera de estrella. Es más, sólo de cerca Ana Serradilla se convierte en una chica normal, feliz de haber encontrado su camino. Es una mujer metódica y trabajadora que ha conseguido el éxito a base de esfuerzo y una buena dosis de suerte, de la que está consciente y agradecida: “Tuve la fortuna de que la carrera me buscara a mí –reflexiona Ana– porque yo no sabía qué había que hacer exactamente”. Desde chiquita quiso ser actriz, pero era muy tímida, al extremo de que no se atrevía a contestar el teléfono. “Por eso, cuando a los siete años dije que quería actuar todo mundo se rió de mí. Por supuesto, nunca lo volví a mencionar”. Pero a los catorce años, en el restaurante El Charco de las Ranas de Mixcoac, un agente de publicidad la distinguió entre la gente y le invitó a filmar un comercial del cereal Chex para Estados Unidos. Desde ese momento Ana no dejó de trabajar en anuncios y campañas publicitarias y, de ahí, “sin saber muy bien cómo”, reconoce, saltó al Centro de Formación Actoral de TV Azteca, donde estudió bajo la tutela de Raúl Quintanilla.

Lo que poca gente sabe es que Ana, al tiempo que daba sus primeros pasos como actriz, también tuvo el tiempo –y el interés– de terminar la Licenciatura en Diseño Gráfico, en la Universidad Intercontinental. O que de su primera audición salió con el papel protagónico para la popular serie argentina Chiquititas. “Lo tomé, por supuesto, y me fui a vivir a Argentina casi dos años en el 98”, recuerda Ana mientras disfruta de un ceviche con mucha calma, paladeando cada bocado. Todavía dibuja en sus ratos libres, sobre todo la figura femenina. “Pero no me gusta enseñar lo que hago. Es sólo para mí, porque lo disfruto muchísimo”.

Argentina aún le fascina: “Es el mejor lugar del mundo para comprar ropa. Me encantan los diseñadores argentinos y en Buenos Aires encuentro una mezcla entre lo europeo y lo americano, con la que me identifico a la perfección. Tienen una versión muy particular de la moda, algo entre Nueva York y París, pero de lo que sólo hay allá”. Rapsodia, la marca argentina de ropa y complementos –cuya quinta tienda en México ya abrió en La Isla, en Acapulco–, es una de sus favoritas. También le gusta el trabajo del diseñador Narciso Rodríguez: “Usé uno de sus vestidos para el lanzamiento de In Style México”, recuerda con precisión.

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Edición de noviembre de la revista InStyle.
Edición de noviembre de la revista InStyle.


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Cuando llega la hora del shopping Ana acepta que puede resultar un tanto peligrosa: “Soy una compradora compulsiva. ¡Me encanta comprar bolsas! Tengo miles, aunque siempre llevo la misma”, dice señalando a su inseparable Steve Madden, grande, negra, práctica y todoterreno. “Pero lo que más compro son cremas y productos para el baño. ¡Me gasto una fortuna!”. Y sí, en su rostro de porcelana se pueden comprobar los frutos de su obsesión. ¿Qué ejercicio hace Ana para mantener su figura? “¡Nada! En estos momentos no estoy siguiendo ninguna rutina. Si puedo, patino los domingos o hago un poco de Power Plate. Odio el gimnasio, y mira que lo he intentado, pero es algo superior a mí”, confiesa. “En realidad, cuando practico deporte prefiero que sea algo al aire libre. Lo que sí hago es estar constantemente revisando y controlando mi postura. Si voy manejando, trato de trabajar los músculos de mis brazos; cuando camino trabajo mis piernas. De pequeña practicaba varios deportes y eso me hizo estar muy consciente de mi cuerpo”.

Eso de escuchar a su cuerpo y darle lo que necesita lo aplica en todos los sentidos. No toma refrescos ni bebidas procesadas y sí mucha agua. No sigue ninguna dieta, nunca lo ha hecho y espera no tener que hacerlo jamás. “Disfruto mucho la comida. No hago sacrificios de ningún tipo y, es más, a veces me excedo un poco. También, de aquí a un tiempo, y debido a la carga de trabajo, estoy tomando muchos complejos vitamínicos”. Cuando a la mesa del Solea llegan sus tacos de pato, se da cuenta de pronto de la hora y de que ya casi tiene que partir a un ensayo que empieza a las siete. Ana estrena este mes la obra de teatro Fresas en invierno, de la dramaturga canadiense Evelyne de la Chenelière. La actriz no tiene preferencia entre el teatro, el cine y la televisión pues se siente cómoda en los tres medios, siempre y cuando el proyecto le parezca coherente con sus objetivos y se sienta cómoda con el director y los compañeros. A finales de este año se estrena la película All Inclusive, una coproducción entre Chile, España y Estados Unidos en la que también participan Martha Higareda, Mónica Cruz y Jaime Camil.

Como en el caso de muchas mujeres inquietas, el futuro de Ana está repleto de planes. Le gustaría establecerse próximamente en Los Ángeles, “pero no radicar allí. Quiero ir y venir, estar con un pie en cada lado”. En este momento de su vida, Ana tiene muchas cosas la hacen sonreír, entre ellas su trabajo, su familia y su pareja, con quien ya lleva dos años y a quien conoció en TV Azteca durante las grabaciones de la telenovela Campeones: “Vivir con Luis Ernesto [Franco], con un actor como yo, tiene sus pros y sus contras. Lo bueno es que me entiende a la perfección pues vive lo mismo que yo día a día. Lo malo es que nuestros horarios son tremendos y a veces no coincidimos nunca, aunque vivamos juntos”.

Ana termina de comer sus tacos de pato apurada y sale corriendo para llegar a tiempo al ensayo. “Es feo llegar tarde”, se disculpa sonriendo. Sólo alcanza a contestar una última pregunta: “Sí, cuando pienso en mi vida, sonrío”. Y en eso Ana es muy afortunada.

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PIENSA RÁPIDO...

  1. En su piel: “Kiehl’s, Shiseido, La Prairie, La Mer, y mi último descubrimiento: Natura Bissé, de Barcelona”.
  2. Sobre cumplir 30: “Cuando tenía 15, 20 años, me imaginaba que a los 30 ya tendría hijos. Pero finalmente no fue así…”.
  3. El zodiaco: “Soy una Leo, con ascendente Leo, así que soy todo lo que caracteriza a ese signo: sensible, fiel y generosa”.
  4. Su estilo: “Relajado. Me gusta sentirme cómoda, y esto puede ser con unos jeans o con un vestido de noche. No me gusta llevar muchos accesorios ni demasiadas cosas”.
  5. En su armario: “No predomina ningún color. Bueno... tal vez los tonos neutros, los blancos, los verdes; tonos secos”.
  6. ¿Zapatos o bolsas?: “Bolsas, definitivamente. Tengo miles. Los zapatos de tacón me parecen hermosos pero no los uso tanto”.
  7. El teatro: “La primera obra en la que actué fue Relaciones peligrosas, con el papel de Cecilia Volanges, que también fue el primer papel de Uma Thurman en cine”.
  8. ¿Perro o gato? “Amo los animales. Tengo tres gatos, y una gran cantidad de peces de mar, que me dan mucho trabajo.”
  9. Le atrae en un hombre: “La autenticidad, y que me haga reír mucho, eso me hace estar eternamente enamorada. En una relación no soporto la inseguridad, el egoísmo o la mentira”.
  10. Imagen de felicidad absoluta: “Me imagino una playa desierta en Tulum, con mi pareja. Si voy de viaje, me gusta compartirlo con alguien”.
  11. Admira a… “Isabelle Huppert, una actriz francesa, la que protagonizó La pianista. Me gusta su profundidad, su contención, su calidad actoral y lo que transmite. Mi cine favorito es el francés”.
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