Antes de convertirse en una de las escritoras españolas más reconocidas por sus biografías de mujeres extraordinarias, Cristina Morató soñaba con ser reportera de guerra. Estudió periodismo en Barcelona y, con apenas 21 años, viajó a Nicaragua, Honduras y El Salvador para cubrir los conflictos de Centroamérica. La experiencia le hizo descubrir que ese no era su camino, pero también definió la mirada que acompañaría toda su carrera: la curiosidad por el mundo y el deseo de contar historias que merecen ser escuchadas.
A los 40 años, tras trabajar durante dos décadas en televisión y con un bebé recién nacido, aceptó escribir un ensayo sobre mujeres viajeras propuesto por una editorial. La investigación la llevó a descubrir a exploradoras, científicas y misioneras cuyos logros apenas aparecían en los libros. Decidió entonces abandonar la idea original y dedicarles un homenaje.