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Tatiana Huezo: el tránsito libre entre la realidad y la ficción

Presentamos una entrevista con la documentalista Tatiana Huezo quien presenta en la sección 'Un Certain Regard' de Cannes la cinta Noche de fuego, su incursión en el cine de ficción.
sábado 10 julio 2021
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Tatiana Huezo, cineasta.

“Preparo las maletas y la vida para dejar todo arreglado antes de partir” dice la cineasta Tatiana Huezo en esta conversación con Quién, la cual ocurre en una tarde lluviosa tanto en la Ciudad de México como en Tepoztlán donde ella vive. El encuentro virtual ocurre días después del anuncio de que Noche de fuego, su incursión en el cine de ficción, forma parte de la selección oficial de la edición número 74 de Cannes, y días antes de su viaje a la Riviera francesa.

Tatiana se encontraba en plena investigación para un documental cuando el productor Nicolas Celis -reconocido por ser uno de los artífices de la oscarizada Roma- le compartió la novela Prayers for the stolen de la escritora norteamericana-mexicana Jennifer Clement. “Devoró” el libro en tres días. En la conversación en la que dio sus comentarios, Nicolas le dijo que ya había comprado los derechos y le propuso escribir el guión cinematográfico y dirigir esa película. La cineasta cambió su trayectoria de sus proyectos.

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La novela en que está basado el filme se titula en español Ladydi, en alusión al nombre de la niña que protagoniza este relato ubicado en una zona rural y montañosa de Guerrero donde las niñas se convierten en niños, se cortan el pelo e intentan adoptar un aspecto “poco agraciado” como un mecanismo de defensa para evitar la captura.

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Fotograma de la cinta Noche de fuego de Tatiana Huezo.

Intente alejarme a toda costa de la victimización de estos personajes que habitan, rodeadas de situaciones muy difíciles, enmarcadas por este contexto, por la siembra de amapola y todo lo que esto implica. De todo eso está hecho la película.

La cineasta cuenta que sólo pidió una cosa al productor: “libertad creativa para construir esta historia, para poder aproximarse a ella como madre de una niña de nueve años a quien veo crecer cada día; desde mi propio imaginario y desde mi propia memoria de la infancia de lo que sucede, de todos los cuestionamientos, la necesidades, los miedo y la magia que uno vive en esa etapa de la vida; también poder tener una mirada sobre el contexto violento sobre México”.

De Noche de fuego, apenas tenemos una ligera aproximación a través de un tráiler el cual nos presenta a tres niñas en los campos de siembra de amapola, un contexto violento donde -como ya anticipamos del libro en el que se basa la cinta- buscan sobrevivir modificando algunos aspectos de su físico.

En palabras de la realizadora se trata de una historia con diferentes temas: por un lado lo que significa ser mujer y ser niña en un contexto de violencia como el que envuelve a estos personajes; pero también cómo ese universo mágico de las niñas -dice- se vuelve un escudo y un refugio impenetrable frente a ese entorno. “Hay un espíritu rebelde en la película y hay un espíritu de niñas semillas que van a ser mujeres que puedan incidir en su realidad”.

 

Tatiana, quien ha sido celebrada por sus dos largometrajes documentales anteriores, cuenta que estaba acostumbrada a que su equipo de trabajo estuviera integrado por ocho, diez personas máximo. Ahora el crew estaba integrado por más de 100 personas en los diversos departamentos:maquillaje, vestuario, efectos especiales, extras. “Mi concentración absoluta estuvo en todo lo que tiene que ver con la interpretación y el trabajo con los actores. Yo sabía que si algo fallaba de ese aparato (la producción) no pasaba nada, pero lo que no podía fallar era cargar de credibilidad y de alma a estas niñas, a estos personajes con los que vamos a caminar a lo largo de la historia”.

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Fotograma Noche de fuego, de Tatiana Huezo.

Respecto a esta incursión en el cine de ficción, Tatiana Huezo responde “mis documentales caminan y tienen una serie de mecanismos muy cercanos a la ficción, de puesta en escena de trabajo de estructura dramática previo a los rodajes, un trabajo estético, narrativo y formal. Para mi el documental siempre significó un viaje emocional y sensorial poderoso; esa es la esencia de una película”.

“Sí tuve miedo”, confiesa, sobre todo cuando tuvo que enfrentarse a ese aparato numeroso con el que no estaba familiarizada, el resultado “es una película muy honesta y en la que me propuse construir a personajes muy complejos y muy ricos con los cuales caminar. Ahora me siento muy libre para transitar entre la ficción y el documental, me veo haciendo los dos al mismo tiempo, me enamoré del proceso de los retos que tuvieron que superar. A ver cómo nos va en Cannes”.

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Poster promocional de Noches de fuego.

 
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