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Nuestras Historias

Esmeralda Pimentel bajo los reflectores del teatro

Con Los vuelos solitarios la actriz explora, sin artificios, en el arte teatral de la mano del director Adrián Vázquez
miércoles 14 octubre 2020
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Esmeralda Pimentel, protagoniza el monólogo Los vuelos solitarios.

Al centro del escenario solo hay unos cubos de madera que forman un breve panal de abejas como elementos escenográficos que serán las veces de un coche, un sanitario, una sala y hasta el risco de una playa. Sobre ellos, la actriz Esmeralda Pimentel ataca un reto actoral en el monólogo Los vuelos solitarios, un montaje que tendrá función presencial este miércoles 14 de octubre en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris y una más, vía streaming a través de La Teatrería el sábado 17 de octubre.

Este es un texto que, según su director Adrián Vázquez, fue escrito por el dramaturgo Alejandro Ricaño y originalmente estaba pensado para varios actores. Después de un proceso de adaptación se logró transitar a este unipersonal en manos de Esmeralda Pimentel.

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El punto de partida de este montaje es de particular interés para quien escribe estas líneas. La actriz comienza a narrar el discurso político de una mujer que lidera la manifestación y el público se engaña al pensar que la historia va sobre esa heroica persona. Descubrimos al poco rato que la obra se tratará de alguien opuesto, de una mujer que está tirada en medio de un charquito de sangre sin la menor idea de por qué está ahí.

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Momento en la obra Los vuelos solitarios

Una historia de amor y desobediencia, para el relato que nos confirma a todos en la butaquería que nuestra riqueza humana se encuentra en nuestra absoluta e innegable capacidad de ser contradictorios. Ambiguos.

Hay una forma ingeniosa de presentarnos a esta antiheroína pues ella representará todos los aspectos que una sociedad que ha establecido cánones de conducta, aspecto y reacción emocional muy específicos y condena todos aquellos que están fuera de la norma. Silvestre, la protagonista de Los vuelos solitarios, no tiene clasificación simple en una sociedad de clasificaciones simples.

La puesta tiene evidentes registros, tanto de su autor original, como de su director. Ambos, dueños de propuestas definidas y de carácter en la escena teatral mexicana contemporánea. La historia se cuenta de forma fragmentada a través de capítulos que se anticipan al espectador en la pantalla que está al fondo, un elemento que podría no estar y en nada cambiaría el curso narrativo.

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Otro aspecto que podría decirse que sobra, son algunas intervenciones musicales que resultan un tanto efectistas. Una canción melancólica para el momento más triste. La actuación de la señorita Pimentel ya había hecho lo suficiente para crear esa emoción, no era necesario el acompañamiento musical.

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Imagen durante los ensayos de Los vuelos solitarios en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris.

La señorita Pimentel es un verdadero descubrimiento actoral sobre las tablas. Vocal, corporal, energética y emocionalmente logra cargar sobre sus piernas el peso narrativo de una obra en la que debe interpretar a, por lo menos, 6 personas además de la voz narradora.

Los cambios de voz y de corporalidad se antojan puntuales para una historia de amor y desobediencia, para el relato que nos confirma a todos en la butaquería que nuestra riqueza humana se encuentra en nuestra absoluta e innegable capacidad de ser contradictorios. Ambiguos.

Los vuelos solitarios, se presentará por única ocasión este jueves 14 de octubre a las 19:00 horas en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris y de forma virtual el sábado 17 de octubre a través de la plataforma de La Teatrería.

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