¿Cómo aman a las mujeres en diferentes culturas?

Estamos en nuestro especial de las `31 mujeres que amamos´ y nos causó curiosidad la forma en que son amadas en otras culturas, la duda la despeja una experta en la materia.
 Estamos en nuestro especial de las `31 mujeres que amamos´ y nos causó curiosidad la forma en que son amadas en otras culturas, la duda la despeja una experta en la materia.  (Foto: Especial)

Los estándares sobre el amor dependen de la cultura donde se nazca, varía según lo establecido socialmente y/o de lo que los medios nos "venden". Aun así parece que todas coinciden en que la principal característica de la mujer es ser dadoras de vida y tener la capacidad de criar a otro ser humano.

Comencemos por las sociedades pequeñas o las antiguas aldeas y tribus donde las relaciones entre pareja eran consideradas únicamente para la reproducción del grupo. El amor se encuentra distanciado de las relaciones sexuales y de la vida marital, se busca formar una familia para la subsistencia y la organización del grupo, se pueden observar sociedades polígamas donde la concepción del amor tiene otro significado al que tendría en nuestras sociedades. Mientras el hombre cumpla con sus deberes con la familia, no importa lo que haga fuera de la casa familiar. Así, el amor a la mujer se refleja en su capacidad para dar vida, para criar a los hijos y ser el sostén del grupo familiar.

Las mujeres también han sido consideradas portadoras de cuestiones mágicas o de premoniciones. Para las sociedades creyentes en la magia y las supersticiones, en aquella época en la que los hombres salían a cazar, a las mujeres se les prohibían ciertas actividades: como cortarse el cabello, ya que esto podía causar que la lanza de su marido se rompiera o que en el trayecto del viaje él muriera. También se tiene registrado que en algunas culturas a las mujeres no se les permitía entrar a las tierras de cultivo en ciertos días del mes, por considerarse de mal augurio para las cosechas. La mujer no solamente es considerada como portadora de vida, sino que desde siempre se le ha relacionado con fuerza y poder.

En algunos lugares donde la mujer tiene ciertas restricciones que, como buenos occidentales, no entendemos; la persona sigue siendo vista a través de un valor, un precio. Se tienen registrados casos de venta de mujeres para pagar deudas o saldar algún problema entre familias. Aunque sea vista solamente como engendradora de niños, el tener un sistema de intercambio especial para ellas habla del gran valor que se les tiene, no de manera romántica, ni un amor como el que conocemos en una sociedad urbanizada y occidentalizada, es un valor que sólo podríamos entender estando inmersos en una cultura de este manejo.


Mujer
 Mujer  (Foto: Especial)

Si bien, por otra parte, nos guiamos por las leyes de la naturaleza y la biología, éstas nos dicen que nos debe de atraer del sexo opuesto en cuestión de la sobrevivencia de la especie. Para empezar, la atracción física radica en las posibilidades genéticas de llegar a procrear descendencia. Las mujeres con caderas grandes tienen mayores probabilidades de tener hijos (por algo Shakira, Beyoncé y J.Lo tienen tantos seguidores masculinos), y por su parte, ellas buscan a los hombres con carecterísticas físicas que hagan pensar en protección y seguridad (de ahí el éxito de galanes como Daniel Craig, Clive Owen o Chris Evans).

Así el amor como lo conocemos, se convierte en una cuestión meramente social, que depende de los estándares culturales y de lo que se establece como el rol ideal que debe de cumplir una mujer.

En el caso de las sociedades occidentalizadas (de nuestra propia sociedad), se puede observar que el valor de la mujer radica en los logros que consigue tanto en su vida personal como profesional. Así, las amas de casa como las mujeres que laboran fuera de sus hogares, son amadas por el bien que aportan a su familia y a su hogar.

Si bien la maternidad no es el único rol que la mujer puede desempañar en su vida, sí es una cuestión que nos ha sido arraigada desde hace muchos siglos: la mujer debe de permanecer en casa solamente para atender a la familia. Una tarea que en la sociedad actual llega a estar subestimada y se olvida que el tener la responsabilidad de una o mas vidas no es tarea sencilla, en otras culturas es un rol muchas veces más valorado que el de la misma profesionista.


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 xx  (Foto: Especial)

Después de la liberación femenina, comenzamos a pensar que es necesario que la mujer se desarrolle en otros aspectos, buscando la equidad con los hombres; situación que resulta dual, dado que ellos jamás han tenido que sortear una división entre casa, familia y trabajo. El hombre, por el contrario ha pasado por un proceso de aceptación, de entender que su mujer no estará dedicada únicamente a su casa.

Ser amadas en una sociedad como la nuestra depende, en algunos casos, de los cánones de belleza, de la idealización de la mujer perfecta que se nos presenta cada día y a cada segundo en los medios. Aún así, en el occidente, la fijación con la figura femenina, al final del día, no depende únicamente de una cara bonita o un cuerpo perfecto. Como decía, somos valoradas y amadas por el hecho de ser madres, esposas e hijas y los logros que tengamos profesional y personalmente serán logros que nuestro grupo admirará como propios, y eso representa una ventaja conforme a otras culturas, donde la mujer puede llegar a ser visualizada como mero objeto o máquina reproductora, es un símbolo del amor que obtenemos de los que nos rodean.

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