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Roberto González, el heredero de Gruma que la está rompiendo en el automovilismo

Miembro de una familia de empresarios y apasionada del deporte motor, Roberto se ha colgado muchas medallas y recientemente conquistó Le Mans, la carrera de resistencia más importante del mundo.
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Roberto González Valdés

Si bien el deporte más relevante en México es el futbol, el automovilismo ha ganado un sitio muy especial en el gusto de los mexicanos, sobre todo luego del trabajo que han realizado exponentes como Sergio (Checo) Pérez en Fórmula 1, Patricio O’ward en la IndyCar Series y Roberto González Valdés en el WEC (World Endurance Championship).

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El trabajo de ellos deviene de una pasión por la velocidad. Roberto ha compartido sus triunfos con su familia, la cual desde hace décadas ha estado ligada a las carreras de autos.

“El deporte motor se trae en la sangre, uno nace con el gusto por la velocidad y la adrenalina, no cualquiera aguanta”. Así lo asegura Beto —como le dicen en su familia—, quien a muy temprana edad mostró aptitudes para las pistas y desde los 3 años ha estado sobre ruedas. “Tanto mi hermano como yo tenemos ese amor por la velocidad, empezamos con motos” y cuando tenían 4 y 5 años se montaron en su primer go kart.

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Will Stevens y Roberto González Valdés

Pero Ricardo (su hermano) no es el único que como él ha disfrutado de los autos. Su papá, Roberto González Moreno –quien es parte de la dinastía de Roberto González Barrera (fundador de Banorte y de Gruma)–, también es un apasionado del automovilismo.

“Mi papá también corrió. Él fue quien nos inició, nuestro maestro, nunca fuimos a una escuela de manejo, más bien él se dedicó a entrenarnos. Yo inicié a finales de los 80 corriendo en campeonatos nacionales y luego en los mundiales, pero en 1994 fue cuando di el paso a los autos, participé en todo tipo de campeonatos: desde fórmula 2, 3 y 4, fórmula 3000, la indy, sólo me faltó fórmula 1”, recuerda.

 

Una vez alcanzados aquellos objetivos y cuando la F1 ya no fue opción, Roberto se involucró en los negocios familiares y actualmente figura como director general de Gruma México, grupo de empresas a las que pertenece Maseca. Además, es socio minoritario por herencia de Banorte y en 2011 fundó Soliq, un administrador con experiencia en inversiones en los mercados financieros e inversiones alternativas.

Pero la espinita de dedicarse a las carreras permanecía en él y fue en 2016 cuando su hermano —quien ya había ganado Le Mans tres años antes— trajo de vuelta Las 6 horas de México, una fecha del Campeonato Mundial de Resistencia.

Ese año hubo la posibilidad de registrar un coche más y fue el regreso de Roberto a las pistas, ya que luego de su participación un equipo lo invitó a formar parte y hacer las últimas fechas del campeonato.

Desde ahí, no ha parado, ha continuado su preparación todos los días y es que esta disciplina es muy demandante y va mucho más allá de sólo manejar un coche. “Somos atletas de alto rendimiento” y como tal deben seguir regímenes, por eso tienen a expertos para brindarles la mejor alimentación e hidratación para que antes y durante carreras como Le Mans, que dura 24 horas, los pilotos estén en su mejor condición.

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Para Roberto lo más importante siempre es la familia

 

“Nosotros tenemos a un fisio que está monitoreando nuestra hidratación y alimentación. Nos ponen unos parches en los brazos para ir revisando cómo va nuestra energía, nivel de glucosa y antes de subir al coche nos toman el peso y una vez que terminamos cada participación nos vuelven a medir para ver cuanto perdimos y eso que se pierde pues es en hidratación, en mi caso son dos kilos y medio cada que me subo al coche”, menciona.

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Roberto González y Antonio Félix da Costa

En esta competencia, el equipo es lo más importante y Roberto forma parte de uno que integran el inglés Will Stevens y el portugués Antonio Felix Da Costa. “Nosotros tenemos una gran ventaja, llevamos 3 años juntos, nos conocemos muy bien y tenemos la capacidad de dejar nuestros egos a un lado y no andarnos luciendo”, menciona el piloto, y esto es muy importante, ya que comparten un automóvil y todo lo que hagan antes y durante la pista afecta al equipo completo.

Hoy el proyecto de Roberto es continuar conquistando las pistas, su próxima parada es en Italia, donde correrá las 6 horas de Monza, de ahí viajará a Japón y por último a Baréin, donde podría coronarse con el Campeonato Mundial de Resistencia.

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