Blush líquido, en crema o en polvo: cuál elegir según tu piel y el acabado que buscas
Todas hemos escuchado hablar del blush líquido, en crema y en polvo, pero ¿realmente sabes cuál es la diferencia? Aquí te explicamos para qué sirve cada uno y cuál usar según tus necesidades.
El layering de blushes es la técnica ideal: intenso, difuminado y completamente natural al mismo tiempo.(Vía Instagram (@yakovleva.muah))
Mariana Archer
El blush es uno de esos productos que se volvió indispensable en cualquier rutina de maquillaje: ese paso del que nunca tenemos suficientes versiones y del que siempre queremos más.
Antes era un polvo rosa que se aplicaba con una brocha y listo; hoy, el blush se presenta en tres formatos distintos: líquido, en crema y en polvo, y cada uno cumple una función diferente. También la forma de aplicarlos y el acabado que dejan son muy particulares. Aquí está la guía completa y todo lo que necesitas saber de cada presentación de este producto.
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Blush líquido, en crema o en polvo: cuál elegir según tu piel y el acabado que buscas
Blush líquido: la fórmula que se ve como si fuera tu piel
El blush líquido es la fórmula del momento; su textura se funde con la piel como si el color viniera desde adentro. No deja capas visibles ni marcas de brocha en la cara. Es la opción ideal para quienes tienen la piel normal o mixta y buscan ese acabado dewy.
Una gota es suficiente: el Soft Pinch Liquid Blush de Rare Beauty sigue siendo el rubor líquido más viral del momento. (Soft Pinch Liquid Blush, $665, Rare Beauty, Sephora )
La clave está en la aplicación: una gota encima del pómulo es más que suficiente, difumínalo hacia la sien haciendo movimientos circulares con tus dedos o con una esponja antes de que seque.
El blush líquido de Charlotte Tilbury lo hace todo: pigmentación intensa, acabado matte y el tono Pillow Talk que favorece a todas las pieles.(Beauty Blush Wand, $970, Charlotte Tilbury, Sephora)
Blush en crema: el secreto de los makeup artists
El rubor en crema es el formato favorito de los maquillistas profesionales y, una vez que lo pruebas, entiendes por qué. Su fórmula es suave y se adhiere a la piel de una forma que ningún otro producto logra.
El rubor en crema de Hailey Bieber se agota cada vez que sale; su fórmula hidratante logra una piel glowy al instante. (Pocket Blush, $440, Rhode Skin, rhodeskin.com)
Es ideal para pieles secas y normales, también para quienes buscan un look más intenso sin llegar a ser demasiado. La técnica de aplicación es clave: con los dedos o con una brocha funciona perfectamente; no apliques el producto directamente en la cara para evitar mancharlo o dejar marcas en tu maquillaje.
La barra de blush más fácil de usar, sin brocha y sin complicaciones. (On-the-Glow Blush, $450, Pixi, Blush-Bar México)
Blush en polvo: el clásico que nunca falla
Esta fórmula es la más antigua pero también la más versátil para el día a día. Es la más fácil de controlar, pues se puede construir poco a poco; también es fácil de difuminar y prácticamente imposible de arruinar.
El Cheeks Suede Powder Blush de Fenty es la prueba de que el rubor en polvo no tiene nada de básico.(Fenty Cheeks Suede Powder Blush, $670, Fenty Beauty, Sephora)
Su acabado puede ir desde mate hasta satinado e incluso iluminado, dependiendo de la fórmula. Funciona bien en todo tipo de pieles, aunque en pieles muy secas es importante humectar muy bien antes.
El blush en polvo más lujoso del momento: intransferible, a prueba de sudor y con un empaque de colección. (YSL Make Me Blush Powder, $1,260, Yves Saint Laurent, Sephora)
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¿Se pueden combinar? Sí, y así es como se hace
El layering de blushes es una de las técnicas más populares del momento; los makeup artists la utilizan y es por eso que muchos looks de las red carpets se ven tan tridimensionales. Cada formato aporta algo distinto, y juntos crean un resultado que ninguno logra por sí mismo.
Nadie lleva el layering de blushes como Sabrina Carpenter: rosado, intenso y difuminado desde los pómulos hasta las sienes. (Vía Instagram (@sabrinacarpenter) )
Hay diferentes formas de combinarlos; la más común es primero el blush líquido o en crema y sellarlo con el producto en polvo para aportar mayor intensidad y duración. También se pueden combinar los tres: empezando por el blush en crema, después el producto en polvo y, para agregar un extra de glow, aplica un poco de blush líquido en el centro del pómulo.
Otra forma de combinarlos es por zonas: crema o líquido en el pómulo para mayor intensidad, polvo difuminado en las sienes y en el puente de la nariz para un efecto más suave. El resultado de esta combinación es un color que se ve natural pero con una dimensión que no se logra con un solo producto.
¿Cuál es para ti?
Las pieles secas van con blush en crema primero; séllalo con un poco de polvo. Las pieles grasas, con blush en polvo siempre; también el líquido, sellándolo muy bien con polvo. La piel normal o mixta es la más versátil: cualquiera funciona bien y el líquido aporta un acabado de frescura. Para piel madura, líquido o crema funcionan perfectamente; evita los polvos en zonas con textura marcada. Para el día, crema o en polvo bien difuminados con una brocha; para la noche, el layering es ideal, pues así el producto dura más: constrúyelo poco a poco hasta lograr la intensidad que deseas.
El secreto detrás de este glow es el Pocket Blush de Rhode: una crema que se funde con la piel y deja una intensidad perfecta. (Vía Instagram (@rhode))
Una vez que encuentras la fórmula que mejor se adapta a ti, el blush deja de ser un toque de color y se convierte en una herramienta que cambia completamente cualquier look. Ahora que ya sabes la diferencia, lo único que falta es que experimentes.