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| Marigely y Juan Camilo se casaron en Campeche en 1998. (Foto: Uriel Santana) |
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Efectivamente, todos los noticiarios hablaban de un helicóptero procedente de San Luis Potosí que se había estrellado cerca de la Fuente de Petróleos. Mientras los dos niños jugaban en el asiento trasero, la pequeña María, alarmada, le preguntó: “¿Papá venía de San Luis, verdad?” Y se echó a llorar atemorizada. Marigely apagó la radio y la tranquilizó con la primera mentira que se le ocurrió: “Sí, hija, pero él ya está en la oficina”. “¿Cómo sabes?”, inquirió la niña, “Porque ya hablé con él desde hace rato”.
Finalmente llegaron a casa. La señora de Mouriño presurosa mandó a dormir a los niños para poder enfrentar sola su miedo. Le urgía comunicarse con su marido. Mandaba mensajes y llamaba a la BlackBerry de él sin recibir respuesta (el teléfono seguía dando tono); “Mi corazón inconsciente me daba una esperanza”, dice. Marcaba a la Secretaría de Gobernación pero le era imposible comunicarse. Le telefoneó a Deysi Calderón, la esposa de su amigo Cacho (como suele referirse a Arcadio Echeverría Lanz, coordinador de Eventos y Administración de la oficina del secretario de Gobernación), quien la enteró, angustiada, de que él también había ido a San Luis, decisión que había tomado a última hora, puesto que Rodrigo Fernández, secretario particular de Mouriño, quien originalmente lo acompañaría al viaje, se había enfermado la noche anterior.
Desesperada prendió la televisión en busca de la noticia, pero todos los canales transmitían las históricas elecciones de Estados Unidos, en las que ganó Barack Obama. Hasta que, por fin, Carlos Loret de Mola y Adela Micha interrumpieron la programación para anunciar que era una avioneta la que había caído en la zona de Periférico y Reforma.
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—Marigely ¿dónde estás? ¿Tus hijos?
—Están conmigo.
—Mira, está confirmado que es una avioneta de Gobernación, sin embargo no tenemos la certeza de que Juan Camilo fuera en ella. Te pido que te quedes tranquila y que no salgas, yo te voy a estar informando de lo que ocurra.
Colgaron. Los medios empezaban a especular si el Secretario iba en la aeronave. Su celular no paraba de sonar; la familia y amigos intentaban comunicarse pero ella no quería saber de nadie.
Diez minutos después del telefonazo de César Nava, la mujer de Mouriño recibió la llamada fatal a su celular. Esta vez era el propio presidente Felipe Calderón, quien a duras penas podía pronunciar palabra: “Marigely… Juan Camilo iba en el avión… Y pues… ya falleció. No estoy en México, estoy en Guadalajara, estoy yendo para allá. Margarita ya va camino a tu casa”. “Yo ya no podía ni hablar, simplemente me quedé callada”, cuenta la viuda.
EL TRAGO AMARGO PARA LOS NIÑOS
BLOG: MI EXPERIENCIA CON MARIGELY por Nuria Díaz