De financiero a zapatero: Conoce la historia de Martin Castez

El argentino renunció a su carrera en el mundo de las finanzas para mudarse a México y convertirse en un zapatero artesanal.
El argentino renunció a su carrera en el mundo de las finanzas para mudarse a México y convertirse en un zapatero artesanal.
 El argentino renunció a su carrera en el mundo de las finanzas para mudarse a México y convertirse en un zapatero artesanal.

Todos conocemos el miedo. Algunos crecen temiéndole a monstruos que se esconden tras un clóset y otros a la oscuridad. Pero ya de adultos poco da tanto pavor como trabajar en algo que no satisface por completo. Así es como Martín Castez decidio abandonar suprofesión como financiero en una sociedad dedicada a la administración y protección de los derechos de autor en Argentina para convertirse en zapatero. Gran momento para hacerlo, cuando el mundo de la moda se vuelca más hacia lo artesanal. Firmas como Bottega Veneta, que trabaja a pequeña escala en un pueblo cerca de Venecia, y Chanel, con su colección Metiers d'Art, que rinde tributo al trabajo de sus artesanos, son sólo un ejemplo de la tendencia.

Desde su infancia en San Pedro (a dos horas y media de Buenos Aires), Martín invertía mucho tiempo en labores manuales. Después de cambiar el curso de su vida, se dio cuenta de que existían pocas escuelas que se dedican a enseñar este arte, pero encontró el taller del maestro zapatero Fernando López Bizcaino en la capital argentina, lugar en el que vivía desde que inició la universidad. Al terminar se mudó a Oregón, Estados Unidos, y fundó su firma Castez-Ermili en 2011. En estos últimos años ha perfeccionado su arte en ciudades como Miami y Seattle y alrededor de países de Europa del Este. Aunque admira a los maestros zapateros en Japón y consideró vivir en ese país, a principio de año se decidió por Querétaro, ciudad en la que su hermano vive desde hace 15 años y busca hablarle tanto a profesionistas como al ámbito artístico.

¿Qué has aprendido como zapatero?

A ser paciente y constante. Es algo que tuve que aprender pues me pude tomar hasta cuarto horas coser la suela al zapatos. Pero si entras en el mood y fluyes, no te das cuenta de que pasa el tiempo. Mis papás eran bastante obseivos con la limpieza y el orden, y de alguna manera yo heredé eso. Tuve que canalizar esa energía y al concentrarme en los detalles del diseño me ha ayudado a no explotar. Las cosas que voy aprendiendo las llevo al plano general de la vida. Todo zapato es diferente, es todo un rompecabezas.


En su taller en Querétaro, Martín nos contó cada paso de este proceso, que va desde tomarle las medidas al cliente hasta hacer las agujetas, y tarda de seis a ocho días en hacer un par de zapatos.
 En su taller en Querétaro, Martín nos contó cada paso de este proceso, que va desde tomarle las medidas al cliente hasta hacer las agujetas, y tarda de seis a ocho días en hacer un par de zapatos.  (Foto: Emma Lozano)

¿Qué es lo más importante en este oficio?

Aprender a escuchar al cliente. Ya tienen una manera específica de vestirse y me tengo que adecuar a su estilo. Les doy sugerencias porque me gusta que la gente vea algo raro y diferente. Me produce un gran placer hacerlos y me cuesta deshacerme de ellos. En la calle me doy cuenta de que me ven los zapatos por detalles que no ven en otros y es una forma de comunicación, pues la ropa es una forma de expresarse.

Martín pasa días en su taller para hacer un par de zapatos, pero tiene una garantía de hasta 30 años, como las piezas que usaban nuestros abuelos. Cree firmemente que hemos perdido el conocimiento sobre telasa y pieles que se tenía en otras generaciones y que al cambiar la manera que consumimos, perdimos mucho. "En esa época, se mandaban a hacer dos o tres trajes, pero duraban todo una vida", cuenta el argentino. Sus creaciones van de 450 a 750 dólares, pero cuenta que "la construcción es más cara, pero es más barata de reconstruir". Le gusta experimentar con sus diseños, como implementar iniciales de clavos en la suela, que también evitan que ésta se desgaste rápidamente, y utiliza tintes hechos con café o vino, pues dan un acabado más artístico que otras pinturas. No sólo busca que sean estéticaos, son realmente cómodos.

¿Tu estilo consentido?

El Derby. Este estilo surgió en el imperio austrohúngaro con el general Blücher. Los más elegantes son los whole-cut.En general, se considera que entre más limpio es más formal.

Para ordenar tu propio par y conocer más su trabajo:

Facebook: Castez Ermili Shoemaker

Instagram: MartinCastez

Website: www.castezermili.com

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