“He aprendido a perdonarlo (a Octavio Paz)”: nos dijo Helena Paz en su última...

La hija de Octavio Paz murió ayer, y esta es una de las últimas entrevistas que concedió y que fue publicada en la revista Quién.
La hija de Octavio Paz murió ayer, y esta es una de las últimas entrevistas que concedió y que fue publicada en la revista Quién.
 La hija de Octavio Paz murió ayer, y esta es una de las últimas entrevistas que concedió y que fue publicada en la revista Quién.  (Foto: Paulina Chávez)

Este texto fue publicado en la revista Quién, Ed. 311 (14 de marzo de 2014)

Este 31 de marzo se cumplen 100 años del nacimiento de Octavio Paz. Mientras en México se celebran múltiples actos conmemorativos, la hija del Premio Nobel de Literatura compartió, a principios de marzo, con Quién sus recuerdos más felices... y también los más amargos.

TEXTO ÍNTEGRO

Cuando Helena Paz Garro busca en su memoria un recuerdo de su padre, el poeta Octavio Paz, guarda silencio varios segundos y su mirada viaja muchos años atrás. Entonces, como si regresara a sí misma, esboza una sonrisa infantil y con su voz suave dice: "De niña me cargaba en sus piernas, en su espalda, y jugábamos... Lo quise mucho. He aprendido a perdonarlo".

Helena, de 74 años, es la única hija de Paz, producto de su complejo matrimonio con la escritora Elena Garro. La relación familiar estuvo marcada por largas estancias en Estados Unidos, Europa, Japón y México, pero también por desencuentros del dominio público.

El año 1968 no sólo fue turbulento para el país, también cimbró a su familia. Octavio, entonces embajador en la India, renunció al cargo tras los hechos de Tlatelolco, mientras Helena y su madre -ya divorciada de Paz- fueron acusadas de orquestar el movimiento estudiantil. En su defensa, publicó una carta criticando a su padre. La relación se fracturó y durante años lo acusó de abandonarla mientras sufría enfermedades y penurias en el exilio que ella y Garro se autoimpusieron en Estados Unidos y España, durante los 70 y 80.

"No nos hablamos por muchos años, nos hicimos mucho daño. Después nos reconciliamos. Me invitó a Londres y conviví con su esposa (Marie-José Tramini). Cuando ganó el Nobel, me llevó con ellos a Suecia. Fui muy feliz, le agradecí ese gesto. Se merecía el reconocimiento", cuenta.


El poeta con su hija, en Tokio en 1952. `De niña jugábamos mucho´, recuerda Helena.
 El poeta con su hija, en Tokio en 1952. `De niña jugábamos mucho´, recuerda Helena.  (Foto: Foto tomada del libro `Yo sólo soy memoria´, biografía v...)

Helena actualmente vive en una casa de descanso en Cuernavaca, Morelos. Ahí lee, escribe cuando le llega la inspiración (tiene dos libros publicados) o recuerda su errante y rica vida que la llevó a convivir con Borges, Picasso y los grandes pensadores del siglo XX. Ya no puede caminar, se mueve en una silla de ruedas, y la cuida su primo Jesús Garro. En el asilo no tiene permitido fumar, pero cuando sale a pasear no deja de repetir con tono infantil: "¿Me prendes otro cigarrito?". No respira, fuma.

Si antes hubo furia contra Octavio Paz, hoy ese fuego se ha apaciguado en afecto: "Al final quedamos bien. Tranquilos. Nos reconciliamos".

Notas relacionadas:

Se queja de la falta de recursos, pues el fideicomiso que le dejó su padre originalmente era de 36 mil pesos mensuales, y se ha reducido a 12 mil, que le son insuficientes. También le dejó una casa, pero la falta de dinero le impide darle mantenimiento. Ahí, sin embargo, habitan sus 35 gatos. Con Marie-José la relación no es buena: "Yo pensé que me quería, pero ya no me habla".


Helena en 1953, al centro de la foto entre sus padres.
 Helena en 1953, al centro de la foto entre sus padres.  (Foto: Foto tomada del libro `Yo sólo soy memoria´, biografía v...)

Recuerda que, cuando era niña y estaba en un internado en Suiza, su padre le escribía cartas y en cada una le contaba la historia de dos niños que exploraban un cenote en Yucatán. Con cada misiva, un pasaje de la aventura que ella esperaba emocionada.

En 1998, Helena quedó huérfana. El 19 de abril falleció su papá y el 22 de agosto su madre, con quien vivía. Su orfandad es relativa, la cobijan las obras monumentales de ambos. Por cierto, su obra predilecta de Paz es el poema "Piedra de sol".

Cuando Octavio Paz enfermó, Helena le escribió un poema que evocaba su descanso: "La naturaleza ha tocado tu frente, borrando toda enfermedad, y los que te quieren te verán, joven partícula de sol en una isla griega. El antiguo mar de color vino te espera, no lo olvides", (La rueda de la fortuna, FCE, 2007).

El poema está fechado el 16 de enero. Se despidieron por teléfono, ya no se pudieron ver. Tres meses después, el poeta murió.

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