Guadalupe Loaeza y su sentir sobre los "padres huérfanos" de Ayotzinapa

La escritora hace un llamado para solidarizarnos con las familias que perdieron a sus hijos y pregunta: ¿Qué tanta responsabilidad tiene la sociedad civil respecto a la corrupción e impunidad?
La escritora hace un llamado para solidarizarnos con las familias que perdieron a sus hijos y pregunta: ¿Qué tanta responsabilidad tiene la sociedad civil respecto a la corrupción e impunidad?
 La escritora hace un llamado para solidarizarnos con las familias que perdieron a sus hijos y pregunta: ¿Qué tanta responsabilidad tiene la sociedad civil respecto a la corrupción e impunidad?  (Foto: Archivo Quién ®)
Guadalupe Loaeza
 Guadalupe Loaeza  (Foto: Alfredo Pelcastre)

Cuando se mueren los papás, a los hijos se les llama "huérfanos". La "viuda" llora a su marido y el "ex esposo", cuando parte su ex mujer, tal vez vierta algunas lagrimitas. Pero ¿cómo se les llama a los padres que pierden un hijo? El papá y la mamá con un hijo muerto siguen siendo sus papás. Y si el hijo fue asesinado, "levantado" o desaparecido, para estos padres "huérfanos" este hijo está más vivo que nunca, aunque hayan pasado días de su desaparición y las autoridades no den con él ni sepan si está en alguna de las fosas de Iguala. Los padres juran y perjuran que su hijo está vivo, que está secuestrado como tantos otros mexicanos, y que una buena mañana regresará con la barba más crecida, los ojos más tristes, más delgado, pero mucho más enojado de como se fue esa mañana del 26 de septiembre.

¿Pero y si nunca regresa ese hijo, que no tenía más que 18 años, que era alegre, solidario y medio noviero, y que estaba estudiando en una institución cuyo lema correspondía con su filosofía: "Formadora de hombres libres, íntegros, dignos representantes de la carrera magisterial"? ¿Qué pasa con los padres "huérfanos"? ¿A quién se lo reclaman? ¿Cómo podrán entender por qué la Policía Municipal de Iguala mató a su hijo por el solo hecho de que se lo ordenaron el alcalde y su esposa? Si hablamos de los 43 desparecidos de la Escuela Normal de Ayotizinapa, jóvenes pobres, estamos hablando de 86 padres que desde la desaparición de sus hijos no han dejado de llorar, no han dejado de reclamarle a las autoridades y no han dejado de preguntarse ¿por qué?

Las que también han de estar profundamente tristes por ese nieto que se esfumó, no por arte de magia sino por el crimen organizado, son las abuelas y los abuelos. Ellos que hace muchos años saben de la violencia de Guerrero, ya se lo temían. "Ese edil, su esposa y sus sicarios se la pasan matando. Aunque venga el Ejército dizque a cuidarnos, siguen mandando aquí", dicen los abuelos chimuelos, con los ojos llorosos. Como dijo el poeta Javier Sicilia: "El PRI creyó que podía administrar el infierno".

¿Cómo solidarizarnos con tantos papás y abuelos "huérfanos" cuyos hijos y nietos fueron asesinados por temor a que estorbaran durante el informe de la primera dama de Iguala? "No murió: lo mataron", se leía en decenas de pancartas durante la manifestación de estudiantes en apoyo a los desaparecidos. ¿Quién los mandó a matar? Dicen que María de los Ángeles Pineda, esposa del ex alcalde José Luis Abarca, es una mujer de armas tomar. Dicen que quería ser la próxima alcaldesa y que, por ello, regalaba tantas bicicletas y tabletas a los niños. Y dicen que sus papás están en la cárcel y que sus abuelos no quieren saber nada de esa nieta tan corrupta y ambiciosa.

¿Cómo solidarizarnos? ¿Acaso nosotras no somos madres y abuelas con hijos y nietos universitarios que, como los 43 normalistas, también quieren que México sea mucho más justo y democrático? Si ven que nuestra capacidad de indignación ha disminuido, si ven que su mamá en lugar de participar como ciudadana en la realidad de su país se la pasa criticando y lamentándose de vivir en un México corrupto, y no deja de comentar desde su ronco pecho, frente a sus hijos, que le da "vergüenza ser mexicana", ¿cómo pedirles que se solidaricen por esos 43 jóvenes asesinados por la propia Policía?

¿Qué tanta responsabilidad tiene la sociedad civil respecto a la corrupción e impunidad? Pienso que sí tenemos mucha responsabilidad. Que nos hemos hecho de la vista gorda en relación al deterioro que estamos viviendo y que nuestro individualismo sumado con nuestra falta de amor hacia nuestro país, crea monstruos como el matrimonio Abarca Pineda, cuyo poder e impunidad asesinaron a 43 normalistas. Como dice Juan Villoro: "Matar maestros significa matar el futuro".

Vaya toda nuestra solidaridad y nuestro más profundo pésame a los 86 padres huérfanos, incluyendo a sus respectivos abuelos...

Newsletter
Recibe las últimas noticias de moda, sociales, realeza, espectáculos y más.
Ahora ve
VIDEO: No compartas información falsa sobre el sismo
No te pierdas
×