Este verano, Rosewood Mandarina nos da la mejor razón para poner la Riviera Nayarit en el mapa, porque quedarse ahí una vez es suficiente para no querer irse. No planees otras vacaciones en Europa o en los destinos típicos, dale la oportunidad a la Sierra Madre y a este hotel, va a ser una experiencia que vas a querer repetir muchas veces más.
¿Volar lejos? Mejor volar a esto
Rosewood Mandarina promete llenar tus días con actividades acuáticas, terrestres y experiencias gastronómicas (con tiempo para el descanso necesario, obvio). Además cuentan con un programa de bienestar completo que te va a enamorar. Y seamos honestos, cuando no hay itinerario o actividades planeadas hay un punto en el día en el que ya es demasiado relax.
Pasar el día en la playa es una gozada, pero es mucho más entretenido cuando tienes la sensación de que algo distinto va a pasar. Cuando decimos distinto, nos referimos a recorridos en caballo entre senderos de la Sierra Madre, circuitos de tirolesas sobre la selva, experiencias dentro del Polo & Equestrian Club, sesiones de yoga, tratamientos de bienestar en Asaya Spa o experiencias gastronómicas con vistas excepcionales.
Aunque en verano, todo gira alrededor del mar con actividades como kayak fishing, pesca costera, jet ski, snorkeling y programas para todos los niveles de buceo.
Si eres fan del snorkeling no te puedes perder la oportunidad de visitar la Isla Coral, una reserva natural reconocida por sus aguas cristalinas y arrecifes llenos de vida marina, donde puedes nadar rodeado de peces y corales llenos de vida y color. Para que descubras distintas dimensiones del entorno marino, desde recorridos tranquilos sobre el agua hasta experiencias diseñadas para explorar la riqueza natural de la región. Para los que viajan en modo activo, esta temporada también incorpora clases de tenis, acceso a sport courts y espacios dedicados al bienestar, creando un equilibrio natural entre actividad, descanso y tiempo compartido.
Todos somos foodies en vacaciones, y Rosewood Mandarina lo entiende perfecto. Cuatro restaurantes cubren los momentos del día (La Cocina Mandarina, Buena Onda, Toppu y Barra Peñasco) cada uno con su propia personalidad y vistas al Pacífico. A todo esto súmale catas de agave y cenas privadas, literal no hay mejor plan.