Porque sí, habrá tenis de altura en el Cabo Sports Complex. Pero quienes conocen bien el destino saben que el otro protagonista siempre ha sido el buen comer, y este año la conversación gira en torno a dos nombres que ya se ganaron un lugar en el corazón (y el estómago) de quien visita Los Cabos con Manta, del chef Enrique Olvera, y San José del Criollo, del chef Luis Arellano. Dos casas, un mismo linaje.
Los Cabos sirve su mejor as en el Mifel Tennis Open by Telcel Oppo: tenis, mar y alta cocina mexicana
La historia entre ambos empieza en Pujol. Ahí, Arellano se formó bajo la mirada de Olvera, y ese vínculo maduró hasta convertirse en sociedad cuando decidió abrir Criollo en Oaxaca. Desde entonces, cada uno ha construido su propio camino, pero sin perder esa complicidad que solo se entiende entre gente que piensa la cocina de la misma manera.
Manta llegó primero a Los Cabos, con esa propuesta que mira al Pacífico, Perú y Japón sin perder nunca el acento mexicano. Y fue justamente ese enamoramiento con el destino el que, años después, llevó a Arellano a plantar bandera propia, San José del Criollo abre sus puertas en una casa centenaria del centro histórico, la primera cantina que tuvo el pueblo, ahora convertida en el nuevo punto de reunión para quienes saben distinguir un buen plato.
Durante el torneo, ambos conceptos se suman a una oferta, con Bitos, Fisher’s, Brasa Blanca y Pietros como viejos conocidos del recinto. Pero el menú que trae la dupla Manta-Criollo bien vale la pena hacer una pausa entre set y set con las tostada de atún, vuelve a la vida de mariscos, tacos de pescado con miso y col, y un hummus de frijol con vegetales ahumados y macadamia que se roba la conversación en cualquier mesa. Para brindar, ahí están el Sake Haibol, el Mezcal Negroni y el Mango Spritz, ideales para el calor de Los Cabos y de la cancha.
Lo más especial de todo esto es que, aunque Manta y Criollo comparten ADN desde hace años, esta es la primera vez que se encuentran bajo un mismo techo en Los Cabos. Como quien recibe a un hermano después de tiempo sin verse, Manta abre la puerta a San José del Criollo, y todo indica que esta será apenas la primera de muchas complicidades entre ambos proyectos, impulsados por Casamata, que una vez más demuestra que sabe estar donde deben estar las cosas buenas: en la cancha, y en la mesa.