Una Yayoi Kusama robótica pinta sus emblemáticos lunares en la ventana de la sede de Luis Vuitton en la Quinta Avenida.(Angela Weiss/AFP)
René Chávez Esparza
Yayoi Kusama entendió la moda de una manera distinta a la de muchos artistas. Para ella, la ropa no era simplemente algo que se ponía sobre el cuerpo, era una extensión de sus obras, el factor para transformar la apariencia de una persona y hasta una forma de llevar el arte a la vida cotidiana . En los años sesenta creó su propia empresa de moda en Nueva York y llegó a vender sus diseños en Bloomingdale's. Décadas después, su arte formó parte de grandes firmas como Louis Vuitton, Uniqlo y el streetwear de X-girl.
A lo largo de los años, diferentes marcas encontraron en ese arte una manera de transformar una playera, una bolsa o un vestido en algo inmediatamente reconocible como Kusama.
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La colaboración de Kusama con Louis Vuitton más famosa de todas
La alianza más famosa de Kusama con la moda llegó con Louis Vuitton y Marc Jacobs. Jacobs, entonces director creativo de la marca francesa, conoció a la artista en su estudio de Tokio en 2006. La colaboración tardó varios años en hacerse realidad y finalmente llegó en 2012. Los característicos lunares de Kusama aparecieron en bolsas, zapatos, vestidos, abrigos, pijamas, joyería y otros accesorios.
También transformaron los escaparates у las tiendas de Louis Vuitton, convirtiendo los espacios comerciales en una extensión de su arte. Una bolsa clásica de Louis Vuitton podía seguir siendo reconocible, pero al mismo tiempo adquirir una apariencia completamente distinta cuando se cubría con los patrones de Kusama.
Un inflabe gigante de Yayoi Kusama en la tienda de Luis Vuitton en los Campos Elíseos en Páris. (Emmanuel Dunand / AFP)
Once años después, Louis Vuitton y Kusama volvieron a trabajar juntos. La segunda gran colaboración llegó en 2023 y llevó todavía más lejos la idea de convertir los productos de la marca en superficies para su arte. Los diseños incluyeron distintos tipos de lunares, efectos tridimensionales, flores y motivos inspirados en su trabajo, aplicados a bolsas, accesorios, ropa y otros artículos. Además de los productos, la colaboración convirtió escaparates у fachadas de diferentes ciudades en enormes escenarios de Kusama.
Esta bolsa unió toda la creatividad y savoir faire de Louis Vuitton y Yayoi Kusama. (Pinterest. )
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La collab con Uniqlo que llevó a Kusama a un público más amplio
En 2014, la línea UT de Uniqlo presentó camisetas inspiradas en su trabajo. La ropa tenía puntos, colores y mensajes como Love Forever у Dots Obsession. La propuesta era mucho más sencilla que la de Louis Vuitton, pero precisamente ahí estaba su importancia, pues una persona podía llevar una referencia directa al arte de Kusama en una playera.
Los lunares siempre fueron parte fundamental del universo Kusama.(Cortesía Uniqlo)
Con X-girl y XLARGE se adentró en el streetwear
En 2017, Kusama se acercó a una estética completamente diferente con X-girl y XLARGE. La colección, llamada My Eternal Soul, estuvo vinculada a la exposición de la artista en el National Art Center de Tokio. Incluyó playeras, chamarras tipo coach, gorras, bolsas y otros accesorios. Los diseños tomaron como punto de partida los lunares, las Infinity Nets, el mensaje Love Forever y obras de Kusama de los años sesenta.
Tambien, en 2011 creó diseños para una edición limitada de productos de Lancôme. También colaboró con la compañía japonesa KDDI en celulares con formas y decoraciones inspiradas en su obra.
La intrépida colaboración entre X-girl y Kusama fue una explosion de colores.(Cortesía X-girl (x-girl.jp))
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La importancia de Kusama en la moda no se puede medir solamente por el número de marcas con las que trabajó. Su mayor aportación fue demostrar que una idea podía repetirse hasta convertirse en una identidad visual completa y los lunares son el ejemplo perfecto.
Muere Yayoi Kusama a los 97 años. (Getty Images)
Kusama no necesitó que la moda la descubriera para convertirse en una artista vinculada a ella. Las grandes colaboraciones que llegaron después simplemente llevaron esa idea al mundo. Sus lunares terminaron en bolsas, vestidos, playeras y escaparates, pero detrás de cada uno estaba la misma obsesión de repetir una forma hasta hacer que pareciera no tener principio ni final.